Ya es libre. Lo es desde esta mañana cuando ha abandonado la cárcel de Botafuego en Algeciras tras cumplir 20 años de prisión, apenas una décima parte de los 224 años a los que había sido condenado por la justicia española por su cruel carrera terrorista. José Miguel Gaztelu acumuló no sólo la condena por el secuestro más largo en la historia de nuestro país, el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, sino otro secuestro, el del empresario guipuzcoano, Julio Iglesias Zamora -liberado tras el pago de un rescate- y lo que es aún más grave, haber formado parte del comando que en 1987 asesinó a tres guardias civiles.

La salida de prisión de Gaztelu se ha producido a primera hora de este miércoles y al abandonar el centro penitenciario le esperaban, además de familiares y amigos, otro de los símbolos de la crueldad de ETA, Josu Zabarte, el ‘Carnicero de Mondragón’, quien nunca se ha arrepentido de sus crímenes en ETA. Una comitiva de recibimiento que ha posado con ikurriñas y banderas en favor del final de la dispersión de etarras en cárceles alejadas de Euskadi, como la que hoy ha abandonado Gaztelu. A través de las redes sociales, tanto el movimiento de familiares de presos de ETA, Etxerat, como Sortu, han dado la bienvenida a Gaztelu y se ha felicitado por su salida de prisión, «queda uno menos», se han felicitado. Mensajes que iban acompañados con imágenes de Gaztelu sonriente y haciéndose fotografías con el puño en alto . En una de ellas se le ve incluso con un bebe en los brazos.

Sólo por el secuestro de Ortega Lara, casi año y medio de cautiverio, el etarra fue condenado a 32 años de prisión junto al resto del comando que mantuvo oculto en un zulo de Mondragón a Ortega Lara. En el secuestro contó con la colaboración de Josu Uribetxeberria Bolinaga, liberado en 2012 y que dos años después falleció por un cáncer, Xabier Ugarte y José Luis Erostegi. Todos ellos fueron arrestados el 1 de julio de 1997 en una compleja operación policial llevada  a cabo por la Guardia Civil en una nave industrial de Mondragón y a la que apenas diez días después le seguiría el secuestro y posterior asesinato del joven concejal del PP, Migual Ángel Blanco.

Actualmente en las prisiones del País Vasco continúan cumpliendo condena alrededor de 315 presos de ETA, si bien la salida de los centros penitenciarios de muchos de ellos se ha intensificado en los últimos meses al cumplir en un buen número de  ellos la condena. Sólo este mes de septiembre han abandonado la cárcel cinco etarras. Así, en los dos último año cerca 200 presos de ETA han abandonado la cárcel y han podido regresar a sus casas.

El caso de Gaztelu es especialmente simbólico por la relevancia del comando al que junto a Bolinaga, Ugarte y Erostegi formaba parte. Se trata de un comando especial de ETA al que la dirección de la banda asignaba operaciones de relevancia  con el que contaba con hilo directo. Su capacidad para pasar desapercibido fue la que permitió que protagonizaran el cautiverio más largo en la historia de la organización terrorista.