La cuenta atrás para las pruebas de Selectividad está llegando a su fin. El próximo martes, 6 de junio, comienza el periodo de exámenes, que varían según la comunidad autónoma, y se extenderá hasta el 15 de junio. En total, tres días de gran intensidad que los estudiantes deben prepararse pero no sólo para responder correctamente a las cuestiones que se plantean. “Son conscientes de que poder optar a la formación universitaria deseada, dependerá en gran medida de la puntuación que obtengan”, explica la pedagoga Amparo Ibáñez, por lo que hay que saber gestionar los nervios y el estrés.

Después de décadas acompañando a sus alumnos a las pruebas de Selectividad, Soledad Moreno, profesora del Colegio Divina Pastora de Getafe (Madrid), ofrece algunos consejos para afrontar estas últimas jornadas.

  • Repasar, no estudiar. “A estas alturas ya tiene que estar todo estudiado y no por estudiar los últimos días lo vas a hacer mejor”, apunta, por lo que recomienda no saturarse y hacer sólo repaso. Eso sí, en un ambiente tranquilo.
  • Hacer respiraciones profundas. Moreno insiste a sus alumnos en que no deben agobiarse, pero en muchas ocasiones esto es imposible. En ese caso, aconseja respirar profundamente para intentar relajarse, ya que los nervios pueden bloquearte. “Hay que pensar que el bachillerato ya está aprobado, por lo que la Selectividad también tiene que estar aprobada”, anima.
  • Dormir por lo menos ocho horas, ya que el descanso es fundamental.
  • No descuidar la alimentación e incluso llevar comida a los exámenes. “Les recomiendo que lleven chocolate por si les da una bajada de azúcar y que lleven algún bocadillo para comer entre prueba y prueba”.
  • Aunque sabe que este último consejo es difícil de cumplir, Moreno recomienda desconectar el último día antes del examen. “Ir al cine, pasear o hacer deporte. Y de camino a la prueba, ir hablando con los compañeros”.

Durante los últimos meses, los profesores han ayudado a los estudiantes a preparar las diferentes pruebas y les han guiado para obtener los mejores resultados. La pedagoga Amparo Ibáñez, además, aporta algunas estrategias a tener en cuenta dependiendo de las asignaturas. Porque no es lo mismo un examen tipo test que una prueba de desarrollo, pero si algo tienen en común es que el tiempo es fundamental y una mala gestión de éste puede ser determinante.

  • Para pruebas de desarrollo, como Historia o Filosofía, Ibáñez recomienda leer primero todas las preguntas y tener a mano una hoja en blanco para apuntar ideas o hacer esquemas que luego se desarrollarán en el examen. Importante: “Evitar tanto extenderse en exceso como resultar demasiado sintéticos, ser precisos en las respuestas, distribuir el tiempo de forma adecuada agotando el que quede disponible en revisar las repuestas y pedir aclaraciones al profesor si no se entiende alguna pregunta”.
  • Pruebas objetivas (tipo test, verdadero o falso…). Los alumnos deben conocer el sistema de puntuación para no cometer fallos que puedan bajar puntuación. En este tipo de pruebas, hay que “leer con mucha atención los enunciados de las preguntas, no atascarse en respuestas dudosas pasando si no se tiene clara la respuesta, y por último, releer las preguntas contestadas por si hay algún error”.
  • Pruebas de lógica como matemática o física: “Aprender las fórmulas de memoria, revisar las operaciones realizadas, leer de forma precisa lo que se pide en cada caso y no precipitarse en las respuestas”.