Una semana, a lo sumo diez días. Ése es el plazo que le han dado a Pedro Sánchez sus últimos partidarios para que decida si competirá en las primarias del PSOE o no. Tras el anuncio de candidatura de Patxi López -formada por el equipo orgánico de Sánchez-, los leales al ex secretario general ven cómo aumenta la desbandada. Poco a poco, todos los barones territoriales que apoyaban al dirigente madrileño están respaldando a López como «la mejor opción» para batir a Susana Díaz. Por este motivo, los leales a Sánchez le exigen que aclare sus intenciones definitivamente, aunque no lance públicamente su candidatura. Así podrán mantener su apuesta y empezar a organizarla o buscarse otro candidato. El principal objetivo, en este sentido, es reconvertir las 50 plataformas críticas con la Gestora que reclamaban congreso extraordinario ya en soportes orgánicos de Sánchez.

Dentro de este sector hay dirigentes que aseguran que Pedro Sánchez «tirará para adelante» a pesar de ser consciente de que la candidatura de López divide el voto frente a Susana Díaz. Otros fieles del ex secretario general no son tan optimistas, y existe un tercer sector que, directamente, ha dejado de creer en él. «Pedro Sánchez tiene mucho futuro político, pero tengo mis dudas de que sea su momento», ha asegurado la presidenta del Gobierno balear, Francina Armengol, que ha pedido el apoyo del ex secretario general a la candidatura del ex lehendakari. Armengol se suma así a los barones socialistas que han cambiado de candidato, junto a Luis Tudanca (Castilla y León); Miquel Iceta (Cataluña); Idoia Mendia (País Vasco); César Luena (La Rioja) y María Chivite (Navarra), entre otros.

Estos dirigentes socialistas habían pedido a Sánchez un gesto antes del Comité Federal del pasado día 14. Al no llegar, decidieron respaldar la candidatura de López. El diputado vasco recoge así todo el capital orgánico del ex secretario general: desde su equipo más cercano -secretario de organización, portavoces, negociadores…- hasta sus federaciones leales. No obstante, los últimos sanchistas consideran que el apoyo de la militancia que tiene Sánchez es «intransferible» a ningún otro candidato. «Ha tenido coherencia y coraje en cada paso. Patxi no puede coger ese legado si se presenta Pedro. Además, él y todos los que están con él formaron parte de las decisiones más polémicas de Pedro. Ellos decidieron el ‘no es no’ y organizaron el desastroso Comité Federal del 1 de octubre. Son los mismos con un nuevo caballo, no se pueden presentar como algo nuevo», explican.

Desde el ex secretario de Organización con Alfredo Pérez Rubalcaba, Óscar López, que dirigirá la candidatura del ex lehendakari, hasta el que fuera número dos de Sánchez en el partido, César Luena, cuentan con ese obstáculo en la mochila. Ni ellos ni el propio López pueden criticar una estrategia y un discurso construidos y defendidos por ellos mismos. Si el ex secretario general decide dar el paso, la candidatura de López deberá buscar un nuevo relato.

En este contexto, Pedro Sánchez vuelve a sufrir grandes presiones. Sus últimos partidarios le explican que cuenta con el calor de la militancia y el apoyo de cuadros medios que, si bien no son barones territoriales, sí están muy apegados a los territorios y los afiliados. Por el contrario, muchos de los que le han abandonado en estos últimos tres meses le han hecho ver que él ya no es la solución del PSOE, sino más bien «un problema».