La manifestación convocada por diversos cuerpos policiales en Barcelona esta semana ha sido un éxito, tanto por el número de asistentes -más de un millar, según fuentes oficiales; más de 3.500 según los convocantes- como por la repercusión alcanzada, puesto que la marcha y las polémicas derivadas de ella han coleado en los medios de comunicación durante todo la semana. Y, sin embargo, ni el Ayuntamiento de Barcelona ni la Generalitat han dado respuesta al manifiesto que los sindicatos policiales entregaron a ambas instituciones para concluir la marcha, en el que básicamente se reclamaba más respeto y apoyo institucional a su trabajo.

Los convocantes reconocen que la polémica centrada en la CUP, y especialmente el tuit emitido por uno de los sindicatos en el que se llamaba a la participación bajo el lema All perroflautas are bastards, fue un error. Por su parte, la formación anticapitalista ha anunciado que llevará la marcha ante la Fiscalía y el Síndic de Greuges -el defensor del pueblo catalán- por considerar que fue convocada por «sindicatos sectarios, marginales y vinculados a la extrema derecha».

Una acusación tajantemente desmentida por el portavoz del sindicato de Mossos USPAC Josep Miquel Milagros, quien defiende la marcha como un éxito pese a que «no hemos sabido explicar bien el cartel de la convocatoria y las imágenes de la CUP». El portavoz sindical cuestiona la viabilidad de la demanda y lamenta el silencio oficial de la Generalitat en este conflicto, al tiempo que apunta a presiones del Departamento de Interior como el origen de la ausencia del sindicato mayoritario de Mossos en la manifestación.

Milagros lamenta que la marcha se haya politizado y advierte de que su reivindicación no ha hecho más que empezar y seguirá porque hay otros cuerpos policiales igualmente insatisfechos con la respuesta institucional a sus demandas, como la policía local de Madrid. «A ciertos partidos ya les va bien salir en público a apoyarnos, y otros nunca nos darán soporte, porque se posicionan por sistema en nuestra contra», afirma en referencia a las fuerzas antisistema y de izquierdas que han asumido poder en gobiernos locales y autonómicos, «no sólo catalanes».

Malestar en la Guardia Urbana

Un diagnóstico con el que coincide el portavoz del sindicato de la Guardia Urbana SAPOL, Xavier Moron. «No es un problema de cuerpos, es un problema policial; y no es un problema de partidos, sino político», señala Moron, quien lamenta el silencio oficial de la alcaldía tras la manifestación.

La única «respuesta» que han tenido del Ayuntamiento, la única pista de la opinión de Ada Colau y su gobierno al respecto, es la votación que se produjo en la comisión de seguridad del Consistorio cuando el Grupo Popular pidió oficialmente «dar apoyo a la Guardia Urbana ante las campañas de desprestigio de grupos radicales o antisistema». La moción fue derrotada con los votos en contra de BComú, ERC y los socialistas, partido con el que los policías locales reconocen sentirse especialmente dolidos.

La Guardia Urbana de Barcelona está sumida en un profundo malestar por la actitud del gobierno de Colau, que acostumbra a cuestionar sus actuaciones y que, según denuncia Moron, se ha dedicado a retirar la asistencia jurídica a los agentes locales en acto de servicio casi por sistema. El ejemplo más claro de esta actitud se produjo cuando el tercer teniente de alcalde, Jaume Recasens, denunció ante los medios la paliza que supuestamente habían propinado dos agentes a un motorista de 16 años por saltarse un control de alcoholemia, que habría quedado recogida en unas «imágenes clarísimas». Además del juicio mediático, el Ayuntamiento retiró la asistencia jurídica a los agentes, pero lo cierto es que el juez, con las mismas imágenes, desestimó la denuncia.

«Zoido no ha entendido nada»

Los portavoces de los sindicatos catalanes advierten de que éste no es un problema circunscrito a esta comunidad ni a la actuación de la CUP. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido «no ha entendido nada», coinciden Moron y Milagros en este sentido.  El objetivo de la Plataforma, señala el primero, «no es convocar manifestaciones sino llevar este malestar a las personas que pueden cambiar esta situación», que no sólo están en el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat.

Ante el anuncio de Zoido, que se declaró dispuesto a «mediar entre Mossos y la Generalitat», el portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil reclama al ministro que se centre en los cuerpos de seguridad que dependen directamente del ministerio y que también tienen problemas. «Que medie primero entre los coroneles y agentes de la Guardia Civil», ironiza este agente, tras insistir en que su asociación no fue convocada a la marcha, pero comparte el malestar por la politización de su trabajo.

Críticas del sindicato mayoritario

Desde el sindicato mayoritario de Mossos, SAP, Valentí Anadón advierte contra la postura adoptada por la Plataforma y critica especialmente el uso de imágenes de la CUP en la convocatoria y la expresión «perroflautas bastardos». «Como policía no podemos satanizar a una fuerza política», señala el representante sindical, que reconoce compartir el malestar de fondo por la politización de su trabajo. Anadón lamenta, sin embargo, que la convocatoria de esta semana implica «quemar un cartucho» en un momento en el que se deben negociar mejoras laborales para la policía autonómica coincidiendo con el debate de los presupuestos.