El Ayuntamiento de Sabadell dejará que el poeta Antonio Machado siga dando nombre a una plaza de la ciudad. Así lo ha confirmado después de que saliera a la luz un informe encargado por el Consistorio en el que proponía retirar a esta figura al considerarla «españolista y anticatalanista». El ayuntamiento catalán planteaba también retirar de sus calles a figuras como Quevedo, Calderón de la Barca, Bécquer y otros escritores, ejemplos, a su juicio, del «modelo pseudocultural franquista».

El alcalde de Sabadell, Maties Serracant, ha confirmado la noticia en su cuenta de Twitter: «Machado se queda, lo que hay que eliminar de Nomenclátor son los nombres de los fascistas. Esto es lo que trabajamos en la Comisión Nomenclátor«, expresó el primer edil tas la polémica generada. 

El informe encargado por el consistorio publicado por El Mundo, que cita al medio local iSabadell, fue elaborado por el historiador Josep Abad y el consistorio lo ha remitido ya a las entidades de la ciudad para que propongan modificaciones, aunque la concejal de Cultura, Montserrat Chacón, ha señalado ya que el informe «es una herramienta más, una propuesta, no significa que lo que diga es lo que tenemos que hacer».

El Ayuntamiento de Sabadell está gobernado por ERC, Unitat pel Canvi, Guanyem y Crida per Sabadell, entidad en la que se integra la CUP y cuyo candidato, Maties Serracant, ocupa desde julio la alcaldía, de acuerdo a un pacto de gobierno que hizo alcalde, en la primera parte de la legislatura, al candidato de ERC.

Góngora, ‘La  Pasionariaria’, Larra  o Espronceda, también considerados ‘non gratos’

El informe considera que, «bajo la aureola republicana y progresista con la que se ha revestido» la figura de Antonio Machado, que falleció en 1939 en Colliure (Francia) huyendo de las tropas franquistas, el poeta esconde «una trayectoria españolista y anticatalanista». Como «hostiles a la lengua, cultura y nación catalanas» y ejemplos del «modelo pseudocultural franquista» considera el informe a personajes como Goya, Luis de Góngora, José de Espronceda, Ramón de Campoamor, Tirso de Molina, Leandro Fernández de Moratín, Tirso de Molina o Mariano José de Larra, por lo que propone también retirar su nombre del nomenclátor de Sabadell.

«Hoy en día, los referentes culturales son mundiales y no están restringidos a Castilla -en detrimento de los referentes culturales propios- como en dictatoriales tiempos pasados», sostiene el historiador, que insta al ayuntamiento a «adecuar el callejero para deshacerse de las últimas rémoras de un nomenclátor que era una herramienta de propaganda franquista y castellanista-españolista». Agustina de Aragón, Bailén, Dos de Mayo, Numancia, Covadonga, Pizarro, Rif, Tetuán, Dolores Ibárruri «La Pasionaria» y Rafael de Riego, creador del himno de la República, son otros de los nombres del callejero sabadellense que el historiador propone cambiar.

Sabadell se justifica: «El informe no es vinculante»

El Ayuntamiento de Sabadell ha señalado que todavía no se han hecho propuestas concretas para los cambios en el nomenclátor de la ciudad y ha indicado que el informe que ha encargado el consistorio «es externo y no vinculante». En un comunicado emitido este martes, el Consistorio alega que se está trabajando para fijar los criterios generales para los posibles cambios de nombre de algunas calles y ha destacado que esas propuestas surgirán del trabajo consensuado con entidades y asociaciones de Sabadell.

Así, han concretado que el objetivo del consistorio es tener unas calles «respetuosas con la memoria histórica», en el marco de desarrollo de la Ley de Memoria Histórica, para lo que se encargó un informe que sirviera de radiografía del nomenclátor de la ciudad, han apuntado. Este documento recoge informaciones de trabajos previos, como los elaborados en 1983, y se ha enviado a las entidades y asociaciones que forman parte de la Mesa de Memoria Histórica como un «documento de trabajo».

Por último, han mencionado que el Gobierno municipal trabajará para «generar un debate constructivo y sereno» en torno a lo aspectos que han calificado de gran sensibilidad como el nomenclátor y la memoria histórica.