Leopoldo López padre presume de pertenecer a una estirpe de idealistas luchadores y su hijo Leopoldo, que cumple este sábado tres años en la cárcel, sigue esa estela. Varias generaciones han pasado por la cárcel y el exilio en la lucha por la libertad. «En nuestra familia tenemos un gen, a veces no deseado, un gen idealista. Su bisabuelo pasó casi 20 años entre cárcel y exilio, su abuelo 15 años, yo llevo dos años y medio y él lleva tres años en la cárcel. Hemos pagado el precio por dedicarnos a los ideales de justicia, libertad, modernidad, es decir, por la democracia en Venezuela», comenta el padre del preso más reconocido del país chavista.

«En estos tres años me he dado cuenta del valor que tiene mi hijo por luchar por un país mejor, porque somos una familia unida y le echamos mucho de menos. Somos los dos bromistas. En estos días pienso mucho si vale la pena este sacrificio y llego a la conclusión de que sí, que vale la pena, porque los ideales están por encima del deseo individual», reflexiona este veterano periodista, que fue miembro del consejo editorial de El Nacional hasta que una decisión judicial por publicar una noticia crítica con el entonces presidente de la Asamblea le forzó al exilio.

En su web ha publicado una carta titulada Tu libertad, nuestra prisión, a su hijo con motivo este tercer aniversario desde su entrada en la cárcel de Ramo Verde.

Desde que tuvo que salir de Venezuela, hace casi dos años y medio, Leopoldo López Gil no ha visto a su hijo. Apenas le ha enviado cartas en este tiempo porque ya tiene la experiencia de que le requisan las misivas que se han intentado cruzar, dos por cada lado. «Nos dicen siempre que hay contenidos censurables, que hablamos de política, pero ni él ni yo estudiamos astrología y no podemos hablar de la luna y las estrellas», comenta en tono agridulce. «Para que le lleguen las cartas las publico en los medios».

El viernes, nada más llegar de Washington, donde pudo entrevistarse con el presidente de EEUU, Donald Trump, la esposa de Leopoldo, Lilian Tintori, cargada de esperanza, se acercó a verle. Ha sido la primera personalidad latinoamericana a quien ha recibido Trump en la Casa Blanca. El sábado acudirá su madre, Antonieta, y una de sus dos hermanas.

Gracias a esas visitas, sabe el padre del líder de Voluntad Popular que Leopoldo ya no puede refugiarse en sus libros, ni siquiera tiene acceso a cuentos infantiles. Lilian le había llevado recientemente un relato sobre una luna presa, que de noche podía salir a pasear y sus hijos Manuela, de siete años, y Leopoldo Santiago, de cuatro, querían escuchar a su padre leyéndoles cómo la luna se libera a medianoche. Soñaban que su padre haría como la luna cada noche.

Leopoldo y otros 130 compatriotas están en la cárcel por conseguir una mejor Venezuela»

El sábado vivirá una jornada muy triste. El 18 de febrero de 2014 su hijo Leopoldo López se entregó, aunque sabía que corría el riesgo de ser juzgado sin garantías. Le acusaban de haber promovido manifestaciones violentas en las que murieron más de 40 personas. «Les recuerdo a mis compatriotas que Leopoldo y otros 130 compatriotas están en la cárcel por conseguir una mejor Venezuela. No es Leopoldo ni de lejos el que está peor. Hay quienes no han visto el sol o han sido torturados. Todos son víctimas de una tiranía cívico-militar, que yo digo cínico-militar», relata, pausadamente.

A través de su cuenta de Twitter, vía su esposa Lilian Tintori, Leopoldo López ha convocado una marcha para este sábado con el lema #18FNoMásDictadura. «La Dictadura y su TSJ creen que me van a callar y a quebrar. Hoy ratifico mis palabras por las que fui encarcelado hace tres años», dice el disidente encarcelado en otro mensaje.

Descarta que su hijo vaya a aceptar en ningún caso un indulto o una prisión domiciliaria. Leopoldo López se ha convertido en un icono muy incómodo para el gobierno chavista. «Insiste siempre Leopoldo que el último en salir será él. Quiero ver a todos libres antes de que salga yo de la cárcel. En ningún momento será tentado por la posibilidad de obtener privilegios», añade muy firme.

Esta semana ha sido de altibajos en la causa que encarna el dirigente opositor entre rejas. Han recibido el apoyo de Trump, que pidió la liberación de Leopoldo López, también en España los ex presidentes Felipe González y José María Aznar clamaron por la excarcelación de todos los presos políticos.

El jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, también se solidarizó en Twitter con la causa de López. Contra él arremetió el presidente venezolano, Nicolás Maduro: «Le reventarán los dientes» si se mete con Venezuela. España llamó a consulta el embajador venezolano por este motivo. Para Leopoldo López padre esta forma de proceder de Maduro le desacredita, una vez más, internacionalmente. La familia está muy agradecida al gobierno español, y a los principales líderes políticos por su apoyo.

«Leopoldo, cuando decidió entregarse, que no fue capturado, ni intentó fugarse, sabía que se jugaba su libertad, dijo que si ese acto de sacrificio contribuía a despertar la conciencia en busca de la justicia y la libertad, estaría satisfecho. Así ha sido. Desde que le encarcelaron, empezaron las manifestaciones, que luego el régimen intervino violentamente», recuerda el padre del preso que para muchos lleva camino de ser el Mandela latinoamericano.

Leopoldo, cuando decidió entregarse, sabía que se jugaba su libertad, pero se sacrifica por la libertad y la justicia»

El desgaste actual en las calles lo explica porque el miedo ha calado hondo. «Hay una delincuencia armada por el gobierno, 30.000 muertos por año, y muchas armas proceden del propio gobierno. Ahora Maduro ha dicho que está armando a la llamada milicia para enfrentar una sublevación popular… Eso no es un seguro de vida y sólo hay que recordar a los zaristas de Rusia», señala Leopoldo, que confía en que no haya que sacrificar vidas para que haya un cambio. «No saben historia y no saben lo que puede hacer la gente cuando está insatisfecha con su gobierno».

En Venezuela el Supremo ha ratificado la condena de 13 años y nueve meses a su hijo. Ya no hay más instancias donde recurrir en el país. Es el momento de mover el caso en las cortes internacionales, si bien Venezuela se retiró de la Corte Interamericana. Confía este padre coraje en las opciones dentro de las Naciones Unidas.

¿Se conseguirá así la liberación de los presos? Recurre a una metáfora. «La cebolla se pela poco a poco hasta llegar al corazón… el gobierno de Venezuela ha ido perdiendo sus capas y pronto llegaremos a la última piel y cambiará el gobierno», explica aferrado a la esperanza. A su juicio, la mayor garantía de que su hijo podrá salir pronto y habrá un cambio en Venezuela es «la ineptitud» del presidente Maduro.

El gobierno de Venezuela, sin embargo, aún es poderoso porque «tiene el poder de las bayonetas. y el poder de satisfacer o no el hambre de su pueblo», afirma. Pero cree que poco a poco «los alimentos les van fallando y sólo les quedan sus bayonetas».

Lecciones me da muchas mi hijo. De voluntad férrea y amor por Venezuela, sobre todo»

Aún así mira hacia delante con la fe de poder abrazar pronto a su hijo. «Lecciones me ha dado muchas Leopoldo. Voluntad férrea y amor por Venezuela, sobre todo», comenta este padre orgulloso, que recuerda cómo a los siete u ocho años cuando le preguntaron en el colegio qué quería ser de mayor Leopoldo dijo claramente: «Yo quiero ser presidente». Y curiosamente en las fotos escolares siempre era el que portaba la bandera.

Será por ese gen idealista que Leopoldo López padre se niega a creer que su hijo vaya a cumplir toda su condena, le quedarían, en principio, diez años. Cita a Gandhi para evocar el ejemplo de una rebelión pacífica, o Martin Luther King, los ejemplos que guían a su hijo.

«Lleva en la sangre un idealismo que le fortalece y que fortalece a quienes están cerca. Muchos de los que tratan con él, como sus abogados, se quedan impresionados por su capacidad de sonreír y ser optimista», señala orgulloso. «El peor enemigo es la desesperanza», repite con frecuencia. «Tenemos que mantener, por encima de todo, la convicción de que esto va a cambiar y de que lo podemos cambiar», viene a ser el leitmotiv de Leopoldo hijo. Y del padre, que está convencido de que «muy pronto será libre». Pero toca madera. Literal.