«Apoyamos el referéndum del 1 de octubre, y llamamos a toda la izquierda del Estado español a organizar la solidaridad con los derechos democráticos del pueblo catalán». La corriente Anticapitalista de Podemos, liderada por el eurodiputado Miguel Urbán, pasa por alto la línea oficial impuesta por Pablo Iglesias, por la que hasta ahora han defendido la necesidad de un referéndum pactado.

En un comunicado, la tercera corriente de Podemos manifiesta califica el llamamiento a las urnas del president Carles Puigdemont como un «derecho democrático fundamental», puesto que «desde Anticapitalistas defendemos que las leyes no están por encima de la democracia». Hasta ahora, la ejecutiva del partido ha evitado un posicionamiento a favor o en contra, y ha recalcado en todo momento la legitimidad del «derecho a decidir», pero subrayando la necesidad de que las votaciones sean legales.

La corriente, que tiene como otra de sus principales referencias a Teresa Rodríguez, líder andaluza de Podemos, remarca las diferencias con los partidos nacionalistas. «Tenemos diferencias profundas con las fuerzas que dirigen el proceso independentista catalán, que defienden y aplican políticas neoliberales contra el pueblo catalán que dicen defender», reseña el escrito. «Sin embargo, el referéndum es una demanda mayoritaria en Catalunya, contando también, con un amplio apoyo de sectores no independentistas. Negarlo es negar la democracia», continúa.

Así, carga la principal responsabilidad en «la posición visceralmente antidemocrática del “bloque constitucional” español «, que estaría formado, según explica, por PP, C’s y PSOE, a queines acusa de «la incapacidad de organizar el Estado mediante el consenso, recurriendo así a métodos cada vez más autoritarios».

La justificación más importante por la que Izquierda Anticapitalista (IA) se posiciona a favor de Puigdemont es, sin embargo, un objetivo: «Acelerar el proceso destituyente en el resto del Estado español». «Tender puentes entre las clases populares del resto del Estado y las catalanas frente a la clase dominante pasa por ser capaces de tejer relaciones de solidaridad crítica y generosa, en donde la defensa de los intereses comunes no excluya las demandas particulares», apunta el comunicado. «La celebración del referéndum desobediente en Catalunya contribuiría sin duda a acelerar el proceso destituyente en el resto del Estado español, contribuyendo a profundizar la democracia y a debilitar al régimen del 78».