Conforme pasan los días, las relaciones entre PP y Ciudadanos se van enconando. Aunque Fernando Martínez-Maillo y José Manuel Villegas mantienen una vía abierta de interlocución, el hecho de que la formación naranja haya pactado con el PSOE la fecha de la moción de censura en Murcia, los días 5 y 6 de abril, ha caído como una bomba entre los populares.

Y es que el PP llevaba días pidiendo tiempo a la formación de Albert Rivera. Tiempo para dar un margen al Tribunal Superior de Justicia de Murcia al objeto de que tome una decisión en torno qué hacer con el presidente autonómico, Pedro Antonio Sánchez, imputado por el «caso Auditorio». El hecho de que Rivera haya desoído la petición del PP, que quería que Ciudadanos no tomara ninguna decisión hasta después de Semana Santa, aventura, dicen fuentes populares, el riesgo de acabe apoyando la moción de censura socialista sin condicionarlo a la celebración de elecciones.

«Cuestión de días»

En el PP creen que es «cuestión de días», que el TSJ tome una decisión sobre la desimputacion o no de Sánchez, incluso que pueda emitir una resolución, que sin manifestarse sobre la situación procesal del presidente autonómico, «no deje lugar a dudas sobre la existencia da una actuación delictiva». Lo cierto es que un auto de la Justicia aclararía el mapa político y sería de mucha ayuda tanto para los populares como para Ciudadanos.

La estrategia sobre Sánchez la marca el PP de Murcia, y han decidido resistir

Desde Génova admiten que la estrategia la marca el PP de Murcia, y éste ha decidido resistir aún a riesgo de quedarse sin el gobierno autonómico. Fuentes regionales del partido recuerdan que todas las imputaciones de Sánchez han quedado en nada, que, incluso, llegó a la consejería de Educación del gobierno murciano estando imputado por el caso de la construcción de su vivienda, que el PSOE también llevó a los tribunales. El cierre de filas, casi numantino, en torno al presidente de la Regional de Murcia es inmutable.

Respecto a la posibilidad de un «plan b», esto es, buscar un sustituto para Sánchez antes de que se debata la moción de censura promovida por el PSOE, responden que «un ‘plan b’ fue Alberto Garre cuando se fue Ramón Luis Valcárcel y así nos salió».

Hacen alusión al que ocupó la presidencia de Murcia de abril de 2014 a julio de 2015 cuando dejó el puesto vacante Valcárcel, que se presentó a las europeas. Garre, que no consiguió ser el candidato autonómico en 2015 comenzó a mantener una posición crítica, culminada, la semana pasada, con el anuncio de su abandono del partido y la sospecha de que puede fundar una nueva formación de corte regionalista.

Génova, silente

Génova, quizá menos «sensible» a la posición del presidente del ejecutivo autonómico niega, por su parte que le hayan pedido a a Sánchez «que se retire ni estamos buscando un sustituto». De hecho, atribuyen estas informaciones a Ciudadanos, a la que ven enredada en su propia telaraña.