El parlamento de Flandes ha rechazado este miércoles por abrumadora mayoría una moción en la que se pedía reconocer la independencia de Cataluña, tras la declaración unilateral del Parlament del pasado 27 de octubre. La propuesta sólo ha contado con seis apoyos en una cámara de 124 asientos, correspondientes a los diputados del ultraderechista Vlaams Belang. Los nacionalistas flamencos del N-VA, a los que Puigdemont agradeció su apoyo el martes en el acto con los alcaldes, tampoco han dado apoyo a la moción.

El debate, tenso, se ha convertido en una batalla interna dentro del frente nacionalista flamenco. Los diputados del extremista Vlaams Belang, el único partido que acompañó a Puigdemont en su primera rueda de prensa en Bruselas, han acusado constantemente al más moderado N-VA de ponerse de perfil sobre una independencia que en su día deslizaron que apoyarían. “Que los hechos acompañen a las palabras”, ha dicho uno de los parlamentarios del VB, que ha acusado al gobierno español de utilizar “métodos de regímenes dictatoriales” para reprimir al independentismo.

Posteriormente, en Twitter, el diputado del VB Ortwin Depoortere ha insistido en la misma línea: “Mantener el poder parece más importante que los principios para el N-VA, que ha votado en contra de nuestra moción para reconocer la independencia de Cataluña”.

Vlaams Belang, en su día una fuerza relevante en el panorama político belga, hoy está sumida en la irrelevancia. El partido sufre un “cordón sanitario” por parte del resto de formaciones desde los años 80 y tuvo que refundarse a principios del siglo XXI tras ser condenado por xenofobia y discriminación continuada. Desde entonces, el VB ha sufrido un rápido declive que amenaza con dejarle sin representación institucional. Desde 2014 su líder es el joven Tom van Grieken, en un intento de renovar la imagen del partido.

La posición del resto de formaciones ha variado entre las críticas al gobierno español y las llamadas al diálogo. El mayoritario N-VA ha acusado a los integrantes del CDV (Partido Popular Europeo) de blanquear la existencia de presos políticos en España. Los liberales flamencos del Open han negado esa condición a los ex consejeros de la Generalitat: “Violaron la ley a conciencia, sabiendo de las posibles consecuencias penales. Ni el separatismo regional ni el centralismo nacional son la solución, son el centro del problema”.