España es un país tradicional. Una nación que inspira confianza. Un Estado democrático, pacífico, solidario, rico, religioso, tolerante. Sus ciudadanos son trabajadores y sus políticos son honestos. Eso al menos es lo que piensan en el extranjero sobre nosotros, según la séptima oleada del Barómetro sobre la imagen de España en el exterior presentado esta semana por el Real Instituto Elcano.

Claro que todo depende de a quién se le pregunte. Para marroquíes, chinos e italianos no somos tradicionales, sino modernos. Al 33% de los alemanes y al 34% de los chilenos no les parecemos honestos, sino corruptos. Al 51% de los japoneses los españoles les resultamos gente ociosa, no trabajadora. En el país asiático también nos ven como un país eminentemente rural, no urbano. En eso coinciden con el Reino Unido.

Conceptos con los que asocian a España los países de estudio. Fuente: Real Instituto ElcanoLUIS SEVILLANO

Todo depende de con quién te compares. El 63% de los alemanes y de los británicos sostienen que España es un país pobre. El 87% de los chinos y el 76% de los ecuatorianos, sin embargo, opinan que somos ricos. ¿Y con Dios qué pasa? Pues lo mismo. El 78% de los franceses y de los chilenos creen que somos un país fuertemente religioso. Es exactamente el mismo porcentaje de turcos que aseguran, por contra, que España es un Estado laico. Lo mismo opinan el 73% de los marroquíes.

Cuando se les pregunta por España, los alemanes piensan, en este orden, en el sol, las vacaciones, la playa, la fiesta y los toros

España, en cualquier caso, es muchas cosas. Merece la pena echar un vistazo a los conceptos que se asocian a nuestro país en el exterior. Cuando se les pregunta por España, los alemanes piensan, en este orden, en el sol, las vacaciones, la playa, la fiesta y los toros. Los británicos, parecido: sol, turismo, playa, comida y vino. El sol también es lo primero que se le viene a la cabeza a los franceses, seguido de nuestras ciudades, los toros, la paella y el turismo. En Italia, como en Chile, en China, en Japón y en Turquía, lo primero en lo que se piensa es en los toros. En Marruecos es el fútbol y en Ecuador, la modernidad. El idilio de España con Estados Unidos es especial: cuando a un norteamericano le preguntas por nuestro país, lo primero que se le ocurre decir es que somos, simple y llanamente, “un país magnífico”.

Los extranjeros, en general, nos otorgan un notable como país: 7.1. Italia y China nos suben la media y nos dan un 7.6. Marruecos nos la baja con un 5.8, como Japón, que sólo nos concede un 6.3. Los japoneses, de hecho, suspenden varios aspectos de nuestra sociedad: no les gusta nuestra economía, a la que otorgan un pobre 4.2, ni les gustamos nosotros. Suspenden a los ciudadanos españoles con un 4.4.

En términos globales, diga lo que diga Bruselas, la economía es lo peor de España, con una valoración media del 5.7, seguida de las facilidades para la inversión (5.9), las empresas españolas (6), la política (6.1) y nuestra participación en las misiones de paz (6,1). En el extremo contrario, nuestro punto fuerte es el atractivo como destino turístico (8.2), la gastronomía (7.3), los deportistas (7), los ciudadanos (6.9, pese a la inquina japonesa) y la seguridad (6.8). Por cierto, el país que mejor nos valora como destino vacacional no es ni Alemania ni el Reino Unido, sino Ecuador.

En todo caso, estas valoraciones dependen de numerosos factores. Entre ellos la educación: somos mejor valorados entre la gente con estudios universitarios que entre los encuestados que sólo completaron la enseñanza obligatoria. Quizá incluso el Brexit haya tenido influencia en la proyección de nuestra imagen: los británicos nos daban un 6.9 en junio del año pasado, antes de votar por abandonar la Unión Europea, y nos dan un 7.3 ahora.

Rajoy está bien valorado a nivel internacional. Los chinos le otorgan un 7.5, lejísimos del paupérrimo 2.91 que le han concedido los españoles en el CIS publicado esta semana

Los british, sin embargo, no parecen conocer demasiado nuestra vida política. Sólo el 55% de ellos conoce a Mariano Rajoy, menos que en cualquier otro país de los que conforman la muestra: al presidente del Gobierno español le conocen el 60% de los japoneses, el 71% de los alemanes, el 74% de los norteamericanos, el 80% de los franceses y un asombroso 92% de los chinos, a los que les suena más el nombre de Rajoy que el del papa Francisco, al que conoce el mismo 89% que identifica también a la reina Letizia. A Felipe VI, como a Rajoy, lo ubican el 92% de los habitantes del país.

Rajoy, además, es un personaje relativamente bien valorado a nivel internacional. Los mencionados chinos le otorgan un 7.5 de valoración, lejísimos del paupérrimo 2.91 que le han concedido los españoles en el barómetro electoral del CIS publicado esta semana. Nadie tan cruel como nosotros: a nuestro presidente le dan un 5.5 los chilenos y los marroquíes, un 5.7 los británicos, un 5.8 los japoneses, un 5.9 los alemanes y los franceses, un 6 los ecuatorianos, un 6.3 los turcos y los italianos y un 7.2 los estadounidenses. Por comparar: Donald Trump sólo aprueba en Estados Unidos (6.1) y China (6.8), aunque allí, el que arrasa de verdad es Vladimir Putin (8).