Primero fue Alsasua y ahora Pamplona. Los graves incidentes de ‘kale borroka’ ocurridos en la capital navarra el pasado 11 de marzo, y en los que fueron detenidos tres jóvenes, han sido calificados por el Tribunal Supremo como un posible delito de terrorismo y concede a la Audiencia Nacional la competencia para investigarlos. Los altercados se registraron en el Casco Antiguo de la ciudad con ocasión de la celebración de una manifestación no autorizada convocada por el grupo o iniciativa autodenominada «Errepresioari autodefentsa» (A la represión, autodefensa).

Es la segunda ocasión que el Alto Tribunal resuelve en torno a la consideración de este tipo altercados. El pasado 1 de junio emitió un auto en el que concluía que la agresión registrada contra dos guardias civiles y sus parejas el pasado 15 de octubre en la localidad navarra de Alsasua también podrían ser tipificados como delito de terrorismo. La causa está siendo investigada por el juzgado de Instrucción número 3 de la AN.

El Tribunal Supremo remite el caso al mismo juzgado de la Audiencia Nacional que ya instruye los altercados de Alsasua por un posible delito de terrorismo

La Sala de lo Penal del TS concluye que en los altercados ocurrido en Pamplona existen indicios suficientes para calificarlos como terrorismo. Recuerda que fueron incidentes llevados a cabo de modo concertado por sus participantes y “dirigidos a crear un estado de terror e inseguridad ciudadana”. Añade que se dan los indicios necesarios para situar lo ocurrido “en el delito de terrorismo del artículo 573 del Código Penal”. Añade que se produjeron en concurso de presuntos delitos de lesiones, daños, desórdenes públicos, incendio y atentado.

La posición que este viernes ha expresado el Supremo resuelve la cuestión de competencia que había planteado el juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona y el juzgado central de Instrucción número e de la Audiencia Nacional, cuya titular, Carmen Lamela, ya investiga lo sucedido en Alsasua y asuma ahora los incidentes de ‘kale borroka’ en Pamplona.

Gritos de apoyo a ETA

El juzgado de la capital navarra se había inhibido en favor de la Audiencia Nacional en una primera instancia pero posteriormente la Audiencia Provincial de Pamplona ordenó al juzgado de Pamplona asumir la instrucción por considerar que lo sucedido encajaba en un delito de desórdenes públicos y no de terrorismo, como ahora ha concluido el Tribunal Supremo.

El Supremo asegura que el 11 de marzo se produjo «una evidente alteración de la paz pública” en el Casco Viejo de Pamplona que puso “en grave peligro la integridad de los funcionarios de policía y demás ciudadanos que en el aquel momento se encontraban en el lugar de los hechos». Para sustentar su consideración de indicios suficientes para ser considerado un delito de terrorismo el TS recuerda que durante los altercados se profirieron gritos como “Borroka da, bide bakarra!” («La lucha es el único camino»), se corearon vivas a ETA -«Gora ETA!» y se lanzaron consignas a favor de los presos de la banda. Añade que los participantes en los incidentes estaban bien organizados y que arrojaron piedras que habían llevado previamente, además de material pirotécnico de gran potencia.

Unos incidentes durante los cuales se cruzaron y volcaron contenedores de vidrio y basura, “llegando a quemar varios de ellos y lanzarlos contra la policía, intentaron quemar cajeros automáticos, causaron lesiones a varias personas y cuantiosos daños en el mobiliario urbano, viviendas y establecimientos comerciales», señala el tribunal en su escrito.

Añade que los tres detenidos, venidos de Guipúzcoa, habrían actuado en consonancia y colaboración con otra parte de los manifestantes, con los que compartieron consignas, modos de actuación y medios utilizados para crear el clima de terror que allí se produjo», por lo que «es obvio el concierto y la comunicabilidad de las acciones desplegadas por cada uno de ellos».

El PNV denuncia el enésimo ataque a sus sedes sociales por parte de colectivos afines a la izquierda abertzale

Precisamente hoy el PNV ha denunciado los ataques a cuatro de sus sedes sociales en los municipios vizcaínos de Ariz, Cruces, Elantxobe y el Casco Viejo de Bilbao. Los locales o batzokis han amanecido con pintadas calificando a la formación nacionalistas de “asesinos” o haciendo referencia a su actuación en la década de los 80, “Se lo que hicisteis en los 80” o de apoyo al preso de ETA, Iñaki Bilbao en huelga de hambre. La ejecutiva vizcaína de EAJ-PNV ha emitido un comunicado asegurando que este tipo de acciones no se corresponden al nivel de madurez política y democrática actual, y no hacen más que poner trabas a la consecución de un modelo de país basado en la tolerancia, el progreso y la convivencia. “Instamos a los autores de las mismas a que cesen en estas actuaciones de una vez por todas ya que, lejos de aportar soluciones, entorpecen la anhelada normalidad política y social tan deseada por la ciudadanía”, han señalado fuentes jeltzales.