Wikileaks ha filtrado un paquete de documentos filtrados de la CIA estadounidense que, de ser ciertos, demostrarían el proceso utilizado por la agencia de inteligencia norteamericana para hackear smartphones, ordenadores e incluso televisiones conectadas a internet. Con ellas se dedicaría supuestamente a espiar a ciudadanos individuales.

El grupo de documentos, al que Wilikeaks ha otorgado el nombre de Vault 7 -o baúl 7-, tiene un total de 8.761 documentos y archivos en su primera entrega, sólo una parte de lo que ha llegado a manos de la organización dirigida por Julian Assange, que desde 2012 está refugiado en la embajada de Ecuador en Londres por las órdenes de detención que pesan sobre él. Assange ha afirmado que esta es «la mayor filtración de documentos de la historia de la CIA».

Estos archivos hablan de cómo la agencia de espionaje tenían en su poder programas informáticos especializados en entrar en los teléfonos de los ciudadanos, sin importar el sistema operativo que utilizaran. Según ese dossier, la CIA tenía 24 herramientas para atacar a los smartphones con Android y hasta 14 para aquellos que funcionan con iOS. La versión del sistema de Apple 9,2 ha sido la más comprometida, aunque las últimas actualizaciones han logrado una mayor protección de los dispositivos.

Los usuarios de iOS tienen una mayor tasa de actualización del software, algo ante lo que los usuarios del sistema operativo de Google están más desprotegidos, ya que muchos dispositivos de gama media funcionan con versiones que están anticuadas en muchas funcionalidades.

La organización tiene un total de 8.761 documentos y archivos en su primera entrega

Fuentes especializadas y citadas por The New York Times confirmarían la autenticidad de los documentos, lo que supondría un fuerte golpe para el espionaje estadounidense. Este primer paquete de documentos es sólo el primero de los siete que tiene preparados Wikileaks, que hecho el anuncio a través de Twitter debido a los problemas que han tenido para poner en marcha su rueda de prensa.

Según los archivos ahora publicados, la CIA ha conseguido superar los algoritmos de seguridad de programas de mensajería instantánea como Whatsapp o Telegram, e incluso ha logrado hacerse con conversaciones de audio entre personas que utilizaban dispositivos con Android.

Otro de los elementos filtrados hace referencia al programa informático llamado Umbrage, que es una recopilación de las técnicas de ciberataques que utilizan países ajenos a Estados Unidos. La CIA incorporó las líneas de código malware utilizadas en esos ciberataques y las usaba para enmascarar sus propias intromisiones en otras redes para evitar que los forenses digitales pudieran encontrar su rastro.

Debate público

En un comunicado hecho público este martes, la organización de Assange ha pedido «que se debata en público la capacidad de intromisión y el poco control al que está sometida la CIA», a la vez que afirma que su intención es que se debata «sobre las armas» que tienen estos actores en materia de software.

Los documentos corresponden al periodo entre el año 2013 y el año 2016 y Wikileaks los ha calificado como «la mayor filtración sufrida por la CIA en toda su historia». De momento, la agencia no ha querido hacer comentarios a través de su portavoz, Dean Boyd, tal como recoge The New York Times.

Si las propias autoridades estadounidenses han hackeado los algoritmos de seguridad de smartphones y ordenadores, es normal pensar quién más podrá acceder a todos los datos personales y a los mensajes y conversaciones que mantenemos a diario.

Samsung ya pidió precaución al mantener diálogos comprometidos frente la televisión

Los responsables de seguridad de Samsung ya se hicieron esa misma pregunta cuando descubrieron, allá por 2015, que sus televisiones inteligentes podían ser usadas como puerta de entrada para captar conversaciones que están teniendo lugar en la misma habitación en la que está la televisión. En sus recomendaciones de seguridad, la compañía surcoreana pide a sus usuarios que tengan precaución a la hora de mantener diálogos comprometidos enfrente de sus televisores. Según las filtraciones, el software que conseguía convertir a las pantallas de televisión en pequeños espías recibía el nombre de Weeping Angel, o ángel del llanto.

De confirmarse la veracidad de los documentos, la CIA quedaría al nivel de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) estadounidense, de la que ya se filtraron sus técnicas de espionaje gracias al ahora famoso Edward Snowden. La diferencia está en que la NSA las utilizaba para realizar intromisiones dentro de grandes redes gubernamentales o estatales, mientras que las de la CIA estaban destinadas directamente a espiar a los ciudadanos individuales.

Las filtraciones de los documentos también tienen implicaciones para la Unión Europea. Uno de los archivos, según Financial Times, califica el consulado estadounidense en Frankfurt como «el centro europeo de ingeniería» y da consejos a los agentes trabajando en suelo continental. Éstos, cuando viajaban en la aerolínea Lufthansa, deben identificarse como «ayudantes técnicos consultores en el consulado».