El intento de escenificar la unidad contra el terrorismo quedó frustrado este sábado en Barcelona, donde medio millón de personas se reunió para condenar los atentados yihadistas de la semana pasada que acabaron con la vida de 15 personas. Lo que pretendía ser un acto de concordia se reconvirtió en un acto de protesta política, marcado por algunos de los episodios relatados a continuación.

Pitada al Rey y a Rajoy. La primera polémica es ya un clásico en los actos oficiales que se celebran en Cataluña: la pitada al rey Felipe VI y al presidente de Gobierno, Mariano Rajoy.  La habitual pitada al monarca en el Camp Nou durante la final de la Copa del Rey se trasladó a la Plaza de Cataluña, donde días antes habían tenido lugar los ataques terroristas. Los silbidos a su llegada marcaron lo que sería el resto de la manifestación, donde la protesta también estuvo marcada por numerosas pancartas.

Esteladas y olvido de las víctimas. Los mensajes con el lema «no tinc por» o por la paz quedaron sepultados por multitud de reivindicaciones políticas. Algunas organizaciones soberanistas pidieron responder a la presencia del Rey portando esteladas en el acto. El llamamiento surtió efecto y las calles se llenaron de banderas independentistas. Las pancartas independentistas coparon el acto, y las quince víctimas muertas en los atentados quedaron completamente olvidadas, sin que su nombre figurara en ninguno de los carteles de la manifestación. Es lo que denunciaba a través de las redes una ciudadana canadiense, recordando a un compatriota fallecido en Barcelona.

Escrache televisivo a Andrea Levy. La vicepresidenta de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, sufrió un boicot en directo cuando era entrevistada en el set de La Sexta, montado en las calles de Barcelona. Los manifestantes aprovecharon su presencia para ondear esteladas tras ella y le profirieron insultos y silbidos que impidieron por momentos continuar la entrevista. La tensión llegó a tal extremo que los propios conductores del programa tuvieron que salir en defensa de la dirigente popular.

Protestas contra el Rey. La manifestación también se inundó de carteles contra la venta de armas a Catar y Arabia Saudí y con acusaciones directas a Rajoy y al Monarca. En la cabecera de la manifestación se pudo ver una pancarta gigante con la imagen del rey Felipe y la del rey de Arabia Saudí con el texto: «Vuestros políticos, nuestros muertos». «Mariano, Felipe, quien quiere la paz, no trafica con armas», rezaban centenares de pancartas.

Manifestantes habituales. La imagen que se hizo viral fue la del rey en primera plana con un manifestante sujetando esa pancarta en un segundo plano. La persona que sujeta el cartel es David Minoves, presidente de la asociación independentista CIEMEN y uno de los organizadores de un acto Arnaldo Otegi en Barcelona meses después de que saliera de la cárcel. Otegi salió de prisión en febrero de 2016, después de seis años entre rejas, condenado por el Tribunal Supremo por pertenencia a organización terrorista. La red se llenó de imágenes de Minoves con Otegi, y la organización Societat Civil Catalana también compartió su denuncia a través de las redes sociales.

Dirigentes de Podemos apoyan las protestas. Las protestas contra el rey fueron aplaudidos por algunos dirigentes políticos del escenario nacional. Es el caso de la líder andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez, que compartió una imagen del rey con este cartel de fondo. «Estar por la paz significa no vender armas a quien promueve la guerra. Es de sentido común», señalaba la dirigente, acompañando este mensaje con el lema de la manifestación de Barlceona, «#NoTincPor».

El líder de Podem en Cataluña, Albano Dante Fachin, también compartió este tipo de imágenes en su cuenta de Twitter, mientras que el  diputado morado en el Parlament catalán Joan Giner acompañaba la imagen con otro mensaje: «Perdone, pero algo había que decir».

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, aprovechó el acto para criticar de nuevo las relaciones de España con países como Arabia Saudí o Catar, y justificó las protestas en este sentido señalando que las críticas sobre la venta de armas «no son una reivindicación, son una política de Estado». «Compartimos la necesidad de combatir el terrorismo yihadista y que Arabia Saudí es un problema», ha insistido, en línea con el mensaje que los dirigentes de Podemos han lanzado a raíz de los atentados.

Pablo Iglesias posa junto al embajador de Catar. La reivindicación de Iglesias contra las relaciones internacionales con Catar vino acompañada por otra curiosa imagen: la del propio líder de Podemos con Mohamed Al Kawari, el embajador en España de Catar, país al que Podemos acusa de financiar el Estado Islámico . Iglesias y Al Kawari aparecían relajados y sonrientes en la imagen, que fue difundida en las redes por el propio embajador catarí.

Cena de Iglesias en casa de Roures. No es la única polémica en la que se vio envuelto el secretario general de Podemos. Horas después de la manifestación, aún en la capital catalana, Pablo Iglesias aprovechó para cenar con el vicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Oriol Junqueras. Una cena que tuvo lugar en casa de Jaume Roures, presidente del grupo de comunicación Mediapro, según adelanta El Confidencial.

Junqueras acudió escoltado por cuatro Mossos  d’Esquadra, mientras que Iglesias llegó junto a Xavier Domènech en una furgoneta con los cristales tintados. El objetivo del encuentro sería acercar posturas y tantear posibles acuerdos entre ambas formaciones poco después de la manifestación ya que Junts pel Sí, coalición de Gobierno en el Parlament, lleva meses de turbulencias y las relaciones de PdeCat y ERC no pasan por su mejor momento.