La organización terrorista ETA ha expulsado al preso navarro Patxi Ruiz Romero por las críticas públicas del recluso a la estrategia de la izquierda abertzale, a cuyos actuales dirigentes tachó de “liquidacionistas”, según ha informado el propio Ruiz.

Ruiz ha publicado una carta en el portal del Movimiento pro Amnistía y contra la Represión, conocido como ATA, en la que explica que, como consecuencia de dos escritos anteriores publicados en este mismo medio y en el diario Berria, la dirección de la organización terrorista le ha comunicado su expulsión.

Patxi Ruiz cumple una condena de 30 años de cárcel en la prisión Murcia II por el asesinato a tiros del concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona Tomás Caballero, perpetrado en 1998.

El preso publicó una carta el 6 de julio de 2016 en la que acusaba a la “izquierda abertzale oficial” de llevar a cabo una campaña de “acoso y persecución política” contra el Movimiento pro Amnistía y contra la Represión. En su misiva denunciaba que la izquierda abertzale estaba “imponiendo” a los presos su “adhesión forzosa” a determinadas decisiones adoptadas a través de “un debate interno injusto y fraudulento en sus foros y contenidos”.

Vulneró tres normas de la banda

El pasado 23 de abril Ruiz volvía a remitir una carta al citado portal de internet en la que explicaba que la dirección de ETA se había puesto en contacto con él para indicarle que, con la publicación de la anterior carta, había vulnerado tres normas internas del grupo, en concreto “expresar públicamente una posición contraria a la línea de la izquierda abertzale; apoyar y alimentar los intentos de escisión; y quebrantar las normas de la organización y de la disciplina interna”.

Ruiz relató en abril que ETA le exigía explicaciones y le comunicaba que su militancia quedaba “en suspenso”, al tiempo que le conminaba a no hacer pública esta circunstancia, exigencia que el preso no tuvo en cuenta.

En ese mismo escrito, el preso acusaba a los principales dirigentes de la izquierda abertzale -citaba, entre otros, a Arnaldo Otegi- de ser una “facción reformista” y los tachaba de militantes “liquidacionistas”. La consecuencia de la publicación de esta segunda carta ha sido, según ha indicado ahora el recluso, su “expulsión definitiva” de ETA