Es la voz más escuchada del nacionalismo económico vasco. Desde hace años ha retomado el control del faro que él encendió hace casi cuatro décadas y sobre el que Euskadi construyó el modelo socioeconómico del que ahora disfruta y que le sitúa con los niveles sociales y económicos más altos de España. Tras una carrera fulgurante, Pedro Luis Uriarte alcanzó la cumbre de las finanzas como vicepresidente del BBV. En 2001 decidió dar un paso atrás y jubilarse. Desde entonces, no ha parado. Uriarte no es un pensionista cualquiera, ni por su trayectoria pasada, ni por su actividad presente. Además de continuar como asesor de empresas, miembro de distintos consejos de administración y asesor en materia de investigación y desarrollo para algunas instituciones vascas, el retiro dorado de Uriarte está marcado por un componente ideológico y lo que él concibe como una responsabilidad personal con su tierra: la defensa del Concierto Económico vasco amenazado «por tierra, mar y aire», recuerda, y la implicación en la tarea de toda la sociedad.

A sus 74 años, este hombre de finanzas se ha propuesto dejar como legado haber sacado del atolladero -en el que considera se encuentra inmerso- el Concierto Económico que él mismo negoció allá por diciembre de 1980. Convencido, como los principales representantes del nacionalismo institucional vasco, de que el acuerdo merece no sólo ser actualizado sino defendido de los ataques cada vez más duros a los que está sometido, Uriarte se ha propuesto “despertar” a las instituciones y la sociedad vasca para librar la batalla contra quienes quieren acabar con él.

Ha decidido dedicar una buena parte de su jubilación a documentar la realidad en torno al Concierto y a desmontar lo que considera que son acusaciones infundadas que lo ponen en peligro. En los últimos dos años, Uriarte ha llegado a publicar tres libros -que regala de modo gratuito a quienes quieran disponer de ellos- para apuntalar el futuro tras sus logros como consejero de Economía y Hacienda en el primer Gobierno vasco de la Transición. Las tres publicaciones El Concierto Económico vasco: una visión personal; Nuestro concierto; claves para entenderlo y su último trabajo, 139 preguntas sobre el Concierto con 139 años de vida, dan muestra de la actividad frenética en torno al acuerdo que rubricó hasta la extenuación en 1980. A cada uno de ellos le han seguido no pocas conferencias y coloquios para intensificar su cruzada en favor del acuerdo que rige en gran medida la salud de la economía vasca.

“Centralistas, antinacionalistas y envidiosos”

Las bases nacionalistas siempre han apreciado a Uriarte. Urkullu le ha convertido en un referente y le ha recuperado para reforzar la defensa de una herramienta que considera que es el eje sobre el que pivota gran parte de la singularidad y el autogobierno vasco. Uriarte acumula reconocimientos desde instituciones en manos del PNV. Galardones como el premio Sabino Arana otorgado por la fundación del PNV el año pasado son ejemplo de ello. También la medalla de oro que le concedió la Diputación de Guipúzcoa o el reconocimiento Ilustres de Bilbao que le concedió el Ayuntamiento de la capital vizcaína en 2010.

Su última iniciativa ha sido promover una plataforma civil para movilizar a la sociedad vasca en su defensa. Denominada Comunidad del Concierto, Uriarte la constituyó hace ya un año pero la presentó en sociedad, con el respaldo del lehendakari y de los principales líderes de la política vasca, el pasado martes. El reto es que la sociedad se active en su defensa y difusión y no deje solas a las instituciones, «que están demasiado solas en su defensa». Y lo hace además vinculando la defensa del Concierto vasco con la del Convenio navarro -«gemelos univitelinos»- que fuerzan a ambas comunidades a unir sus empeños en su defensa, «en beneficio de los dos», subraya. Reitera que en realidad se trata de «dos residuos de los antiguos fueros».

Aún recuerda aquella tarde del 29 de diciembre de 1980, a dos meses del intento de golpe de Estado de Tejero, cuando tras unas duras negociaciones la comisión que presidía dio por cerrado el acuerdo que permitiría recuperar un Concierto Económico que Franco había anulado para Guipúzcoa y Vizcaya «por ser provincias traidoras».

A Uriarte le molesta profundamente el desconocimiento con el que se reprueba y descalifica en muchos casos el Concierto Económico vasco fuera de Euskadi, «tocan de oído», dice. Afirma que es fruto del desconocimiento y en algunos casos incluso de la mala fe. Resume en tres las «calumnias» más comunes que se vierten para desacreditarlo; «el concierto se concedió por presión de ETA, los vascos no pagan nada al Estado y el Concierto crea un paraíso fiscal en Euskadi». Llega incluso a redactar una lista de colectivos o grupos como principales detractores del Concierto y el Convenio navarro y que clasifica en siete categorías:  «Los centralistas, los antinacionalistas, los igualitaristas, los envidiosos, los superficiales, los desinformados y determinados tecnócratas».

Ante quienes replican que se trata de «un privilegio» concedido a los vascos, el ex banquero les recuerda que el origen del Concierto Económico vasco se remonta a 1878 y que fue fruto de un real decreto del Gobierno de España tras la supresión manu militari de los fueros. Añade que desde entonces ha quedado suficientemente avalado por la por la Constitución y los Fueros y que, además, se puede afirmar que en la mayor parte de los años transcurridos desde la Transición han perjudicado a los intereses económicos de los vascos.

Un Concierto beneficioso para el Estado, no tanto para Euskadi

Desde la recuperación del Concierto en 1981, Uriarte asegura que las arcas vascas han salido perjudicadas, en especial los últimos años. Así, sus estimaciones fijan que Euskadi perdió recursos en el periodo 1993-1996 y 2001-2016 y sólo logró un saldo favorable a sus intereses por el pago del Cupo entre 1981-1992 y 1997-2000. En sus intervenciones llega a cuantificar el perjuicio que ha ocasionado al País Vasco el sistema de pago vía Cupo. Apunta que, en el periodo 2001 a 2013, el Estado ha gastado en Euskadi 15.026 millones de euros menos de lo que ha recibido vía Cupo. Incluso añade que desde 1987 el País Vasco ha pagado al Estado 133,459 millones de euros, según sus estimaciones, lo que equivaldría a casi 60.000 euros por habitante.

Uriarte cree que entre las críticas que recibe el Concierto vasco la más injusta es la de que afirma que se trata de un sistema insolidario. Recuerda que el Cupo, el porcentaje que asume el País Vasco en la financiación del Estado sobre las competencias no transferidas, es elevado. Cuando se negoció en 1980 se fijó en el 6,24%. Es el porcentaje que determina la cantidad que anualmente deberá pagar Euskadi al Estado para el sostenimiento de los servicios que desarrolla en el País Vasco y que no han sido cedidos. Uriarte recuerda que actualmente el País Vasco representa apenas el 4,66% de la población de todo el Estado, lo que supondría que «se lleva pagando desde hace 35 años un 33% más de lo que correspondería por población». Incluso si la referencia a aplicar fuera el Producto Interior Bruto, afirma que sería inferior, ya que el PIB vasco es el 6,10% del estatal.

Se lleva pagando desde hace 35 años un 33% más de lo que correspondería por población»

El liderazgo de Uriarte está siendo determinante en esta cuestión de especial relevancia. El Gobierno de Iñigo Urkullu ha iniciado una negociación con el Ejecutivo de Mariano Rajoy no sólo para negociar la Ley del Cupo de 2012 a 2016 -lleva prorrogada desde 2011-, sino también la que se tendrá que aplicar para el periodo de 2017 a 2021. A todo ello se suma otra delicada negociación en la que ya están inmersos los respectivos equipos técnicos y que hace referencia a la liquidación anual desde 2007 y cuyas discrepancias sobre lo que uno y otro deben asumir ha sido fijada por los técnicos vascos en 1.600 millones de euros.

En sus intervenciones, Uriarte recuerda que no se trata de una mera herramienta de cuantificación para sostener los servicios públicos del Estado sino de la verdadera “columna vertebral” del autogobierno vasco. El ex alto directivo del BBVA suele afirmar que sin el Concierto Económico Euskadi no sería más que “una región más, como las quince que no lo tienen”. Y subraya que es precisamente su existencia desde hace 139 años lo que convierte a Euskadi en una comunidad singular y diferenciada. El Concierto Económico “forma parte de nuestras raíces” cuyo origen “se pierde en la noche de los tiempos”, afirma. Cita como segunda gran razón para su defensa el valor de “mínimo común denominador” en el que se ha convertido en el conjunto de la sociedad vasca, por su capacidad de recabar apoyos procedentes de todas las sensibilidades políticas y sociales en Euskadi. Y, por último, apela a profundizar en su defensa desde todos los frentes por haberse convertido en la base del Estado de Bienestar del que goza el País Vasco.