Dos mil quinientos militares, 63 aviones y helicópteros y un total de 160 vehículos, incluidos carros de combate, han protagonizado este sábado el Día de las Fuerzas Armadas, que ha tenido como sede Guadalajara. Los reyes, acompañados por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal y las máximas autoridades militares, han asistido a la celebración que tuvo su origen en 1978. Por primera vez, familiares de seis militares fallecidos en actos de servicio, entre ellos dos del Yak-42, han participado junto al monarca en el homenaje a los caídos. En estas cuatro décadas, las Fuerzas Armadas han vivido un proceso de cambio que las convierte a día de hoy en la tercera institución más valorada, por detrás de la Guardia Civil y la Policía Nacional, según el CIS.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha destacado en una entrevista para RTVE antes de que comenzara el acto que, aunque muchas veces se contraponga la política social con la política de defensa, «una buena defensa, una buena seguridad y la convivencia en paz son fundamentales para disfrutar de nuestros derechos».

La Patrulla Águila de vuelo acrobático ha efectuado una pasada de homenaje

La participación de familiares del Yakolev accidentado en Turquía en el año 2003 tiene especial simbolismo después de años de desencuentros con el Gobierno. Este año, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, pidió perdón en nombre del Estado a las víctimas del siniestro y el Ministerio reconoció la responsabilidad patrimonial del Estado. Tras el homenaje, la Patrulla Águila de vuelo acrobático ha efectuado una pasada de homenaje pintando el cielo con los colores de la enseña nacional y convirtiéndose, como es habitual, en uno de los momentos más aplaudidos de la jornada.

La cultura de Defensa no ha sido algo que haya caracterizado a sociedad, como este jueves explicaba el senador y ex director general de la Policía Ignacio Cosidó en la presentación de su informe Cultura de Defensa, gasto militar y Fuerzas Armadas en España. El retraimiento de nuestro país en el siglo XX provocó una ausencia de conciencia de defensa, según Cosidó, cuando no «un abierto antimilitarismo y desconfianza en determinados sectores de la sociedad española». A día de hoy, según su análisis, esa fase está superada y España se encuentra al mismo nivel que sus socios y aliados aunque, a su juicio, aún queda un trecho por recorrer.

Según los datos del último Eurobarómetro, el 69% de los españoles valora de forma positiva al Ejército. La pérdida de credibilidad de algunas instituciones como el Parlamento, los partidos políticos o los sindicatos durante la crisis no ha afectado a las Fuerzas Armadas, que se han visto incluso reforzadas, según refleja el informe del Instituto de Seguridad y Cultura. Concretamente, el estudio señala un aumento de 10 puntos en su valoración en las dos últimas décadas. Los ciudadanos valoran no sólo la preparación de los militares, sino su obediencia, valentía y disciplina.

Asignatura pendiente: esfuerzo en Defensa

El único aspecto en el que España suspende, según Cosidó, es en el «esfuerzo» de Defensa. En la actualidad, nuestro país destina un 0,91% del PIB a la seguridad, una cifra que nos sitúa a la cola de los aliados de la OTAN, sólo por detrás de Bélgica (0,85%) y Luxemburgo (0,44%). Si bien los españoles opinan que la Defensa es un aspecto indispensable, también es uno de los que antes creen los ciudadanos que se debe recortar gasto.

En la actualidad, España gasta en Defensa alrededor de 10.500 millones de euros, según el Ministerio. ¿Eso es mucho o poco? El secretario de Estado de Defensa, Agustín Conde, compara el gasto con otros ámbitos. España destina 10.500 millones y tiene 120.000 hombres en las Fuerzas Armadas, mientras que, explicó, la Comunidad de Madrid gasta 18.000 millones entre sus 140.000 funcionarios. «Partiendo de esta base, ¿gastamos mucho o poco?», preguntó.

La transparencia, un reto

El gasto en defensa ha sido durante mucho tiempo un tema tabú, en palabras del secretario de Estado de Defensa, que hay que superar. Según los datos que maneja, además del presupuesto destinado a la Seguridad reflejado en los PGE, las ampliaciones de este gasto se cargaban al fondo de contingencia, lo que supone «un gasto vergonzante. El gasto de Defensa se debería poder exhibir».

España tiene el compromiso con la OTAN de llegar al 2% del PIB en Defensa, algo que han defendido tanto desde el Ministerio como desde el Gobierno y que ayudaría, según Conde, a recuperar la cultura de Defensa. Pero este gasto debería poder hacerse público y dejar a un lado los «tabúes».