Estamos considerando, además de otras opciones, cortar todo el comercio con las naciones que hagan negocios con Corea del Norte”. Este tweet, publicado el pasado domingo por Donald Trump, quizá fue el que más desapercibido pasó de todos, perdido entre la vorágine belicista posterior al sexto test nuclear norcoreano, pero encerraba la amenaza más real y la única que se ha manejado hasta el momento en relación al régimen de Kim Jong-un. Endurecer las sanciones económicas e incidir en el aislamiento internacional de Corea hasta forzar la caída de la dinastía juche.

Lógicamente, no todo es tan sencillo. Pese a que las sanciones impuestas en el último lustro por las Naciones Unidas han mermado el acceso de Corea del Norte a los mercados internacionales, Pyongyang sigue recibiendo dinero anualmente desde prácticamente todas las partes del mundo. Según el último análisis del MIT, correspondiente al año 2015, el total de exportaciones del país asiático superó los 2.300 millones de euros en esos doce meses, lo que coloca al país en el puesto 119 del ranking internacional, de 221. ¿A quién, entonces, iba dirigida la amenaza comercial de Donald Trump?

China y Corea, relación desigual

Principalmente a China, que año tras año se consolida como el principal socio económico de Corea del Norte. En 2015 fue el destino del 83% de las exportaciones norcoreanas con un total acumulado de 1.967 millones de euros, centradas principalmente en el carbón (40%) y las telas (32%). Más allá, China también importa de Corea del Norte metales (9%), moluscos (3,2%), frutos secos (1,8%) y un larguísimo etcétera: madera, material eléctrico, tabaco, pescado…

Corea exporta el 83% de sus bienes a China, pero sólo representa el 0,18% de las compras del gigante asiático

Pese a todo, la relación no es ni mucho menos similar en el sentido contrario. Corea del Norte apenas representa el 0,18% de las importaciones chinas, mientras que Estados Unidos y Corea del Sur son los principales mercados abastecedores para la administración de Xi Jianping, con un 20% de cuota combinada. En el capítulo de las exportaciones sucede exactamente lo mismo: Estados Unidos es el mejor cliente de China y copa el 19% de sus ventas. En ese ranking le siguen de lejos Hong Kong (12%), Japón (6,4%), Alemania (4,1%) y Corea del Sur (3,8%).

En otras palabras, la decisión que Estados Unidos pone sobre la mesa china es simple: elegir entre seguir inyectando 2.000 millones de euros al año en las arcas de Pyongyang o renunciar a los 458.000 millones que Pekín recibe anualmente de Washington. Claro que esto tampoco es tan sencillo: entre los bienes que Estados Unidos importa de China destacan los ordenadores (13%) y los equipos de transmisión (8,7%), sectores en los que la potencia asiática apenas tiene competencia a nivel mundial para un volumen como el que le reclama constantemente el mercado norteamericano. China, por su parte, sí podría encontrar alternativas asequibles para sustituir los bienes que actualmente reclama a Corea.

Rusia, fuera del top-25

En cualquier caso, la relación entre Corea del Norte y China es obvia tanto por afinidad ideológica como por relevancia histórica y situación. Pese a que renunciar al comercio con su vecino puede ser una tarea sencilla desde el punto de vista comercial, no lo es tanto desde el estratégico.

¿Pero qué hay más allá? La lógica invita a pensar que el segundo mejor cliente de Pyongyang debería ser Rusia, pero no lo es. Ni mucho menos: Moscú entra a duras penas en el top-25 de las exportaciones norcoreanas, con una cuota raquítica del 0,2% y un acumulado en 2015 de 5,58 millones de euros, divididos de manera estrambótica: pescado congelado no fileteado (29%), trajes de hombre (28%) e instrumentos musicales de viento (18%), principalmente. Pese a esto, Vladimir Putin se ha mostrado durante la semana contrario a endurecer las sanciones, y ha asegurado que éste tipo de medidas han demostrado ser “ineficaces” para frenar el desarrollo nuclear norcoreano.

El segundo país al que más exporta Corea del Norte es un socio relevante de Estados Unidos: India, que supone un 3,5% del mercado anual (82 millones de euros), con especial énfasis en la importación de plata (56%), engranajes (2,9%) y ácido sulfúrico (2,7%). Del mismo modo que le sucede a China, para India sería un negocio ruinoso perder su relación con Estados Unidos, a quien exporta anualmente por valor de 37.000 millones de euros en sectores, además, estratégicos: diamantes (17%), medicamentos (13%) y petróleo refinado (5,7%), principalmente.

África representa un mercado importante para Corea del Norte, y es al que menos le podría impactar el bloqueo comercial de Estados Unidos

El top-5 de los clientes norcoreanos lo completan Pakistán (1,5% de cuota, con el hierro como principal producto), Burkina Faso (1,2%, principalmente petróleo) y Arabia Saudí (0,89%, con un reparto variado: coches, aires acondicionados, tuberías, teléfonos…). El caso de Burkina Faso es especialmente llamativo, y ejemplifica la provechosa relación entre la dictadura asiática y los países africanos a los que dio soporte durante sus procesos de descolonización.

Tras Burkina Faso aparecen en el ranking otras naciones como Zambia (que importa coches norcoreanos y material de laboratorio), Mozambique (también coches, material de laboratorio y maquinaria), Benín (petróleo y cemento) o Etiopía (azúcar, cable y vehículos pesados). Se da el caso de que para ninguno de estos países los Estados Unidos suponen un actor relevante en sus exportaciones, salvo para Etiopía, que encuentra en Norteamérica su séptimo mercado con una cuota del 4,9%. En el ejemplo concreto de Burkina Faso, el peso de los Estados Unidos es un ínfimo 0,036%.

Europa, mercado residual

La amenaza de Trump, igualmente, también afecta a Europa, que comercia con Corea del Norte aunque sea en pequeñas cantidades. Ni siquiera aquí lidera Rusia: por encima del gigante gobernado por Vladimir Putin figura en el ranking comercial Francia, que importó en 2015 bienes por un valor de 9 millones de euros. Repertorio variado: maquinaria de excavación (18%), toros industriales (10%), aleaciones de metal (8%) y moluscos (7,9%). Por detrás de Francia emergen Polonia, Rusia, Alemania, Ucrania y Eslovaquia antes que España, que con un 0,056% de las exportaciones norcoreanas (1,3 millones de euros) ocupa el séptimo puesto del ranking europeo.

España importa desde Corea válvulas, anoraks y ferroniobio, principalmente, aunque el total no supera los 1,3 millones

¿Y en qué consiste el modesto negocio español con Corea del Norte? Pues principalmente en tuercas y válvulas, que representan un 39% del total y algo más de 600.000 euros. Por detrás, los siguientes mercados relevantes son los de anoraks fabricados a mano (28,3%) y el del ferroniobio (9,5%), una aleación de hierro y niobio utilizada para reforzar materiales y aumentar su resistencia a temperaturas altas y a la corrosión. Además, España también importa desde Corea del Norte piezas industriales, polietilenos, poliester y distintas clases de material para clínicas dentales.