El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, trata de llevar el proceso independentista a la esfera internacional. El president viajó anoche a Estados Unidos para entrevistarse en Atlanta con el ex presidente estadounidense Jimmy Carter. Una entrevista que los medios de la Generalitat han presentado dentro del trabajo de mediador que el ex presidente anglosajón y su fundación, el Carter Center, ha realizado en conflictos bélicos como los de Bosnia, Liberia, Sierra Leona, Venezuela y Etiopía.

En declaraciones a TV3 Puigdemont ha explicado antes de producirse el encuentro que en «diversas conversaciones» durante su reciente periplo por Estados Unidos ha surgido la necesidad de mediación «en este tipo de conflictos que son políticos». El presidente catalán ha asegurado que «para nosotros es una oportunidad poder venir aquí a compartir la situación y comprobar el interés por la situación en Cataluña» y ha insistido en la predisposición al diálogo de su gobierno.

«Nosotros tenemos una mesa preparada para que se siente el Estado español, si es necesario que se siente alguien más, por nosotros no quedará» ha afirmado Puigdemont. Fuentes del Gobierno catalán han negado, sin embargo, que se esté pidiendo la mediación de Carter y han señalado que la visita a su fundación responde únicamente a la voluntad de Puigdemont de explicarse.

Explicar el referéndum en USA

El presidente catalán habría planteado a Carter la voluntad catalana de celebrar un referéndum de independencia «apoyada por la mayoría del pueblo catalán» señalan esta fuentes, y que esta voluntad topa con la oposición del Gobierno español, así como «la judicialización» del proceso.

El presidente catalán vuelve así a EE.UU apenas una semana después de una gira oficial al mismo lugar que fue duramente criticado en Cataluña por el escaso nivel diplomático de sus encuentros, destinados a cumplir con la internacionalización del proceso independentista catalán con la que Junts pel Sí confía en forzar la negociación con el Gobierno. Una internacionalización que ha tenido hasta ahora escaso éxito, debido según la administración catalana a los obstáculos planteados por la diplomacia española a los viajes de Puigdemont y su conseller de Exteriores, Raul Romeva.

En este contexto, la Generalitat ha explicado que el viaje de hoy se ha preparado con «discreción» para evitar que la diplomacia española pudiera interferir en el encuentro.