Hubo quien llegó a justifícalo. Quien incluso lo aplaudió y lo promovió. No pocos ayudaron a que los objetivos de extorsión de ETA hacia ellos se pudieran llevar a cabo. Vecinos, conocidos y ‘colaboradores’ dispuestos a pasar información, filtrar documentación o simplemente a hacer de correos para llevar a buen término la extorsión. Todo en aras a completar el impuesto ‘revolucionario’, así lo llamó ETA, con el que financiar durante décadas la acción criminal de la banda terrorista. Muchos aguantaron la presión, otros no la soportaron y casi un centenar sufrió las consecuencias más graves en forma de secuestro o asesinato. A lo largo de su historia ETA secuestró a cincuenta empresarios y asesinó a cuarenta de ellos.

El empresariado vasco homenajeará el próximo viernes, 20 de octubre, cuando se cumplen seis años desde que ETA anunció el cese de sus atentados, a los miles y miles de hombres y mujeres que por su condición de grandes o pequeños empresarios sufrieron la amenaza de ETA. Con motivo de este reconocimiento, los presidentes de las patronales vascas han emitido una carta en la que subrayan la «enorme soledad» en la que tuvieron que afrontar «los años de plomo» de la amenaza de ETA. Una soledad, recuerdan que además se vio agravada por el «hostigamiento» impulsado por una parte de la sociedad vasca que durante caso cuatro décadas «llegó a jalear los asesinatos, secuestros y amenazas», apuntan. El presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, de ADEGI, Pello Guibelalde, de CEBEK, Iñaki Garcinuño y de SEA, Pascal Gómez, afirman que aún hoy, «resuenan en nuestra mente gritos y pintadas hirientes» contra el empresariado. Un colectivo que fue «marcado», recuerdan, en sus pueblos, «ante sus vecinos, familias y amigos» por los sectores que justificaron la acción terrorista de ETA y su entorno.

«Nos faltan respuestas»

Reivindican que pese a ese clima hostil, «duro», miles de empresarios «continuaron trabajando y apostando por nuestro país a sabiendas del riesgo que podía suponer para sus vidas y las de sus familias». Los representantes del empresariado vasco lamentan sin embargo de que aún hoy en una parte de la sociedad vasca «pervive todavía la falta de reconocimiento del dolor causado, específicamente al colectivo empresarial vasco».

Los empresarios amenazados por ETA, alrededor de 10.000 según un reciente estudio de la Universidad de Deusto, apelan a que es hora de mirar al futuro «pero por supuesto sin olvidarnos del pasado». Instan a recordar todo lo vivido para las futuras generaciones para que «nunca más pueda repetirse algo semejante». En su escrito se preguntan para qué ha servido tanto dolor, «tantas ausencias y vacíos»: «Nos faltan respuestas. Afortunadamente eso sí, el causante de tanto sufrimiento ha sido derrotado por el conjunto de la sociedad vasca y sólo esperamos la disolución definitiva».

Por último, subrayan que en el acto que el viernes celebrarán en el Palacio Euskalduna de Bilbao, se reconocerá la «enorme valentía y compromiso personal de quienes habiendo sufrido el acoso de ETA y su entorno, sus amenazas y chantajes, decidieron resistir». Un acto en el que se apelará a la memoria sobre la ocurrido, a «la dignidad» de las víctimas que fueron «doble víctima al ser insultadas, ofendidas e incluso aisladas», a la reparación «legal y moral» y por último a la convivencia en clave de «perdón, un terreno muy personal «.