Hace tiempo que Francisco –Paco– Frutos fustiga al independentismo catalán en Twitter y otras redes sociales, pero nadie esperaba que el que fuera secretario general del PCE de 1998 a 2009 fuera a subir a hablar ante decenas de miles desde una tribuna en la manifestación por la unidad de España del domingo en Barcelona rodeado de banderas que no fueran republicanas. Candidato por IU a las elecciones generales de 2000, a sus 78 años Frutos pasa «un 65%» de su vida en Madrid y el resto cerca de Calella, en el Maresme.

Pregunta.- Ha sido criticado por ex compañeros de viaje y alabado por antiguos rivales. ¿Cómo terminó aceptando subir a hablar?

Respuesta.– Cuando estoy en Cataluña me reúno con gente de la izquierda no nacionalista ni independentista. Gente que viene de la tradición comunista, socialista o socialdemócrata reunida en formaciones sin presencia institucional. En Societat Civil Catalana me plantearon el lunes de la semana pasada si quería participar. Yo respondí: ‘Bueno, hablémoslo con tranquilidad que tengo mis dudas’. Sobre todo porque pudieran elegir a alguien más joven para hablar, con una perspectiva de futuro y no yo, que llevo muchos años. Me respondieron que a mí me veían como representativo del espíritu de la izquierda.

P.– ¿Colabora con SCC?

R.- No exactamente con Sociedad Civil, que también, sino más con otras como Asec-Asic [Asamblea Social de la Izquierda Catalana) y participando en actos como el que protagonizó [el ex líder de CCOO en Cataluña José Luis] López Bulla contra la independencia, en septiembre. Hay un espectro amplio y transversal en el anti nacionalismo que va desde liberales hasta rojos.

P.– El PCE le ha reprobado públicamente. ¿Sigue militando en él?

R.- Sí, todavía cotizo… Yo no he hablado en nombre del PCE. Ni se me ocurrió. Además, el PCE actualmente es un grupúsculo sin ninguna entidad. IU ha desaparecido de la escena política y Unidos Podemos es un ente abstracto que no se sabe adónde llega; y Podemos lo absorbe todo pero con problemas partes, como la anulación de Carolina Bescansa en la comisión Constitucional del Congreso, sus líos internos, sus relaciones conflictivas con Dante Fachin. Ahora son una cosa, ahora la otra. Ni trabajadores ni no trabajadores.

P.– ¿Esa es la izquierda “cómplice del nacionalismo” contra la que usted bramó el domingo?

R.- Objetivamente sí. Una izquierda que no defiende todos sus postulados, y entre ellos la unidad y solidaridad entre trabajadores y entre los pueblos es una izquierda que le baila a los independentistas.

P.– ¿Fue usted tan vehemente siempre contra el nacionalismo catalán? Julio Anguita, que coincidió con usted, defendía el referéndum.

R.- Yo con Anguita prácticamente no comparto nada. Y vehemente no he sido nunca: he caído en errores teóricos, ideológicos y políticos del PSUC y del PCE, el derecho de autodeterminación de los pueblos que llevado a su último extremo nos conduciría a independizar hasta el pueblo en el que vivo. En España no hay colonias, ni ningún colectivo que sea oprimido hasta que le impidan hablar su lengua y exprimir su cultura. Si alguien dice eso en España miente como un bellaco. Eso no ha pasado nunca, y ahora menos que nunca.

P.- Usted solía hablar a un público que enarbolaba la tricolor republicana. ¿Se le hizo raro ayer ver tanta rojigualda constitucional?

R.- Mi asociación, Asec-Asic, llevó tricolores republicanas, que por cierto fueron muy bien recibidas por la gente el domingo. Ahora bien, entiendo que la gente lleve banderas que ya no tienen el aguilucho porque no representan al franquismo, sino la Constitución. Yo sigo siendo republicano pero no voy a convertir este acto en una guerra de banderas contra miles que llevaban la bandera constitucional. Y sigo abogando por la unidad solidaria e internacionalista de los pueblos del mundo.

P.– ¿Se considera aún comunista?

R.- Sí. E incluso partidario de la República Federal con tendencias socialistas. Me gustaría una reforma constitucional que recoja muchas de las cosas que demanda la sociedad, y no solo territoriales: también en el terreno económico y social, que también están citados en la Constitución de 1978 pero no de manera imperativa, como en la II República.

P.– ¿Qué le parece Pablo Iglesias?

R.- Mejor no opino

P.– ¿Y Ada Colau?

R.- Tampoco. Ese balanceo de un lado para otro, ese quiero esto pero no aquello, eso para la izquierda es demoledor. Si la sociedad no percibe en las organizaciones de izquierda una política clara, la izquierda está perdida.

P.– ¿Hay algún dirigente o partido que le represente?

R.- ¡Sí! Los hay. Pero no quiero citarlos para no perderlos (ríe).

P.– ¿En IU? ¿En Podemos?

R.- En IU y en Podemos. Cuidado: en Podemos hay mucha gente de la base que es muy buena, trabajadora y de izquierdas. Y mucha gente harta de sus direcciones.