Jordi Montull ha ratificado este jueves todas las acusaciones realizadas ayer tanto por Félix Millet como su hija Gemma durante la vista oral del juicio del Caso Palau, en la que ambos confirmaron que el Palau de la Música fue un vehículo para la financiación irregular de Convergencia Democrática a cambio de la concesión de obras públicas de la Generalitat. Unas afirmaciones que ha negado momentos después el ex tesorero de CDC Daniel Osácar, con tanta contundencia como poca fortuna.

Montull ha señalado a Daniel Osácar y al anterior tesorero de CDC, Carles Torrent, al que ha apodado “el recadero”, como los dos enlaces de Convergencia con el Palau, pero no ha querido señalar a ningún cargo soberanista en concreto por encima de los tesoreros del partido fundado por Jordi Pujol. Además, la mano derecha de Millet ha explicado que las comisiones que CDC cobraba de la constructora Ferrovial eran inicialmente del 3%, pero se elevaron al 4% porque el partido «quería más dinero».

El ex número dos del Palau ha ido un paso más allá al confirmar lo que en su declaración negó el presidente del Palau: las reuniones de Millet con altos cargos de Convergencia. Pero ha asegurado que él no participó en la relación con la cúpula de CDC, sino sólo con Osácar. Montull ha afirmado además que en su momento Millet le habló de presiones de Pedro Buenaventura, directivo de Ferrovial, para que su empresa se beneficiara de más adjudicaciones de obra pública de la Generalitat.

Respecto a la operativa orquestada por CDC para cobrar las comisiones por las adjudicaciones de obra pública, Montull ha reconocido las tres vías de pago acreditadas por la Fiscalía. En primer lugar, los pagos en efectivo a los tesoreros de CDC: «Osácar venía y yo le entregaba el dinero en un sobre, él lo contaba y se iba» ha explicado con absoluta naturalidad.

En segundo lugar, los pagos de facturas presentadas por empresas proveedoras de Convergencia, facturas que Montull no ha sabido decir si eran falsas o de servicios prestados a la formación soberanista -«No sé si eran inventadas o no, a nosotros nos solucionaba el tema del dinero» ha respondido a las preguntas del fiscal- pero en todo caso no eran servicios prestados al Palau y se pagaban con el dinero abonado por Ferrovial.

Y en tercer lugar, el convenio suscrito entre el Palau y la Fundació Trias Fargas, próxima a Convergencia. Un convenio que fue suscrito por Millet y en el que Montull asegura no haber participado. De hecho, descubrió que se trataba de una nueva vía de pagos a Convergencia «cuando Osácar vino a cobrar» ha asegurado.

Facturas falsas proporcionadas por CDC

Montull ha confirmado también que fue CDC la que proporcionó parte de las facturas falsas con las que el Palau intentó justificar ante Hacienda las cuantiosas salidas de dinero en efectivo, cuando en 2008 se abrieron dos inspecciones paralelas a la Fundación y a la Asociació Orfeó Catalán. Montull ha reconocido haber pedido facturas a sus proveedores habituales, los responsables de las obras de rehabilitación del Palau, y ha añadido, «se avisó a Convergencia de que había un problema, les pedimos que echaran una mano ya que eran ellos los que cobraban». La ayuda de Convergencia llegó en forma de facturas falsas de CBM10 y Orental, proveedores de CDC, que les entregó Osácar, según Montull.

Quien fuera mano derecha de Félix Millet al frente del Palau ha utilizado su declaración ante el fiscal Emilio Sánchez Ulled para exculpar a su hija Gemma, ha llegado a decir que no estaba suficientemente cualificada para el trabajo que teóricamente desarrollaba, y dejar claro que Millet actuaba como el amo absoluto del Palau y él se encargaba de «apagar los fuegos, en el Palau me apodaron el bombero». También en lo que respecta al entramado de pagos a Convergencia. La única reunión en la que ha reconocido haber participado, la mantenida en el Hotel Diplomatic de Barcelona con Jaume Camps y Germà Gordó, además de Osácar y Millet, sólo se habló «de política supeficialmente y de fútbol».

Osácar: «no sé nada, es todo falso»

El ex tesorero de Convergencia Daniel Osácar ha negado todas las acusaciones vertidas por Millet y los Montull contra él y ha defendido que el convenio entre el Palau y la Fundació Trias Fargas fue la única relación de CDC con la entidad. “Es todo falso”, ha afirmado rotundo, “no sé nada de obra pública, ni media palabra; a los señores de Ferrovial los he conocido estos días”. Osácar ha asegurado que sólo acudía al Palau de la Música “a firmar el convenio y recogerlo” y ha excusado que no hubiera facturas de los pagos a la Trias Fargas, “había cumplimiento de convenio, que siempre se pagaba con un cheque nominativo”.

Así, ha negado los pagos en efectivo narrados por Montull. “Bajaba al Palau en metro y volvía a Convergencia en autobús, sin ningún sobre de dinero en el bolsillo” ha añadido con ironía. Y ha explicado el pago de más de 600.000 euros del Palau a la Trias Fargas porque “la Fundación Orfeo no llegaba a todo lo que quería en la difusión de la cultura catalán y busca el apoyo de CDC para que en las fiestas mayores de los pueblos no sonara sólo música andaluza, hubiera también sardanas y corales”.

El ex tesorero de CDC ha asegurado que no conocía a nadie en la estructura de la entidad cultural además de Montull, al que conoció en 2005, y ha negado también haber participado en la reunión con Millet, Montull, Jaume Camps y Germà Gordó que sí ha admitido Montull.