Fue un testigo clave del presunto fraude cometido por UGT-Andalucía con las ayudas públicas en su etapa de trabajador de la central de compras del sindicato y su testimonio en sede policial desencadenó las imputaciones de los dos anteriores secretarios generales, Manuel Pastrana y Francisco Fernández Sevilla. Roberto Macías (Ciudad Guzmán, Jalisco, México, 1980) se ha encadenado este viernes de forma simbólica ante la sede nacional ugetista para denunciar la caza de brujas de la que se siente víctima, después de que la organización haya pedido para él cuatro años de prisión y una indemnización de 60.000 euros por «daño moral» bajo la acusación de que fue quien reveló la presunta trama de las facturas falsas. Es lo que investiga el Juzgado de Instrucción 9 de Sevilla, que analiza ayudas concedidas por la Junta de Andalucía a este sindicato entre 2009 y 2013 por importe superior a los 100 millones de euros. Macías no está solo en su lucha y ha contado hoy con el aliento de otros ciudadanos que denunciaron otros casos de corrupción, como Acuamed o Gürtel.

Pregunta.-¿Por qué ha decidido encadenarse ante la sede nacional de UGT en víspera del Primero de Mayo?
Respuesta.-Es mi forma de protestar pacíficamente contra la corrupción, el fraude y la hipocresía ugetista. Me escandaliza que Pepe Álvarez [secretario general de UGT] señale solamente los casos de corrupción del gobierno del Partido Popular como «espeluznantes». Para mí, la corrupción ugetista también podría recibir el calificativo de «espeluznante».  Pero parece que Pepe, al igual que Cándido Méndez, no se quiere enterar del falseamiento de facturas, de los ‘botes’ con proveedores, del cobro de mordidas y de todo un sistema diseñado para desviar fondos. Debería pasarse a preguntar por el Juzgado de Instrucción 9 de Sevilla.

P.-El sindicato pide para usted cuatro años de prisión por revelación de secretos y que le indemnice con 60.000 euros por daño moral. ¿Copió los 22.500 archivos informáticos que desnudan la contabilidad de UGT-A, como sostiene la organización?
R.-Me acusan de la filtración de documentos posteriores a mi despido y materialmente esto es imposible, como ha reconocido también la Audiencia de Sevilla en un auto demoledor que les dejó sin brujas que cazar. La Audiencia ni entró a valorar ese supuesto copiado de 22.500 documentos, solamente se centra en 13 pruebas aportadas por UGT-Andalucía. De ésas, solamente dos consideran que podrían ser una revelación. Hay otro detalle que demostraría que la caza de brujas se hizo sin garantías: el mismo informe pericial aportado por la UGT registra accesos posteriores a mi despido del que dicen que era mi ordenador. Si realmente existiera esa carpeta de documentos ‘confidenciales’, los investigadores de la UCO [Unidad Central Operativa de la Guradia Civil] habrían dado con ella y nos hubiéramos enterado, pero no hay constancia de su existencia. Lo que más me indigna es que, con todo este montaje, se haya ordenado el registro de mi domicilio. Sí, la persecución de UGT llegó hasta mi casa.

Los dirigentes del sindicato conocían el desvío de ayudas, pero no iban a matar su gallina de los huevos de oro»

P.-¿Por qué le han denunciado entonces? ¿Se considera un chivo expiatorio?
R.-Es evidente que la UGT-Andalucía prefirió buscar a chivos expiatorios. Mi compañero Laureano Conde y yo hemos sido víctimas de una persecución por parte de la dirección del sindicato. Esa persecución se inició con su lamentable comisión de investigación, que, por cierto, jamás dio ningún informe. Fíjese el pobre nivel de transparencia que hay en el sindicato hermano del PSOE que les preocupa más localizar y castigar a los responsables de las filtraciones que sancionar a los dirigentes que tuvieron una «participación directa» en el fraude millonario. Después de tres años y con atestados demoledores, ¿todavía no se querellan contra Manuel Pastrana, Francisco Fernández Sevilla, Federico Fresneda…? Pero conmigo no les tiembla el pulso. Sí, por supuesto que considero que soy el cabeza de turco de las facturas falsas de UGT-Andalucía.

P.-La instrucción del caso ha puesto de manifiesto la presunta financiación irregular de UGT-A. ¿Fue usted testigo del desvío de subvenciones públicas?
R.-Sí, así lo he puesto de manifiesto a los investigadores de la UCO. Con total y absoluta certeza puedo decir que, durante seis años, la organización estuvo desviando subvenciones a través de distintos mecanismos que también he expuesto en mi declaración. Todos han sido ampliamente detallados por los investigadores y tratados con gran exactitud por la prensa. Quizá el más reconocido por la opinión pública es el denominado ‘bote’, bautizado así por su similitud con el funcionamiento de los botes de los bares.

P.-¿Cree que el caso de la federación andaluza es aislado o ha funcionado así la organización en todas las comunidades?
R.-Tengo conocimiento de las investigaciones en la UGT de Asturias y Extremadura por el desvío de subvenciones. El caso asturiano surge por la información de una persona que alerta a la policía de hechos similares a los relacionados con Andalucía. La Fiscalía dice que guardan semejanza con la investigación abierta en el Juzgado de Instrucción 9 de Sevilla. Es decir, que existen elementos en común, un mismo modus operandi por parte de la organización. Pero si tenemos en cuenta el caso extremeño saltan todas las alarmas. No tengo conocimiento de que esto haya funcionado así; corresponde a la justicia investigarlo.

Durante seis años, el sindicato estuvo desviando subvenciones a través de distintos mecanismos»

P.-Si era conocido en el sindicato que se utilizaban ayudas para fines ajenos, ¿por qué nadie lo denunció?
R.-Por miedo, seguramente. ¿Qué trabajador va enfrentarse a un peso pesado como la UGT? Puedo decirle que todos los responsables del área de Administración (compras, contabilidad y justificaciones) eran conocedores de este sistema, perfeccionado con el paso del tiempo. Pasamos de utilizar hojas de Excel a contar con un programa de gestión (Spyro) diseñado a medida para controlar las facturas falsas. Desde 2006 a 2012, la organización estuvo desviando ayudas para otros fines. Y tengo claro que los dirigentes eran conocedores de este sistema, pero no iban a matar su gallina de los huevos de oro. Tampoco iban a levantar la voz cuando recibían un ‘sobresueldo’ mensual.

P.-¿Puede explicar qué sobresueldo era ése y quién lo cobraba?
R.-La comisión ejecutiva regional se había asignado una cantidad mensual que cobraban en metálico. Era una retribución que luego repercutían a la Junta de Andalucía, en una subvención denominada ‘Organización sindical’. Es decir, que a todos los andaluces nos costaba mantener a las vacas sagradas de la UGT A. Otro dato llamativo: por sistema, toda la ejecutiva de UGT falseaba el kilometraje, todos los ejecutivos realizaban en teoría el mismo kilometraje durante el mes. Para que luego nos digan que no se beneficiaron económicamente…

P.-A la vista de su caso, ¿merece la pena denunciar la corrupción o es más ‘rentable’ mirar para otro lado?
R.-Estoy luchando con mis pobres recursos contra un monstruo de mil cabezas que cuenta con todos los medios para triturarme. Es una lucha desigual, voy a la guerra con una espada de madera y ellos cuentan con toda la artillería pesada. La verdad es que, es una situación muy complicada, ahora con 37 años estoy dando más dolores de cabezas a mis padres que cuando era adolescente. Fíjese que, en mi caso, es una tarea muy difícil encontrar empleo, mi currículo está marcado por la UGT. Esto es un estigma que ni el Vaticano puede quitarme. He perdido mi patrimonio, mi trabajo y muchos años de mi vida luchando contra la UGT. A nivel familiar y personal, ha supuesto un enorme desgaste. Y aquí sigo, después tres años resistiendo, luchando por mi libertad. ¿Es más rentable mirar para otro lado? Pues parece que sí, que es el mensaje que la UGT quiere mandar a la sociedad. Por ejemplo, mis ex compañeros siguen trabajando. Parece que la organización considera que deben premiarse el silencio y la complicidad de los suyos. Como mi testimonio es clave en la imputación de sus líderes históricos, deben castigarla de alguna forma.

En España hay dos clases de Justicia: una para los poderosos y amigos del sistema y otra para el ciudadano de a pie»

P.-¿Se arrepiente de algo?
R.-De lo único de lo que podría arrepentirme es de mi paso por la UGT. Al final, mis sueños se han convertido en un auténtico infierno.

P.-¿Contempla el escenario de que usted termine siendo condenado y los dirigentes que cometieron las irregularidades que se investigan queden absueltos?
R.-No me extrañaría. Repare en un detalle relevante: Manuel Pastrana, secretario general de UGT-Andalucía durante 15 años aproximadamente, todavía no ha ido a declarar, ni se le ha tomado su declaración como imputado. Parece que padece una enfermedad que le impide acudir al juzgado y tampoco quieren molestarle, ni perturbar la tranquilidad de su domicilio. El caso de las facturas falsas va al ralentí, las cosas del palacio van despacio. Además, tengo la impresión de que en España hay dos clases de justicia: una para los poderosos y amigos del sistema y otra que nos aplican a los ciudadanos de a pie.

P.-La Constitución dice que todos los ciudadanos son iguales ante la ley…
R.-En teoría, todos somos iguales ante la ley. Pero es evidente que la Justicia está condicionada por el poder político. La operación Lezo nos ha terminado de abrir los ojos. Por cierto, todavía no entiendo cómo no ha dimitido el ministro de Justicia. En España solamente los pobres insectos quedamos atrapados por la tela de araña judicial; los bichos grandes como Urdangarin y otros siempre encuentran la forma de romperla.

P.-El perito que auxilia al juzgado analiza expedientes de ayudas cuyas cuantías superan los 100,3 millones de euros…
R.-Este dato podría doblarse con facilidad si el perito analizara las ayudas gestionadas por UGT desde el año 2006. Seguramente superarían más 200 millones de euros, pero la investigación se centra en revisar los expedientes únicamente entre 2009 y 2013. Creo que realmente nunca sabremos el dato exacto del fraude de UGT-Andalucía. Lo que sí es seguro es que ni con dos o tres botes del Euromillón podrían reintegrar dichas cuantías. Ese dinero se ha perdido desafortunadamente y los responsables de este fraude millonario siguen impunes y protegidos por el sindicato.