Rusia no tardado ni 12 horas en responder a la expulsión, ayer, de 35 diplomáticos de su país por parte de Estados Unidos en respuesta a la supuesta injerencia de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales para favorecer la victoria de Donald Trump. Y con la misma medida: el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, ha anunciado este viernes la expulsión de otros 35 diplomáticos estadounidenses del país, por orden expresa del presidente.

«No podemos dejar sin respuesta semejantes invectivas. La reciprocidad es la ley de la diplomacia y de las relaciones internacionales», ha asegurado el jefe de la diplomacia rusa. El ministro ha explicado que su departamento, junto con responsables de otros ministerios, propone al presidente de Rusia declarar personas no gratas a «31 empleados de la Embajada de EEUU en Moscú y a cuatro empleados del Consulado General en San Petersburgo».

El titular de Exteriores ruso también ha sugerido que a los diplomáticos de Estados Unidos se les prohíba seguir usando la casa de campo en el parque Serebriani Bor, en el noroeste de Moscú, y un almacén en la calle Dorózhnaya, en el sur de la capital rusa. «Confiamos en que estas propuestas serán examinadas lo más rápido posible», ha señalado Lavrov.

Este jueves, fue Barack Obama -acusado abiertamente por el primer ministro Dmitri Mevdedev de «antirruso»- quien anunció las medidas contra los diplomáticos rusos, que incluyeron el cierre de dos complejos rusos y ampliaron las sanciones contra individuos y entidades rusos. Los agentes del servicio de inteligencia expulsados estaban adscritos a la embajada en Washington y al consulado en San Francisco.

Además, la Administración de Barack Obama, cuyo mandato expirará el 20 de enero, impuso el cierre de dos centros frecuentados por las autoridades y los agentes rusos en Estados Unidos, uno en Nueva York y otro en Maryland.

El Departamento del Tesoro, por su parte, anunció la inclusión de cuatro agentes de Inteligencia y tres diputados rusos, así como de tres compañías y organizaciones rusas, en la lista de sancionados, lo cual supone que sus activos en Estados Unidos quedarán bloqueados y las empresas estadounidenses no podrán hacer negocios con ellos.

Intervención en las elecciones

La CIA y otras agencias de seguridad estadounidenses han concluido este mes que Rusia intervino en las elecciones presidenciales celebradas el 8 de noviembre para propiciar la victoria del candidato republicano, con posiciones más cercanas al Kremlin.

Según sus informes, la injerencia se habría producido a través de una sucesión de ataques informáticos contra las filas del Partido Demócrata que socavaron la campaña electoral de su aspirante, Hillary Clinton, al destapar cierto favoritismo por la ex primera dama frente a su contrincante en las primarias, Bernie Sanders.

Estados Unidos ha sopesado durante meses la respuesta a Rusia, que ha negado todas las acusaciones. Obama ya advirtió de que habría consecuencias «en el momento y en el lugar oportunos».