Pasa desapercibido, casi oculto entre dos grandes cuadros. Sus 34 centímetros de alto por 22 de ancho no dan para más. Incluso parecen aún más pequeños en el estrecho hueco que le dejan los dos enormes cuadros con sendos escudos de Pamplona y Navarra del siglo XVIII que presiden la sala. La imagen de Felipe VI que debería ocupar un lugar preferente en el salón de plenos del Consistorio de Pamplona no es tal. No al menos para la juez que ha dado tres días al primer edil de la capital navarra, Joseba Asirón (EH Bildu), para que le conceda la «preferencia» que merece a la imagen del Rey que como jefe del Estado y que como tal debe presidir el salón consistorial.

Es un nuevo capítulo de una batalla por los símbolos que están librando las formaciones del cuatripartito en Navarra -Bildu, Geroa Bai, Izquierda-Ezquerra u Podemos- y que en el caso del Ayuntamiento de Pamplona lidera EH Bildu. Fue una de sus primeras decisiones. Ni banderas ni retratos reales en el salón de Plenos. No al menos en lugares preferente. Cuando Asirón ocupó el sillón de alcaldía también ordenó desplazar y arrinconar tanto las banderas como el retrato de Felipe VI. La medida provocó la inmediata denuncia de la Abogacía del Estado en noviembre de 2015 al considerar que se incumplía la ley por no situar en lugar preferente estos símbolos. El juzgado Contencioso Administrativo dio la razón al condenar al Ayuntamiento de Pamplona a recolocar en «lugar preferente y de honor» tanto las enseñas de Pamplona, Navarra, España y Europa como el retrato real.

El pequeño retrato de Felipe VI está minimizado entre dos grandes cuadros de escudos de Pamplona y Navarra del siglo XVIII

Ahora, el modo en el que el alcalde cumplió aquella sentencia ha vuelto a ser cuestionada por la Justicia. Mientras sí da por suficiente la colocación de las enseñas en un lateral de la presidencia, no le da el visto bueno al modo en el que se ha recolocado la imagen del Rey. El auto, con fecha de diez de octubre pasado,  considera que además de que el tamaño del retrato se ha reducido de modo importante, el problema radica fundamentalmente en que su presencia se ha pretendido minimizar aún más al ubicarla entre dos grandes cuadros con el fin de que pase desapercibido. En el auto se recuerda que la ley no establece un tamaño mínimo pero sí que su colocación le dote de la suficiente preferencia en la sala de plenos del Consistorio y por tanto da como válido las medidas del retrato pero no así el «factor contextual» que lo minimizan al máximo, dice el juez. En juez considera por ello que la sentencia no se puede dar por cumplida ya que este requisito no se cumple y por tanto da un plazo de tres días a Asirón para que la modifique.

Asirón «cumplirá» y modificará el retrato

Tras hacerse pública la resolución el alcalde de Pamplona ha asegurado que el Ayuntamiento «cumplirá» la sentencia que le obliga a colocar el retrato del Rey en un sitio de «preferencia» en el Salón de Plenos. Asirón ha mostrado su sorpresa, «no sé si decir estupor, pero como poco sorpresa, por saber que hay un juez que está tan pendiente de la colocación de los cuadros en el Ayuntamiento de Pamplona, teniendo en cuenta los grandísimos trabajos, quehaceres y obligaciones que tiene la labor de la justicia». Ha lamentado que el cumplimiento de la sentencia obligue a desplazar un escudo de Pamplona y un escudo de Navarra, ambos del siglo XVIII: «Me parece ciertamente notable que en la ciudad de Pamplona, en la capital de Navarra, tengamos que retirar un escudo del siglo XVIII de nuestra ciudad y de nuestra tierra para dar cumplimiento a una sentencia judicial».

Ha subrayado que «como hemos venido haciendo hasta ahora, cumpliremos la sentencia». Asirón recuerda que actualmente el retrato está situado «en el mismo paño» en el que estaba al inicio de la legislatura.