Los datos no dejan lugar a dudas: la Guardia Civil auxilia cada vez menos a los conductores y, sin embargo, les pone más multas. Así lo denuncia la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles), que ha analizado el comportamiento estadístico de las acciones de los agentes de tráfico en los últimos diez años.

Y  gran parte de la culpa de esta tendencia a multar la tiene, según el portavoz de la AUGC, Juan Fernández, el sistema RAI (Régimen de actuaciones individuales) que obliga a los agentes a imponer un mínimo de sanciones si no quieren que su sueldo se vea mermado entre 150 y 200 euros al mes. “Se trata de una medida simplemente recaudatoria por la que se presiona a los agentes ante la amenaza que esto supone para la economía familiar”, asegura.

El sistema RAI fue implantado en 2010 cuando el titular de la cartera de Interior era Alfredo Pérez Rubalcaba. A partir de ese año el auxilio en carretera y las multas, que hasta ese momento se habían comportado de forma más o menos paralela, empezaron a distanciarse de manera notable. En 2014  las multas llegaron a alcanzar la cifra de 135.000, mientras que el auxilio en carretera sólo alcanzó los 15.000. Y es que la puntuación sobre los baremos con los  que se establecen los complementos salariales de los agentes premia más al agente que multa que al que auxilia. Lo explica Juan Fernández: «Actualmente se evalúan los complementos salariales de acuerdo a un baremo por el que el auxilio en carretera se premia con 0,10 puntos y la denuncia grave con 2 puntos, veinte veces más en el segundo caso».

Las multas mas caras

Para el portavoz de la AUGC no existe la menor duda del afán recaudatorio con el que actúa desde hace años la Dirección General de la Guardia Civil agravado por un reparto injusto, según su criterio, de los pluses de productividad.

España es uno de los países de la Unión Europea con las multas más caras, a pesar que nuestra renta per cápita no es de las más elevadas de los países de nuestro entorno. Sin embargo, es de los que menos castigan con la retirada de puntos y de carné de conducir. Por lo general, las multas en España son entre un 30 y un 40 por ciento  más caras que en países como Alemania, Francia o Bélgica. Eso por no hablar de los países escandinavos, en los que las multas se establecen en función del nivel de renta del infractor previo paso por un juez.

Las multas se han convertido en un capítulo importante de los Presupuestos Generales del Estado. En los aprobados para el año 2016 la DGT aportaba la nada desdeñable cifra de 890, 40 millones de euros, una cifra que sale de las tasas, multas y sanciones a los conductores.

Cabe preguntarse si el hecho de imponer tantas multas contribuye o no a mejorar la seguridad de los conductores habida cuenta de que este año el número de víctimas en carretera ha aumentado por primera vez en trece años.