Dice que cuando conoció que el Tribunal Supremo había inadmitido a trámite la querella que la antigua Convergència interpuso contra el ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y contra él por las grabaciones de sus reuniones rompió a llorar tras meses de calvario. Este episodio, conocido en la recta final de las últimas elecciones generales y que sigue sin aclararse, ha marcado a Daniel de Alfonso (Madrid, 1964). No sólo fue destituido como jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña. La presión que dice haber sufrido tras conocerse el contenido de aquellas conversaciones le ha llevado a dejar su plaza de magistrado en la Audiencia de Barcelona, adonde se reintegró tras su cese, y a exiliarse a Cantabria como juez de Vigilancia Penitenciaria. Mientras toma los últimos sorbos de un café en la sobremesa de este viernes atiende la llamada telefónica de Elindependiente.com y se explaya.

Pregunta.-¿Cómo ha recibido la decisión del Tribunal Supremo de inadmitir a trámite la querella interpuesta contra usted y contra el ex ministro Jorge Fernández Díaz por la antigua Convergència por las grabaciones?
Respuesta.-Le doy mi palabra que me pasé media hora llorando de emoción. Han sido seis meses durísimos, de gran tensión.

P.-¿Pensaba que la querella se admitiría a trámite?
R.-No he tenido nunca ni la intención ni mucho menos la conciencia de haber cometido delito alguno. Pero podría haber pasado cualquier cosa. Yo no digo que hubiera delito, pero sí que se hubiera podido instruir antes de archivar. Obviamente, y más como miembro de la carrera judicial, hubiera respetado cualquier del decisión del Tribunal Supremo, pero sabía que se tenía que archivar.

P.-El alto tribunal archiva porque el delito de conspiración para delinquir “no estaba en vigor” cuando se cometieron los hechos, pero sí aprecia indicios de una trama delictiva…
R.-Si se oyera la cinta en su integridad, no en los trozos que han salido, se daría uno cuenta de que las conversaciones entre el señor ministro y yo no estaban programadas. Todo iba saliendo sobre la marcha. Yo tenía cierto interés en ganarme la confianza del ministro y él la mía, pero se ve que no había un plan previamente diseñado. Pero si se sacan frases concretas…

P.-¿Por qué quería ganarse la confianza del ministro?
R.-Yo necesitaba tener efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para investigar determinadas cosas. Nosotros estábamos investigando cosas en el extranjero, incluido algún paraíso fiscal. Y yo no tenía dinero ni medios para enviarlos. Si me dejaban tres o cuatro polícías que se pudieran desplazar me venía muy bien para acabar investigaciones.

Si hubiera estado en el pellejo del ministro me habría querellado por revelación de secretos. Ni se ha presentado ni se ha investigado”

P.-¿Cree que Rajoy estaba al tanto de sus reuniones con el ministro?
R.-No lo sé. Bueno, sí lo sé pero paso palabra.

P.-¿Eso es que sí?
R.-Eso no es que sí, eso es que como no tengo datos suficientes no lo puedo contestar. No podría aportar ninguna prueba.

P.-Además de esas dos reuniones, ¿hubo otras antes o después?
R.-Creo que sí, pero no sé si fueron antes o después. Yo éstas ya las tenía olvidadas. Ni recordaba el contenido de esas conversaciones.

P.-¿Cree que ésas también fueron grabadas?
R.-No lo sé, no lo sé. Tengo la intuición de que hay bastantes más grabaciones que afectan a reuniones que tuvo el ministro conmigo o con otras personas. Estoy casi convencido.

P.-¿En qué se basa?
R.-Si hubiera estado en el pellejo del señor ministro hubiera presentado la querella inmediatamente por revelación de secretos. Ni se ha presentado la querella ni se ha hecho una investigación.

P.-También la podría haber presentado usted…
R.-Yo soy un particular. Presentar una querella me costaría bastante dinero porque tendría que contratar a un abogado, a un procurador, presentarla en Madrid… El Ministerio tiene asesoría jurídica o incluso como grupo político. Y no se hizo. Eso a mí me extrañó mucho y es por lo que me inclino a pensar que tal vez valía más no mover nada porque podrían salir otras cosas. Y esas otras cosas podrían ser otras grabaciones. No me creo que nos grabaran sólo a nosotros. Yo no soy nadie para que me graben. Si el ministro ha tenido en su despacho gente importante de todo tipo,y  si lo han grabado conmigo que no era más que un magistrado en un determinado puesto, le han podido grabar otras cosas. Es una intuición.

Tengo la intuición de que hay bastantes más grabaciones del ministro conmigo y con otras personas”

P.-¿Y usted ahora, tras la inadmisión, va a querellarse? Si no lo hace podría parecer que tampoco le interesa que se mueva más el asunto…
R.-Yo ahora presentaré una querella porque hay una persona que en varias televisiones nacionales dijo que lo había grabado yo, que lo había difundido yo y que yo se la había entregado en persona a su jefe. No se imagina las expresiones que yo me he tenido que tragar a raíz de eso. Pero no he querido hacer nada porque había interpuestas querellas y no quería influir en la decisión de la Fiscalía o del Supremo. Ahora que ya todo se termina es cuando yo puedo interponer querella sin que me acusen de querer influir. Esa persona cometió unas injurias gravísimas que no puede imaginar el daño que me ha causado.

P.-¿Usted grabó al ministro?
R.-No, por múltiples razones.

P.-Explíquelas.
R.-¿Usted sabe las medidas de seguridad que hay que pasar para entrar en el Ministerio? ¿Cree que no te van a registrar cuando vas al despacho del Ministerio al que está encomendada la seguridad del Estado español? ¿En qué me beneficia? Y, si tengo la grabación que no me ha beneficiado en nada, lo que no voy a hacer es difundirla. Es de cajón. La respuesta es no.

P.-¿Quién cree que lo hizo?
R.-Hasta donde yo sé, es una guerra dentro de la Policía. Tengo referencias de gente de dentro que me explica eso. Es un ataque dirigido contra alguien a quien yo estimo mucho, el entonces Director Adjunto Operativo (DAO) Eugenio Pino, que se jubilaba al día siguiente. Es una guerra interna entre comisarios de la que no hace falta que le cuente nada porque es vox populi. Cuando una persona sale perdedora en esa guerra interna quiere vengarse y lo hace haciéndole la pascua el día de su jubilación a una brillante carrera como la del señor Pino, y de paso al ministro que cinco días después se presenta a las elecciones como número uno en las listas por Cataluña. Yo pasaba por allí.

Mis fuentes me dicen que el responsable ha sido el comisario de policía Marcelino Martín-Blas”

P.-¿Qué papel desempeña en esta operación el comisario Marcelino Martín-Blas?
R.-No tengo ni idea, pero lo que me dicen a mí fuentes internas de las que me fío es que él es el responsable. No lo afirmo ni de lejos.

P.-¿Quién traicionó al ministro?
R.-No lo sé, supongo que la misma persona que lo grabó. De eso estoy convencido.

P.-Esa persona tenía que tener acceso a las dependencias para colocar el micrófono, ¿no?
R.-Obviamente. Un comisario de policía, por ejemplo, tiene acceso al despacho del micrófono. Yo no sé qué características puede tener ese sistema de grabación. Si el ministro y yo no nos dimos cuenta de que estaba [el micrófono], no debe de ser muy complicado esconderlo.

P.-Usted afirmó en el Parlament que Albert Rivera le pidió favores. ¿Cuáles?
R.-Las cosas que yo he hablado con el ministro, con el presidente de la Generalitat, con consellers o con grupos políticos es secreto absoluto de mi trabajo y no hablaré nada por todo el oro del mundo que me ofrezcan, como han hecho.

Yo grababa conversaciones para cubrirme. Una persona que trabajaba para mí llegaba antes y grababa con un móvil”

P.-¿Qué otros políticos se acercaron a usted solicitándole información?
R.-Más de una cincuentena.

P.-¿Algún nombre relevante de la actualidad política?
R.-Más de una cincuentena. Todos eran relevantes. No venían sólo a pedirme información, también a dármela para que yo investigara cosas. En todos los grupos.

P.-¿Fue usted el topo del PP en Convergència, el partido que lo promovió al cargo?
R.-Me han acusado de ser el topo del PP en Convergència, el topo de Convergència en el PP, de ser un hombre socialista… Incluso una persona que manda mucho en Esquerra una semana antes me daba un abrazo y me decía: ‘Cuánto te queremos’. Mi única intención era averiguar e investigar todos los casos de corrupción. Yo nunca pedía la reunión, me las pedían a mí. En hoteles, cafeterías, restaurantes, en mi despacho, en los suyos…

P.-¿Grabó usted alguna de esas conversaciones?
R.-Sí.

P.-¿Por qué lo hacía?
R.-Porque cuando me citan fuera de un despacho que no es una sede oficial me puedo imaginar lo peor. En alguna ocasión he recibido amenazas personales, no físicas. Como usted comprenderá, una reunión en un hotel, en una habitación o en una cafetería para mí no es oficial. Por cubrirme las espaldas, había una persona que trabajaba para mí que se iba antes y las grababa.

Con mi marcha se ha frustrado la investigación de subvenciones a un grupo editorial y a fundaciones que ni siquiera figuran en el Registro”

P.-O sea, una persona estaba presente de forma camuflada en esos encuentros…
R.-Estaba antes de que yo llegara y grababa con un móvil.

P.-Usted achacó su destitución como jefe antifraude a que era una persona incómoda y que nunca se plegó. ¿Se reafirma en ello?
R.-Absolutamente. A mí se me pidió en más de una ocasión, y por más de una persona, cerrar la oficina y siempre obtenían el portazo como respuesta. Sabían que estábamos investigando muchas cosas de varios grupos, no de uno solo. Claro que éramos incómodos.

P.-¿Se han quedado sin terminar muchas investigaciones tras su destitución?
R.-Desde luego que sí, cosas de bastante enjundia. Estábamos investigando subvenciones a algún grupo editorial, subvenciones a alguna entidad, la financiación de algún grupo político, determinadas fundaciones vinculadas a partidos que no figuraban en el Registro de Fundaciones y Asociaciones… Claro que sí. Estaban muy avanzadas, pero fueron destituidas también las personas que las llevaban.

P.-¿Se reunió usted en secreto alguna vez con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)?
R.-No sé si en secreto, pero sí me reuní con agentes del CNI.

Me han obligado a irme de Cataluña. Me pinchaban las ruedas, echaban excrementos en mi buzón…”

P.-¿Por qué motivo?
R.-Me he reunido con mucha gente. Con empresarios, con políticos, con Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado… Todo el mundo que me pudiera aportar información sobre las investigaciones que llevaba era bienvenido. Hemos sido un grupo de personas expertos y muy competentes pero sin más medio que nuestra cabeza e inteligencia. Teníamos que buscar por todos los lados y reunirnos con todo el mundo que nos lo pidiera. Incluso con un particular. Ése era mi deber.

P.-¿Por qué se ha marchado de Cataluña?
R.-Lo he tenido que hacer muy a mi pesar. Me pinchaban las ruedas del coche, introdujeron excrementos en mi buzón, se me ha escupido en la calle, se me ha insultado cuando estaba tomando una cerveza con mi mujer… Era imposible vivir así, aunque también tengo que decir que mucha gente me ha llamado para apoyarme. Tal vez en público no lo harían. He estado dando un curso de seguridad nacional de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, a la que han llamado desde Cataluña pidiendo que se me excluyera. Vivir en Cataluña era imposible. Yo estaba feliz allí. Me he ido sin rencor y sin odios. Quiero a Cataluña y mis mejores amigos están allí, pero me han obligado a irme.

P.-¿Ha echado en falta alguna llamada?
R.-Más que echar en falta la llamada de alguien, que sí… Yo todos los meses tenía un interlocutor del Gobierno de la Generalitat con quien comía. Me llamaba por teléfono, decía que era como su hermano, me sacaba de mi casa a las 11 de la noche preocupado por asuntos y me hacía ir a un bar. Y el mismo 23 de junio canceló todas las reuniones futuras.

P.-¿A quién se refiere?
R.-Él ya sabe quién es. Prefiero no meterme en follones. Si él lee esta entrevista sabrá que me estoy refiriendo a él. Fue la única persona que me ha sacado de casa, en contra de mi voluntad, para hablar de asuntos de la oficina a las 11 de la noche.