No fue un lapsus ni un despiste. El llamamiento que hizo anoche Mariano Rajoy a sus huestes en la cena navideña del PP de Madrid para que trabajen ante el horizonte de unas nuevas elecciones, se trata de todo un aviso a navegantes. El presidente del Gobierno, señalan fuentes parlamentarias, «nunca dice nada que no quiera» y el exhorto estaba «perfectamente pensado». ¿Objetivo?, pues posiblemente meter presión de cara a una negociación presupuestaria de la que depende que se convoquen nuevas legislativas a partir del mes de mayo próximo.

Así lo han interpretado, en privado, los partidos de la oposición interrogados al respecto en los pasillos del Congreso. Justo el día en que la Cámara Baja va a dar el visto bueno al techo de gasto con el amplísimo apoyo de PSOE, Ciudadanos y PNV, el Gobierno ya está en el siguiente paso: la negociación presupuestaria, donde no va a contar de tantos apoyos y cuyo rechazo abre las puertas a otro periodo de incertidumbre que podría derivar en una nueva y precipitada disolución de las Cámaras. Si la intención de Rajoy es que la oposición recibiera el mensaje, puede darse por satisfecho.

Rajoy puede disolver las cámaras a partir del mes de mayo próximo

«Es un mensaje interno, para el partido, que siempre tiene que estar preparado ante esa eventualidad, pero también para la oposición», a la que un escenario electoral prematuro puede desestabilizar, esencialmente al PSOE, aún sin liderazgo ni candidato.

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ha querido rebajar en público la trascendencia de las palabras con la broma de que Rajoy «es más de desayunar que de cenar» y a esas horas de la noche la mente no está «tan viva» como por las mañanas. «Me imagino que pasaría eso, porque en eso no estamos», ha asegurado.

Mucho más directo ha sido, en cambio, el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando. Si bien en un principio ha dicho que lo de Rajoy había sido «un recurso navideño, más que nada», bastante extraño, sin duda, ha admitido que depende de la oposición, de su voluntad de negociar y aprobar los presupuestos, que ese escenario no se abra al tiempo que les ha invitado a «reflexionar» en las vacaciones navideñas. Por si acaso, avisa que el PP está preparado «siempre» para ir a elecciones.

Albert Rivera ha restado valor a las palabras de Rajoy. El líder de Ciudadanos no cree que el presidente de Gobierno esté con la cabeza puesta en otra cita electoral, y ha defendido que su partido sigue negociando los presupuestos.

Rajoy no podría disolver las Cámaras antes del mes de mayo próximo, que es cuando se cumple un año de la última disolución, previa a las elecciones del 26-J. A partir de ese momento tiene en su mano la amenaza de un adelanto en caso de que la gobernabilidad se le complicara.

El ‘lapsus’ que no lo fue

Mariano Rajoy dejó caer la bomba este miércoles noche entre plato y plato, al final de su dicurso navideño. Después de ensalzar a Cifuentes, apelar a la militancia y lucir sus victorias electorales en la cena navideña del partido, el presidente quiso despedirse de los suyos lanzando un mensaje: «Muchas gracias a todos los militantes, y ahora a seguir trabajando y ya preparando las próximas elecciones».

El cierre de su intervención causó revuelo y desde el PP se apresuraron a restarle importancia a este grito final. En lugar de esta frase, mantuvieron, podría haber deseado feliz Navidad o dicho, según transmitieron a la prensa, un simple «¡Viva Torrejón!». Sin embargo, lo que el discurso oficial calificó como una frase fortuita ha resultado ser, según el propio Rajoy ha reconocido en privado, toda una declaración de intenciones.