Las juventudes de la antigua Convergencia (JNC) lo tienen claro: la futura Cataluña independiente debe ser un Estado militarizado -es decir, debe contar con fuerzas armadas, a las que ya han bautizado como las FDC- y debe mantener los compromisos adquiridos por España en el marco de la OTAN y la Unión Europea. Así lo afirman en su libro blanco de la Cataluña independiente: “Blau sobre blanc. Idees per la Catalunya Estat” (Azul sobre blanco: Ideas para la Cataluña estado). El texto elaborado por la JNC dibuja el futuro estado en ámbitos como la administración, la organización política -no se nos ocurre ningún motivo para que no se la república, advierten- la justicia o la educación.

Pero sin duda el ámbito más jugoso es el de la política de defensa, en la que los ex convergentes chocarán con sus socios de la CUP y una parte de ERC, que siempre han discutido la creación de un ejército catalán. Una oposición al militarismo que el director de la Fundación Catmon Victor Tarradelles, autor de la contraparte en materia de defensa, explica porque “después de 300 años de ocupación los catalanes hemos perdido el instinto de defensa… y de ataque”.

Después de 300 años de ocupación los catalanes hemos perdido el instinto de defensa… y de ataque”

La JNC señala que “por descontado, el día D de la independencia no podremos presentar unas capacidades militares ni siquiera proporcionales a las que aporta España. Pero es necesario transmitir un compromiso claro de que las desarrollaremos en los estándares internacionales que se nos pidan. Sólo así podremos contar con la colaboración de terceros países para cubrir el periodo interino entre la retirada de las FAS y el despliegue de las FDC”.

En su propuesta, las juventudes nacionalistas recuerdan que la UE obliga en sus textos fundacionales a disponer de fuerzas de defensa y que esa obligación va in crescendo si se mantiene la pertenencia a la OTAN. Y señalan que “en caso de que por cualquier avatar se optara por una política de neutralidad la necesidad de unas fuerzas de defensa sería aún más marcada”.

Comparación con Suiza, Austria y Dinamarca

En este contexto, escogen como modelos Suiza, Austria y Dinamarca para defender la inversión que supone la creación de un ejército propio y apuntan que en un momento en que la mayoría de los países europeos miembros de la OTAN se verán obligados a incrementar su gasto en defensa “no se verá con simpatía que uno de sus miembros vea minadas sus capacidades militares”. Un argumento más a favor del ejército propio, esgrimen: para recabar apoyos en Europa será necesario compensar en materia de defensa el roto hecho a la capacidad militar española.

El texto fija incluso un calendario: cinco años para desarrollar las tareas básicas de protección del territorio

El texto fija incluso un calendario: cinco años para desarrollar las tareas básicas de protección del territorio, espacio aéreo y aguas frente a “fuerzas no estatales”, básicamente grupos terroristas y criminales, ante los que los cuerpos policiales no son suficientes, señalan. “Pero también tendremos que asumir la parte que nos corresponda en operaciones internacionales” para lo que se fijan un periodo de diez años.

La defensa de un ejército propio tiene un apoyo muy mayoritario en el PDCat, como demuestra la postura expresada en otro libro por el director general de Comunicación de la Generalitat, Jaume Clotet, en otro libro: ‘Política de defensa i Estat propi’. Clotet firma el primero de los textos, en el que también defiende la necesidad de crear un ejército propio por la necesidad de «asumir, de manera responsable y sin complejos, una política de defensa homologable a la de los países de nuestro entorno geográfico».

El director de Comunicación no se extiende en consideraciones como las de Taradelles, quien ya se imagina como Estado protector de Andorra, a la que la Cataluña independiente haría de frontera sur en sustitución de España. “Los andorranos tendrán que tomar una decisión respecto a su acuerdo de defensa con España y no podemos mostrar debilidad a la hora de ofrecer a nuestros hermanos andorranos un acuerdo defensivo y otros muchos económicos, junto a Francia, que les sea ventajoso y ayude a estrechar los lazos fraternales que nos unen”.