Sólo habrá un debate entre los candidatos a las primarias del PSOE. Susana Díaz y Pedro Sánchez rehúyen las propuestas de nueve medios de comunicación y sólo aceptan el debate oficial organizado por la Gestora en Ferraz, que se perfila para el 16 de mayo. Patxi López, por su parte, ha dicho sí a todas esas peticiones y reclama a sus adversarios que expliquen por qué no quieren confrontar sus proyectos.

El portavoz de la Gestora, Mario Jiménez, también portavoz parlamentario del PSOE andaluz, ha defendido la existencia de un único debate, como lo ha hecho el secretario de Organización de Susana Díaz, Juan Cornejo. Ambos argumentan que la precampaña ha sido tan larga que los candidatos han tenido tiempo suficiente de exponer sus proyectos. De esta manera, los militantes socialistas sólo podrán observar un diálogo entre los tres aspirantes a secretario general en un formato rígido, y diseñado por la Gestora del partido, que hasta ahora se ha caracterizado por allanar el camino de la baronesa andaluza.

Susana Díaz perdió los debates televisados en la campaña de las andaluzas

La aversión de Susana Díaz por los debates tiene una explicación. En marzo de 2015, como candidata a la Junta de Andalucía, Díaz perdió estrepitosamente los dos debates televisados con sus rivales, Juan Manuel Moreno (PP) y Antonio Maíllo (IU). La presidenta se negó a celebrar un cara a cara con el candidato popular y sólo aceptó esos debates a tres, en los que se mostró agria, soberbia y cortante hasta con la moderadora, a la que reprochó en público y en privado que no le otorgara todo el tiempo de palabra que deseaba.

El carácter visceral de Susana Díaz es su talón de aquiles y los formatos que propician la espontaneidad muestran esa otra cara de la presidenta, que hasta afeó a su adversario del PP si «hacía las cuentas de cabeza o con calculadora», en un afán por ridiculizarle.

Sánchez, «sin tiempo material»

Por su parte, el equipo de Pedro Sánchez acepta ese único debate a tres y alega falta de tiempo material para programar otros. «No podemos estar en debate sobre el debate», se ha lamentado Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ha asegurado que su candidato es el más beneficiado por estos formatos. «Tenemos la agenda prácticamente completa y un debate necesita dos o tres días para la preparación. Nosotros no decimos que no, pero reclamamos que nos lo digan ya para organizarnos», explica.

El objetivo primordial es que Sánchez mantenga el «contacto permanente con los militantes», por lo que habrá una «multitud de peticiones» de los medios de comunicación «que no se van a poder atender». Ya en privado, los sanchistas expresan su temor a que la Gestora utilice el debate para contraprogramar alguno de los actos estrella del candidato en una gran ciudad como el previsto en Barcelona.

López busca su hueco con los debates

De su lado, la candidatura de Patxi López ha revelado este lunes que sus adversarios rechazan hasta nueve debates solicitados por medios de comunicación: dos televisiones, dos radios, dos periódicos en papel y tres diarios digitales. «Que expliquen por qué no quieren confrontar modelos», reclaman.

El escaso hueco que encuentra el ex lehendakari en la guerra entre Pedro Sánchez y Susana Díaz hace que su equipo dé prioridad en la recta final de la campaña a su exposición en medios de comunicación. Tras haber centrado su agenda en encuentros privados con militantes a puerta cerrada, donde los afiliados han podido preguntar y exponer sus quejas y reproches sin cortapisas, la candidatura de López se abre a entrevistas y debates.

En un encuentro informativo este lunes, el responsable de comunicación de la campaña, Óscar López, ha asegurado que esta candidatura mantiene su petición de que haya más de un encuentro entre los candidatos. López ha avanzado que enviarán una carta al resto de las candidaturas, invitándoles formalmente a que acepten estas iniciativas de los medios y apoyen también que la Gestora organice más de un debate.

Según el equipo de López, la negativa de Díaz y Sánchez a debatir se debe a que ninguno de los dos presentan una «razón para votar» tan «limpia y honesta» como la del ex lehendakari, que consiste en atajar el gran problema del PSOE: su división. Por el contrario, los otros dos candidatos se presentan entre ellos como enemigos y basan su campaña en mensajes «en negativo» sobre sus adversarios. «Los dos acusan a medio PSOE de no ser del PSOE», advierten. En esta línea, alegan que Susana Díaz, quiere «derrotar» a Sánchez porque lo considera «un peligro» para el PSOE, mientras que Sánchez busca «revancha o venganza» por su defenestración en el Comité Federal del 1 de octubre.