Los hechos sucedieron el pasado lunes en la pequeña localidad vizcaína de Busturia. Decenas de personas asistieron al entierro de Gotzon Gogeaskoetxea, padre de Ibon y Eneko. Hubo incluso despedidas sentidas y emotivas, propias de un adiós a un ser querido. Tampoco faltó el aurresku de honor. La diferencia radicó de modo sustancial en el modo en el que se enterró a Gotzon; con vivas a ETA y con el anagrama de la banda terrorista sobre su féretro. La presencia de la simbología etarra se explica en la trayectoria de los hijos del muerto, ex jefes del aparato militar y logístico de la banda.

Los hechos los ha denunciado el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco quien ha presentado una denuncia contra miembros de la familia Gogeaskoetxea y contra quienes participaron en el funeral, entre ellos niños, subraya la asociación. Relata que el féretro fue transportado envuelto con una ikurriña y sobre ella una bandera con el anagrama de ETA, el hacha y la serpiente y el lema ‘Bietan Jarrai’. Añade que se celebraron diversos actos de homenaje y exaltación a la organización terrorista. A la entrada del cementerio varios dantzaris honraron al fallecido mientras decenas de asistentes hacían un pasillo a la comitiva fúnebre.

El fallecido, Gotzon Gogeaskoetxea, era padre de dos ex jefes militares y logísticos de ETA y tío de dos militantes de la banda

Para Covite los hechos pueden suponer un delito de enaltecimiento y humillación a las víctimas, previsto en el articulo 578 del Código Penal. Denuncia que episodios como éste demuestran que «el culto al terrorismo» es una realidad aún presente en Euskadi «avivada por la nula aplicacion de políticas públicas de prevencion de la radicalizcaión violenta».

Considera que portar una bandera con el anagrama de ETA supone una muestra evidente de querer ensalzar la acción y trayectoria de la organización terrorista. Por ello, recuerda que en su escrito que el Tribunal Constitucional, en la Sentencia 112/2016, de 20 de junio, define el discurso de odio como “aquella forma de expresión que propaga, promueve o justifica el odio racial, la xenofobia y otras formas de odio basadas en la intolerancia, incluyendo la intolerancia manifestada mediante un nacionalismo y etnocentrismo agresivos como los que representa la organización terrorista ETA”.

Una familia volcada en ETA

La historia de la familia Gogeaskoetxea-Arronategi y su vínculo con ETA viene de lejos. El padre del clan, Gotzon, enterrado el lunes, estuvo casado con Lourdes Arronategi. Formaron una familia de profunda ideología nacionalista que llegó a huir de Euskadi a Francia a finales del franquismo para regresar años después. Dos hijos de la pareja, Ibon, el mayor, y Eneko, el menor, entraron de la mano en ETA junto a dos de sus primos. Formaron parte de un mismo comando hasta que fueron fichados o detenidos y tuvieron que pasar a la clandestinidad.

Ibon ejerció como periodista del diario Egin tras licenciarse en la Universidad del País Vasco. Actuaba como corresponsal del diario ‘Egin’ en el País Vasco francés. Ya en 1988, mucho antes de integrarse en un comando de ETA la policía francesa le interrogó dentro de una operación de investigación contra un dirigente de la banda. Quedó en libertad.

Los dos hermanos pasaron a la clandestinidad tras fracasar el atentado contra la inauguración del Guggenheim en el que murió un ertzaina

Ei 27 de febrero de 2010 fue finalmente detenido tras permanecer en la clandestinidad. La Guardia civil lo localizó en la localidad de Cahan, en la Normadía francesa. Su huida a Francia se precipitó tras la frustrada operación de atentar contra el Museo Guggenheim de Bilbao días antes de su acto de inauguración en octubre 1997 y al que iba a acudir el Rey Juan Carlos. En aquella operación los dos hermanos, Ibon y Eneko, formaban parte del llamado comando ‘Katu’, junto con sus primos. Camuflados como jardineros intentaron ocultar una docena de lanzagranadas en macetas ubicadas en los accesos al Museo a cinco días de su inauguración. Tras verse descubiertos, Eneko Gogeaskoetxea disparó a uno de los agentes, Txema Aguirre, que falleció. Hoy la plaza de la pinacoteca lleva su nombre. En la operación fue detenido su primo Kepa Arronategi, condenado a 72 años. Tanto Ibon como Eneko lograron escapar y huir a Francia.

Dos hermanos y dos primos, ‘comando Katu’

El ‘comando Katu’ había sido promovido poco antes por su primo Kepa. A él pertenecía también un hermano de este además de los dos hermanos Gogeaskoetxea. Se había constituido a modo de ‘célula familiar’ de apoyo al comando Bizkaia. Tras un periodo de formación, las primeras operaciones del comando consistieron en sabotajes a sucursales bancarias, ataques a un Palacio de Justicia o el lanzamiento de granadas en el aeropuerto de Barajas.

Las investigaciones judiciales determinaron que una de las bases de operaciones de los miembros de ETA fue un caserío situado en la localidad vizcaína de Natxitua, barrio del municipio de EA cercano a Busturia. Documentos internos de ETA revelaron que los hermanos Gogeaskoetxea figuraban como candidatos para ocupar los puestos de mando de la organización para cubrir bajas tras la detenciones llevadas a cabo por la Policía: Ibon ejercería como jefe del aparato militar y Eneko como responsable logístico.

En el caso de Eneko, fue detenido el 7 de julio de 2011 en Gran Bretaña y extraditadpo a España un año más tarde. Cumple una condena de 92 años por el intento de regicidio en 1997 contra el Rey coincidiendo con la inauguración del Guggenheim. Además, en febrero de este años el Tribunal Supremo confirmó la condena a 26 años de prisión que la Audiencia Nacional impuso al etarra por colocar una bomba trampa en Durango (Vizcaya). En cambio, Gogeaskoetxea fue absuelto  del lanzamiento de granadas en el aeropuerto de Barajas, acción por la que sí fue condenado su primo Kepa.