Josep Lluís Trapero tomará posesión  este martes como Mayor de los Mossos d’Esquadra, máximo rango de la policía autonómica que lo blinda al frente de este cuerpo. El hasta ahora comisario jefe de Mossos no consigue nuevas atribuciones, ya tenía todo el control sobre el cuerpo, pero sí “galones”, un aumento de sueldo hasta los 5.380 euros mensuales y un cargo vitalicio, puesto que según la Ley de la Policía Catalana los miembros del cuerpo no pueden ser degradados. Una vez nombrado Mayor, el cargo es vitalicio, o si se prefiere, blindado hasta el momento en que deje el cuerpo.

Hasta ahora, Trapero ha ejercido el mando de los Mossos como comisario jefe, lo mismo que sucedió con su antecesor, Josep Millán, quien tras ser sustituido por el anterior conseller de Interior, Ramon Espadaler, volvió a ejercer tareas policiales como comisario. Trapero no quiere pasar por esa “humillación”, por eso ha presionado y tocado todas las teclas políticas, que en su caso no son pocas, para conseguir el máximo rango en el escalafón.

La pregunta que se hacen muchos, dentro y fuera del cuerpo es a cambio de qué ha conseguido el nombramiento un comisario jefe tan conocido por su buena relación con el poder político en la Generalitat como cuestionado entre sus subalternos.

Y la respuesta obliga a mirar hacia el crítico calendario político catalán. Con el nombramiento que hoy oficializará el presidente de la Generalitat en presencia del gobierno en pleno y de toda la cúpula de la policía autonómica, Trapero queda blindado en un momento en el que el papel de los Mossos será crucial ante la convocatoria del referéndum de independencia.

En otras palabras, Carles Puigdemont blinda a Trapero a cinco meses de la supuesta confrontación entre Gobierno y Generalitat en la que la policía autonómica puede tener un involuntario protagonismo. Tanto el director general de los Mossos, Albert Batlle, como los sindicatos policiales han advertido de que los agentes no aceptaran ordenes ilegales, pero el blindaje a Trapero siembra dudas sobre sus contraprestaciones.

La paella con Puigdemont

Sobre todo, porque el camino hasta la ceremonia con la que este martes tomará posesión del máximo rango del Cuerpo de Mossos d’Esquadra no ha estado en absoluto exento de polémicas. No es un nombramiento oportuno, señalan fuentes policiales en referencia a las polémicas protagonizadas por Trapero en el último año. Desde la paella compartida con el president Puigdemont y conocidos periodistas catalanes en Cadaqués el pasado verano, que Trapero se encargó de amenizar guitarra en mano y algunos de los asistentes compartieron en las redes sociales, hasta la reciente crisis provocada por la rápida puesta en libertad del conductor que atropelló a un agente en Rubí dejándolo en coma para huir de un control.

Ambos incidentes han ensanchado la distancia entre Trapero y sus subalternos, tanto en la cúpula como entre los cuadros medios y agentes. Pero sus relaciones políticas son inmejorables, probablemente tejidas durante los años de comisario en Blanes, Figueres, y después al frente de la Región Policial de Girona.

Cuando el Govern anunció en marzo de 2016 su intención de recuperar la figura del Mayor de los Mossos como máximo responsable de la policía autonómica, alegando que el cargo de comisario jefe no existe como tal en la regulación catalana, y el conseller Jané dejó claro que el objetivo era que Trapero ocupara el cargo, los sindicatos no solo expresaron su contrariedad. Llegaron a interponer contencioso administrativo contra la convocatoria para cubrir el puesto.

Jané y Batllé tuvieron que esforzarse al máximo y abrir un periodo de promoción interna para que todos los comisarios que cumplieran los requisitos pudieran aspirar al puesto, que finalmente ha sido para su escogido. Además, el Govern ha tenido que asegurar que el cargo no supone una imposición para futuros ejecutivos. Si el Govern pierde la confianza en Trapero, o un nuevo president quiere designar a otro comisario al frente de los Mossos, podría crearse una nueva plaza de Mayor, aseguran desde Interior para restar peso político al nombramiento.

Pero ese nuevo jefe conviviría con “emérito” con el mismo rango y galones. Quizá por eso el único que ha disfrutado hasta ahora del rango de mayor en los Mossos fue Joan Unió, que ocupó el cargo entre 2004 y 2007. Pero cuando Joan Saura lo nombró mayor, ya había anunciado su intención de jubilarse al final de la legislatura. No es el caso de Trapero.