La mayoría arrastra un pasado criminal, una sombra de sufrimiento a su paso y decenas de años de prisión a sus espaldas. Destrozaron cientos de vidas ajenas, incluso entre los suyos, y oscurecieron por siempre las suyas. Son los mismos que llevaron a cabo los atentados con los que el llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) regó de dolor Euskadi para “socializar el sufrimiento”, la teoría según la cual las consecuencias de la acción de ETA y de la “represión” del Estado había que extenderlas al conjunto de la sociedad.

Focalizarlo en militares, policías y guardias civiles no surtía el efecto buscado. Ahora, aquellos miembros de ETA peinan canas, han recuperado la libertad y se movilizan pero para “socializar las consecuencias del conflicto”. Y entre ellas sitúan el encarcelamiento de los 355 militantes de ETA que aún cumplen condena en las prisiones de España y Francia o se encuentran huidos de la justicia. Los primeros son “presos políticos”, lo segundos “exiliados” o “deportados”.

Transcurridos cinco años desde el cese de actividad de ETA, los presos de la banda terrorista sienten que el respaldo social del que otrora disfrutaban se diluye. Lo perciben incluso entre la izquierda abertzale que ha comenzado a relegar su afinidad y dosificar sus peticiones a favor de este colectivos. El último Euskobarómetro elaborado por la Universidad del País Vasco -conocido el pasado viernes- da fe de ello. En sólo seis meses el porcentaje de vascos que pide que los etarras cumplan íntegramente sus condenas ha crecido diez puntos, hasta alcanzar el 29% de la población.

Objetivo: «Vaciar las cárceles de presos políticos»

Ahora son los expresos de la banda quienes se han constituido en colectivo para evitar que sus reivindicaciones se pierdan en la nueva sociedad vasca post ETA. Este fin de semana han puesto en marcha la iniciativa Kalera, Kalera (A la calle, a la calle) en la que participan 355 ex militantes de ETA, y que incluye un mes de movilizaciones para “socializar las consecuencias del conflicto”. La primera que aspiran lograr es ambiciosa: “vaciar las cárceles de presos políticos”, los presos de ETA. Actualmente cerca de 350 reclusos de la banda cumplen condena en centros españoles o franceses.

El encierro de 350 ex presos de ETA pretende «recordar a los caídos en la lucha»

La convocatoria presentada estos días concluirá el próximo 8 de enero e incluye como punto central un encierro de presos de ETA en una carpa que a tal efecto se ha instalado en el municipio guipuzcoano de Usurbil, gobernado por mayoría absoluta por EH Bildu. En ella, cada día y en grupos de 40 ex presos, pasarán el día y la noche como señal de protesta y para “continuar la lucha” en favor de sus compañeros de ETA que cumplen condena. Los impulsores de la iniciativa, cuyo símbolo es la llamada de una vela, aseguran además de que es un modo de “recordar a los caídos en la lucha”.

Entre los impulsores de esta iniciativa figuran nombres como el de José Antonio López Ruiz, alias Kubati, condenado por 13 asesinatos, entre ellos entre la de la disidente de ETA, Mª Dolores González Catarain ‘Yoyes’. También representantes de la izquierda abertzale, como Rufino Etxebarria, Juan María Olano y José María Olarra.

Marchas carcelarias, mus y encierros

Poner fin a la dispersión de los presos en cárceles de fuera del País Vasco es otra de las reclamaciones. En la presentación de la iniciativa Kalera, Kalera, los cientos de militantes de ETA no realizaron ninguna autocrítica a su pasado ni llamadas a la reparación de la memoria de sus víctimas. Sí denunciaron el “bloqueo” que ante la situación de los presos etarras están promoviendo el Gobierno de España y el de Francia. Aseguran que la situación de los presos de ETA debe entrar de lleno en la agenda de agentes políticos, sindicales y sociales, con los que se pondrán en contacto estos días para reclamarles su apoyo.

Entre la iniciativas se incluye «un mus intercarcelario» con 355 parejas, las mismas que presos

Entre las acciones que han programado para introducir en “el debate social y sindical” esta cuestión figuran desde marchas de protesta a favor de los presos de ETA, como la prevista para el viernes en Bilbao y un día después otra ante la cárceles de Basauri, o las prevista para denunciar lo que consideran una situación de excepción ante las prisiones de Zaballa en Alava o la de Martutene en San Sebastián, que se celebrarán entre los días 14 y 31 de este mes de diciembre. Incluso está previsto que el Día de Reyes una concentración con velas ilumine la playa de La Concha de la capital guipuzcoana. A todo ello se sumarán actos como marchas de montaña o incluso un certamen de “mus intercarcelario” que aspiran a que cuente con al menos tantas parejas como presos de ETA encarcelados, 355.

Fractura en el colectivo de presos de la banda

La movilización de este colectivo de presos de ETA llega en un momento de fractura interna en el entorno de la izquierda abertzale, entre los partidarios de dar pasos hacia una normalización y alejamiento del pasado violento, y quienes consideran que este proceso de institucionalización supone una traición a décadas “de lucha” y reniegan del modelo político que hoy representa el secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi.

También en el seno de los presos de la organización terrorista se ha producido una fractura entre quienes han accedido a dar un paso atrás y explorar vías para acogerse a los beneficios penitenciarios, y que la propia ETA permitió al conceder libertad a sus militantes -al contrario de lo que había hecho durante toda su historia- para decidir qué pasos dar. En determinados colectivos de los presos de ETA surgió Amnistia Ta Askatasuna (ATA), un movimiento que reivindica la unidad de los presos de la banda y defiende no modificar la posición de fuerza y unidad mantenida hasta ahora como colectivo carcelario.

El colectivo de presos de ETA se fractura entre los ‘duros’ de ATA y los ‘moderados’ de EPPK

Los cientos de ex militantes de ETA que ahora inician la movilización secundarían las tesis promovidas por el colectivo Euskal Preso Polikoen Kolektiboa (EPPK) (Colectivo de Presos Políticos Vascos) y que aboga por trabajar como grupo para facilitar a los presos la toma de decisiones de modo individualizado. El EPPK respaldó en 2013 en un manifiesto el cambio de posición. En esta ocasión también apoya la convocatoria de Kalera, Kalera puesta en marcha este fin de semana y que concluirá el próximo 8 de enero con una gran concentración de ex miembros de ETA en Usurbil (Guipúzcoa).