Es una vieja aspiración de unos y un reiterado rechazo de otros. Mientras en no pocas ciudades y comunidades autónomas pugnan por captar la tención de la Federación Española de fútbol para traer a ‘La Roja’ a alguno de sus campos de fútbol, en Euskadi se mantiene el rechazo mayoritario y son mayoría las formaciones que ni siquiera aceptan intentarlo. Por ahora, las razones políticas se imponen a las políticas y económicas para que no se reclame que el combinado nacional de fútbol juegue algún partido en el País Vasco. Hoy el Parlamento vasco ha vivido un nuevo episodio de esta pugna deportivo-política después de que el PP presentará una proposición no de ley en el seno de la Comisión de Cultura, Euskera y Deporte y que sólo ha respaldado el PSE. El apoyo de los socialistas, socios de Gobierno del PNV en el Gobierno vasco, refleja de nuevo las diferencias entre ambos aliados del Ejecutivo de Iñigo Urkullu.

La propuesta ha contado con los votos en contra del PNV y EH Bildu y la abstención de Elkarrekin Podemos. Hace 50 años que la selección española de fútbol no juega un partido en el País Vasco. Ocurrió allá por 1967 y el PP considera que es tiempo de que medio siglo después los mejores jugadores del país puedan exhibirse en Euskadi. En concreto la parlamentaria del PP, Nerea Llanos solicitaba que el Consejo de Administración de San Mamés Barria, la sociedad propietaria del campo y a la que pertenece entre otras instituciones el Gobierno vasco, solicitara oficialmente a la Federación la participación de la selección en el campo del Athletic, uno de los estadios de referencia para la Eurocopa de 2020 y que el próximo año también acogerá el mundial de rugby.

Hace apenas un mes el Parlamento Vasco vivió un debate similar en esta ocasión con motivo de un certamen internacional de Surf que se celebró en Biarritz y ante el cual la izquierda abertzale reclamó la posibilidad de que Euskadi tuviera derecho a a una selección vasca. Los surfistas vascos copaban la mayor parte de los surfistas seleccionados para el combinado español que compitió en el certamen.

“Antiespañolismo y sectarismo políticos”

En su propuesta Llanos aseguraba que han transcurrido cinco décadas desde el último partido y que si la selección no ha vuelto a pisar suelo vasco es “por un veto político” y un “sectarismo político”. En su intervención de defensa de la propuesta la representante del PP ha añadido que se ha impuesto un “antiespañolismo de algunos responsables políticos que es absolutamente sectario y de otro siglo”. Ha recordado que la presencia del combinado conlleva beneficios económicos, deportivos y de proyección internacional innegables a los que se está renunciando por motivos únicamente políticos.

Sólo el PSE ha respaldado al PP. La portavoz socialista, Rafael Romero ha subrayado que a lo largo de la historia de la selección han jugado en ella muchos jugadores vascos y que una cosa es reclamar que la selección española pueda jugar en San Mamés y otra oponerse reivindicando la oficialidad de las selecciones vascas, “algo que no está en este debate”.

El PNV ha rechazado la propuesta para incitar al combinado español asegurando que “España no nos representa”

Sin embargo, su socio de Gobierno, el PNV ha sido contundente en su rechazo, manifestado en otras ocasiones. La representante nacionalista, Garbiñe Mendizabal ha reprochado al PP que con propuesta de este tipo sólo busca traer a San Mamés a “España, que no es nuestra selección”. Mendizabal ha completado su negativa recordando que la apuesta del PNV pasa por la oficialidad de una selección propia, la vasca y que por ahora apenas cuenta con combinados reconocidos internacionalmente, más allá del de Herri Kirolak (Deportes rurales).

En la izquierda abertzale también se han opuesto a autorizar la presencia de la selección española en Euskadi. EH Bildu había presentado una enmienda a la totalidad en la que tras expresar su “respeto a las selecciones deportivas del resto de pueblos naciones y estados diversos” se reivindicaba la oficialidad de la selección vasca “que nos representa como pueblo”. La representante de la coalición radical, Rebeka Ubera ha recordado que el combinado español “no nos representa” y que la decisión de dónde debe jugar la selección no corresponde a esa Cámara sino a la Federación española de fútbol y “las instituciones españolas”.

Por último, Elkarrekin Podemos ha optado por una posición intermedia en la que ha combinado un rechazo moderado a la no presencia de la selección, limitándose a criticar los intentos del PP por “buscar conflictos donde no los hay” al llevar esta causa a la Cámara, y recordando que no se puede ignorar que el reconocimiento de las selecciones vascas es una reclamación mayoritaria de la sociedad vasca.

Un plan para ‘oficializar’ las selecciones vascas

Es precisamente esta cuestión uno de los ejes del programa a de Gobierno de PNV y PSE que entre sus proyectos en materia deportiva incluyen reclamar al Gobierno del Estado que facilite la oficialidad de las selecciones vascas en todas las modalidades deportivas. Los dirigentes nacionalistas aspiran a que Euskadi sea reconocida como nación no sólo institucionalmente sino también en lo deportivo. La oficialidad de las selecciones vascas es un punto más dentro de la llamada agenda vasca con la que el PNV aspira a negociar con el PP si los populares quieren a contar con su apoyo. Recuerda que hacerlo sería compatible con la condición de “estado plurinacional que la Constitución proclama”.

El Ejecutivo autonómico tiene elaborado un informe jurídico en el que concluye que no existen impedimentos legales para no autorizar que las federaciones vascas puedan competir con selecciones propias en torneos de carácter internacional. Un documento que facilita a las federaciones a modo de argumentario para solicitar su reconocimiento en los organismos internacionales.

El Gobierno vasco tiene elaborado un informe jurídico en el que concluye que no existen impedimentos legales para no autorizar que las federaciones vascas

El PNV se ha propuesto recurrir al deporte como plataforma de “proyección exterior” y de consolidación de la “identidad cultural vasca”. Para ello contempla medidas para forzar al Estado a reconocer las “selecciones nacionales deportivas vascas como instrumento de respeto y de proyección internacional de Euskadi”. Los actuales responsables del área de Deporte y Juventud del Ejecutivo defienden que sólo es una cuestión de “voluntad política” ya que no existen impedimentos legales para poder autorizar la existencia de selecciones propias de las “naciones vasca y catalana” que junto a la “nación española” podrían convivir y competir entre si integrándose en las diferentes federaciones internacionales.

El Ejecutivo se ha comprometido a impulsar un plan para salir de lo que considera que es una situación de bloqueo que impide este reconocimiento deportivo de Euskadi. Contempla abrir una fase de debate internacional para presionar en este sentido y sortear la falta de respuesta en España. El Ejecutivo de Urkullu se ha mostrado partidario de acudir a las instituciones como el Parlamento Europeo, el Tribunal de Luxemburgo o incluso llegar hasta el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) si fuera necesario para abrir la puerta a que las federaciones vascas, y las del resto de nacionalidades sin Estado, puedan solicitar su adscripción a las federaciones internacionales correspondientes. Actualmente cerca de medio centenar de naciones sin Estado cuentan con más de una selección reconocida.