Los usuarios españoles son los que europeos que más pagan por tener conexión a internet en casa. De media, el acceso a la red en los hogares cuesta un 25% más que en el resto de países europeos occidentales, entre los que están Francia, Italia, Reino Unido o Alemania.

Según un estudio elaborado por Kelisto, los españoles que tienen una conexión ADSL o de fibra óptica en su domicilio particular pagan una media de 46,95 euros al mes, frente a los 35,67 euros al mes que abonan nuestros vecinos continentales más próximos.

Estas tarifas, que incluyen también el coste de la línea telefónica fija, suponen que los residentes en España pagan 7,2 euros más al mes de media que el resto de los otros cuatro países estudiados. En Alemania contrata un servicio similar cuesta 42,49 euros, frente a los 32,85 de Reino Unido, los 28,84 de Italia o los 27,43 que pagan los habitantes de Francia.

Esto significa que cuando acaba el año los españoles habrán pagado casi 88 euros más que el resto de países. Por ejemplo, un contrato anual normal costaría 235 euros más en España que en Francia, una diferencia que alcanza el 40%.

Precios más bajos

Los precios, en cualquier caso, se han reducido respecto a años anteriores. En el año 2016, el último del que se tienen datos completos, el retroceso en el coste de las tarifas alcanzaba el 13,4% en España, un número que sin embargo sigue quedándose corto cuando lo comparamos con el resto de países estudiados.

En Francia el coste de una conexión de fibra óptica o ADSL se ha reducido un 18,3%, en Italia el descenso en los precios alcanza el 21% y en Reino Unido se han ahorrado un 26,2% respecto al año anterior.

En casos como el de la tarifa de 100 megabytes, los precios en España pueden ser incluso un 130% superiores a los de un hogar francés. En España dicho servicio cuesta en torno a 57 euros al mes, mientras que en territorio galo el precio se quedaría en algo menos de 25 euros mensuales.

En total en España hay, según los datos de Kelisto, 10,9 millones de líneas dentro del mercado residencial. Esto significa que el conjunto de los españoles pagan más de 960 millones de euros al año más que la media de los consumidores en el resto de Europa.

Pese a todo, el usuario en España se resiste a cambiar de operador de internet. “El consumidor español se caracteriza por su inmovilismo”, explica el redactor jefe de Kelisto, Manuel Moreno. “Existe además un cierto miedo a cambiar de compañía, pese a que ahora se dan muchas más facilidades para hacerlo”, explica.