Una multitud ha respondido al llamamiento de Societat Civil Catalana (SCC). Horas antes de que se iniciara la manifestación por la unidad de España en Barcelona ya partían dos columnas de personas, una desde Sarría y la otra desde Vía Laietana, al encuentro de la cabecera, situada en el paseo de Gràcia.

La organización ha cifrado en 1,3 millones las personas que han salido a las calles para pedir la unidad de España, superando así la convocatoria del pasado 8 de octubre. La Guardia Urbana, por su parte, ha colocado el número de asistentes en el entorno de las 300.000. Pero fuera de la guerra de cifras, cientos de miles de personas han ocupado el centro de Barcelona en una marcha a la que han acudido los máximos responsables políticos del PPC, Cs y PSC.

“Tots som Catalunya. Per la convivència, seny!” es el lema de la manifestación, que partía desde Gràcia, a la altura de la calle Diputació, y llegaba a la Gran Vía alrededor de las 13 horas, momento en el que comenzaron las intervenciones de, entre otros, Josep Borrel, ex presidente del Parlamento Europeo, y el ex ministro Josep Piqué.

Los lemas más escuchados durante el recorrido han sido “Puigdemont, a prisión” (de lejos el ganador), y el cuasi futbolístico “yo soy español”. También se ha increpado a TV3. Pero no ha habido episodios de tensión y todo ha girado en torno a un ambiente muy festivo.

Líderes políticos como el socialista Miquel Iceta o la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, también han acudido a la marcha. Iceta ha sido agasajado con besos por varias asistentes, que han pedido fotografiarse con él. Igualmente Borrell, que ha hablado otra vez desde la tribuna, y se ha convertido de nuevo en el gran protagonista.

“Estoy aquí porque he escuchado al señor Puigdemont hablar en nombre del pueblo de Cataluña”, ha dicho en su intervención al cierre de las declaraciones. “Puede hacerlo en nombre de una parte, pero yo también soy parte del pueblo y no le reconozco que hable en mi nombre. Estamos en un momento dramático y peligroso”, ha afirmado.

“Esta vez nadie se quedará en su casa”

El ex presidente del Parlamento Europeo ha señalado que “es un momento difícil en el que tenemos que tener la frialdad para comportarnos como un pueblo que tiene que coser las heridas para seguir viviendo juntos”. Borrell, que ha sido interrumpido en varias ocasiones por los gritos de los manifestantes con críticas a Puigdemont, se ha mostrado muy duro con el ex president de la Generalitat, Junqueras y Ada Colau.

“Señor Junqueras, usted es un totalitario”, ha dicho. “No es normal violar el Estatut de Autonomía como ustedes han hecho”, continuaba Borrell. “No nos tome por imbéciles, señor Junqueras”, decía refiriéndose a las palabras del vicepresidente económico, que aseguró que no pasa nada porque más de 1.800 empresas hayan trasladado su sede fuera de Cataluña. “Es una tragedia histórica, esas empresas significaban el 40% del PIB. Este señor es el vicepresidente económico del Govern de Cataluña”, continuaba.

Borrell también ha tenido palabras para la alcaldesa de Barcelona, a la que ha pedido que no venga ahora “a explicar dónde están los golpes a la democracia” y a la que ha acusado de “callarse cuando se aprobó la independencia con 72 votos cuando hacían falta 90”.

Pero su mensaje más concluyente tenía un objetivo claro: las elecciones del 21-D. “Esta vez nadie se quedará en su casa”. “Iremos a votar como ciudadanos que saben que de su voto depende su bienestar, que se acabe con este proceso que es la peor cosa que le ha pasado a Cataluña”, afirmaba Borrell.

También defendió el artículo 155: “No es una excentricidad de la Constitución, está copiado del artículo 37 de la Constitución alemana y es la única forma de conseguir que se respete la ley por aquellos que tienen menos interés en cumplirlo”, alegaba.

Junto a Borrell ha hablado un sorprendente Paco Frutos, ex secretario general del PCE y ex coordinador de IU. “Permitidme usar el lenguaje del adversario. Soy un botifler. Un traidor contra el racismo que estáis creando”, ha dicho el veterano dirigente, que todavía se dice comunista. “Los botiflers reales sois vosotros”, ha dicho a los independentistas, “porque enfrentáis a la gente sin motivo y os cargáis la libertad de quienes no piensan como vosotros”.

La convocatoria ha contado con el apoyo de Ciudadanos, PSC y Partido Popular, y se ha invitado a todas las entidades, sindicatos y organizaciones a movilizarse para “volver a la cordura e iniciar el camino de la reconciliación” ante “el ataque sin precedentes en la historia de la democracia” que supone la proclamación de la independencia.

Símbolos constitucionales

El denominador común de la manifestación de Barcelona ha sido la bandera constitucional, acompañada de la señera catalana. Por lo demás, la asistencia ha sido variopinta: personas vestidas de legionarios, salvas a la Guardia Civil y a la Policía, cabras con la bandera española pintada y mucha gente. Apenas se ha escuchado catalán. Un barcelonés ajeno a la marcha comentaba no saber cuántos asistentes, “si cincuenta, cien mil, trescientos mil o medio millón”. “Da igual”, añade, “con todos ellos hay que contar para el futuro de Cataluña, igual que hay que contar con los independentistas”.

La organización anunció que habría 500 voluntarios en las calles y aseguró que no permitiría “ningún tipo de participación de personas y emblemas que no sean constitucionales”. No había símbolos franquistas, o al menos no exhibidos con descaro. El carácter ha sido pacífico.