Anis Amri, el fugitivo perseguido como presunto autor del atentado de este lunes en un mercadillo navideño en Berlín, que causó 12 muertos y casi 50 heridos, ha fallecido en la madrugada de este viernes en un tiroteo con la Policía en Milán, según ha confirmado el ministro del Interior italiano. “El hombre abatido es, sin lugar a duda, Amid Amri”, ha confirmado Marco Minniti.

El desenlace se habría precipitado después de que dos agentes de Policía le hayan dado el alto cerca de la estación de Sesto San Giovani para pedirle la documentación. En ese momento, Amri echó mano a su arma y abrió fuego contra los agentes al grito de “Allahu Akbar” (Alá es grande) iniciando un tiroteo en el que falleció tras herir a uno de los oficiales, al que el ministro ha agradecido su labor y profesionalidad durante su comparecencia.

Fuente: Elaboración propia

Fuente: Elaboración propia Luis Sevillano

El tunecino, de 24 años, estaba siendo perseguido desde el martes, después de que la policía alemana detuviese en un primer momento a un refugiado paquistaní que más tarde fue puesto en libertad. Amri habría llegado a Italia en tren, procedente de Francia y con escala en Turín, según la documentación encontrada en el momento de su muerte. Habría cruzado, por tanto, por lo menos dos fronteras europeas antes de que la Policía pusiera fin a su huida. Curiosamente, al mismo tiempo que se conocía la muerte de Amri en Milán (producida a las 3.00 de la mañana), se desarrollaba una operación de búsqueda en Dinamarca después de que las fuerzas de seguridad nacionales recibiesen la información de que un sujeto que encajaba en la descripción de Amri habría sido visto en la ciudad de Aalborg.

La Policía alemana le había catalogado como principal sospechoso del atentado de este lunes tras encontrar documentación y sus huellas dactilares en la cabina del camión que irrumpió en el mercadillo navideño.

Vigilado desde marzo

Según la información ofrecida por el ministerio del Interior y las fuerzas de seguridad alemanas, Amri habría estado vigilado por la inteligencia germana, al menos, desde marzo de 2016, tras haberse comunicado al menos una vez con el Estado Islámico a través de Telegram y efectuar búsquedas en internet sobre cómo fabricar explosivos caseros.

Amri, de origen tunecino, llegó a Europa en 2012 a través de Italia, donde cumplió más de tres años de prisión antes de solicitar asilo en Alemania en 2015. El gobierno teutón le concedió un permiso de estancia temporal, aunque su solicitud fue finalmente rechazada en junio de este año. Desde entonces pesaba sobre Amri una orden de deportación, aunque el retraso en su tramitación, según informó esta semana el ministro del Interior de la región de Renania del Norte-Westfalia Ralph Jaeger, había impedido hasta el momento hacerla efectiva.

El sospechoso había sido identificado como un riesgo y estaba en contacto con redes islamistas

El propio Jaeger asumió durante su comparecencia que el sospechoso era conocido por los servicios de seguridad alemanes, había sido identificado como un riesgo y estaba en contacto con redes islamistas. Fuentes de seguridad confirmaron posteriormente que Amri, que utilizaba hasta seis alias y tres nacionalidades distintas, había sido detenido en agosto al sur del país con documentación falsa. Un juez ordenó posteriormente su liberación.

La vigilancia sobre el sospechoso fallecido se incrementó en el mes de noviembre tras una operación contra el Estado Islámico en Alemania, que provocó la detención del imán radical Abu Walaa, considerado en fuentes de seguridad como uno de los referentes del grupo terrorista en el país europeo. Según la investigación policial, Amri estaría vinculado con Walaa y se habían comunicado en alguna ocasión. La BBC, posteriormente, informó de que los servicios de seguridad habían iniciado su seguimiento de Amri antes, en el mes de marzo, cuando conocieron su intención de perpetrar un robo en Alemania con el que conseguir financiación para la compra de armas automáticas.

Del mismo modo, The New York Times trasladó durante la semana que Amri estaba también bajo el radar de las agencias antiterroristas norteamericanas y había sido incluido en las no-fly lists estadounidenses, creadas tras los atentados del 11-S y que impiden el embarque en vuelos comerciales a aquellas personas sospechosas de tener vínculos con actividades terroristas.