Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han desembarcado esta semana en Cataluña con una propuesta clara: frente al «inmovilismo» de Mariano Rajoy y el «radicalismo» independentista existe una tercera vía, la del «diálogo» para encontrar una solución política al afán soberanista catalán.

Los líderes de PSOE y Podemos han lanzado esta propuesta de cara al posible anticipo electoral en Cataluña tras el 1-O. Ambos partidos se preparan para el día después de la consulta ilegal y sitúan el diálogo y la negociación entre el estado español y la Generalitat en el centro de su oferta electoral para las autonómicas. Pedro Sánchez la enmarca en la reforma de la Constitución para otorgar más financiación y autogobierno a Cataluña, mientras que Iglesias promete un referéndum legal y pactado entre dos gobiernos «progresistas», uno situado en Madrid y otro en Barcelona.

El PSOE se va a volcar en las catalanas mientras Podemos actúa en clave nacional

El líder de Podemos muestra así que en el fondo de su estrategia para Cataluña pesa notablemente sus intereses de cara a las elecciones generales. En plena caída electoral de su formación, Iglesias es consciente de que no tendrá muchas más oportunidades de llegar a la Moncloa que un acuerdo con el PSOE de Pedro Sánchez a través de una moción de censura o tras unos comicios que se presentan lejanos, dada la intención de Mariano Rajoy de agotar la legislatura.

En una precampaña en toda la regla para las catalanas, ambos partidos se disputan esa ‘tercera vía’, dirigiéndose a un electorado partidario de un diálogo político que ofrezca una salida al sentimiento independentista. El ex ministro socialista Josep Borrell, ha analizado el sentimiento independentista desde una visión etnolingüística: las clases medias y bajas que hablan predominantemente en castellano están contra la independencia, mientras que las clases medias y altas que se expresan habitualmente en catalán están a favor. Esas clases bajas conforman el grueso del electorado socialista y es al que ahora se dirige Podemos, a pesar de que su granero de voto se ha situado en estratos sociales de mayor nivel económico y educativo.

«Si algo hemos aprendido estos años es que España no se construye desde los extremos, sino desde el diálogo, con comprensión, con empatía, con compromiso ciudadano. Esto es lo que proponemos los socialistas: empezar un diálogo constructivo, inclusivo, sin exclusiones», explicó Sánchez en Valencia el viernes.

«Fue un error que Rajoy intentara alcanzar la Moncloa a base de enfrentar territorios, con la sentencia del Estatut, pero ese error nunca puede justificar la deriva de la ilegalidad, ni la campaña de acoso que están sufriendo los alcaldes y alcaldesas del PSC», aseguró el domingo, arremetiendo contra los dos adversarios políticos: el PP y las fuerzas independentistas. Iglesias, por su parte, no ataca a los partidos soberanistas consciente de que necesitaría su apoyo para desalojar al PP de Moncloa.

En esa apuesta electoral, el líder del PSOE también ha lanzado a su candidato en la comunidad. «Quiero mostrar mi orgullo, mi reconocimiento a un gran político: a Miquel Iceta. Un catalanista progresista, un catalanista de izquierdas, que reconoce y se reconoce en la España diversa, y que ama la Catalunya plural. Miquel, te lo dije el otro día y lo quiero repetir ante 30.000 personas: Miguel, tienes que ser el próximo president de la Generalitat de Catalunya. Tienes que serlo. Te vamos a ayudar todos en ese noble empeño. Y te vamos a ayudar por el bien de Catalunya y también por el bien de España. El socialismo español va a echar el resto para que así sea en las próximas elecciones», ha anunciado.

Por su parte, Pablo Iglesias ha entregado el espacio político de Podemos a Ada Colau a cambio de su apoyo en Madrid para construir un Gobierno de cambio con el PSOE. En su acto juntos el pasado lunes para celebrar la Diada, Iglesias aseguró que Colau no es sólo «la alcaldesa de Barcelona», sino también «la primera autoridad ética en Cataluña». Junto a ella, agradeció a Xavi Domènech, portavoz de Catalunya en Comú en el Congreso y virtual candidato a la Generalitat, que encarne el espíritu de ese partido, que ha ganado las dos últimas elecciones generales en la comunidad. «Es quien probablemente entendió mejor en Cataluña lo que significaba Podemos en el Estado y también Podem aquí», reconoció.

Con ellos, Iglesias aboga por «construir una amplia alianza entre fuerzas políticas muy diferentes» que le lleven a la Moncloa. «No es difícil imaginar un Gobierno progresista en España dialogando con un gobierno progresista en Cataluña para que los ciudadanos catalanes decidan libremente su relación jurídica con el resto del Estado», aseguró.