Los últimos datos de participación, emitidos a las 18.00 horas, arrojan casi un 6% más de votantes respecto a 2015, alcanzando un total de 68,32% frente a los 63,12% del 27S de 2015. Aunque en un primer momento los feudos independentistas como Girona registraron una menor movilización en las urnas, a esta hora de la tarde se ha normalizado la situación y el nivel de votación ha aumentado en todas las provincias respecto a las últimas autonómicas. La participación en Barcelona, la más importante por su tamaño, ha aumentado casi cinco puntos respecto a la misma hora de 2015, pasando del 63,21% al 68,57%. Frente al aumento general del voto, los lugares típicamente soberanistas han crecido pero de forma más moderada que en otros lugares como Barcelona ciudad, que ha subido casi siete puntos.

La participación cae más de tres puntos en el pueblo natal de Puigdemont, Amer

Gerona, uno de los bastiones del soberanismo y tierra natal del ex president Carles Puigdemont, es la provincia donde menos aumenta la participación, y la afluencia en las mesas electorales sube algo menos de 3 puntos, pasando del 65,08% al 68, 34%. Curiosamente, en el pueblo donde nació Puigdemont, Amer, la participación ha bajado más de tres puntos: ahora se sitúa en un 72,83% mientras que a esta hora en las últimas autonómicas, el nivel de voto era de 76,04%.

En Lleida, el aumento es similar que el de Barcelona, con más de un 5% de participación respecto a hace dos años. A las 18 horas el 66,2% de la población había emitido su voto, mientras que en 2015 sólo lo había hecho el 61,11%. En Tarragona también aumenta esta cifra cinco puntos: de 61:78% al 66,77%.

La participación aumenta drásticamente en el cinturón metropolitano de Barcleona, poblado por clase obrera, migrantes, y donde más se concentra el voto constitucionalista. La periferia de la Ciudad Condal es una de las bolsas de votantes más preciadas por los llamados partidos constitucionalistas, y allí han centrado su campaña tanto los comunes de Xavi Domènech y Ada Colau como los socialistas de Miquel Iceta.

En Barcelona ciudad, la primera ciudad en número de habitantes, la participación aumenta más de 6,5 puntos. Más pronunciado es el aumento de la segunda ciudad más importante de Barcelona, Hospitalet de Llobregat, que ha experimentado una subida del 7% en participación. En Terrasa el aumento es más moderado, con un 4,5% más, mientras que en Sabadell aumenta también más de cinco puntos.

La ciudad de Lleida, gobernada por el PSC, aumenta su participación en 8 puntos

En Tarrgona ciudad la afluencia ha aumentado más de seis puntos y medio, mientras que la ciudad de Girona sólo ha aumentado un 4,6%. Lleida ciudad, gobernada por el alcalde socialista Ángel Rol, ha aumentado más de 8 puntos en cuanto a participación, y se sitúa en 66,57% frente a los 58,4% de hace dos años.

La primera imagen a las 13 horas

En cinco horas de jornada electoral, la participación general en Cataluña se ha multiplicado por dos y ha aumentado un 32%. Los primeros datos de participación emitidos las 13 horas mostraron una foto general de la jornada electoral catalana similar a la del 27 de septiembre de 2015, con un 34,6% de participación a las 13.00 horas que supone un empate técnico con la cifra alcanzada hace dos años. La mirada al detalle, sin embargo, muestra cambios significativos. La participación general se mantiene, pero algunos de los bastiones del independentismo registraron retrocesos significativos. Es el caso de las localidades del ex president Carles Puigdemont, Sant Julià de Ramis, que cae un 6%, o la del líder de ERC, Oriol Junqueras, con 2,5 puntos menos de participación.

El hecho de que las elecciones se celebren en jornada laboral puede distorsionar la comparación, pero lo cierto es que los partidos constitucionalistas han fiado ese crecimiento de cinco o más puntos de participación, para pasar del 75% del 27-S a más de un 80% en la jornada de hoy, las opciones de dar un vuelco al panorama político catalán. Y si los datos de participación se mantienen estables, ese vuelco podría producirse.

En la circunscripción de Barcelona destaca el crecimiento en la participación de Cornellà (2 puntos), tradicional bastión del socialismo, y Mataró, una localidad cuyo alcalde socialista ha sufrido escraches y presiones por su negativa a ceder locales el 1-O. Se mantiene la participación en otras ciudades destacadas del cinturón como Badalona, Hospitalet de Llobregat o Santa Coloma de Gramanet, aunque lo más destacado es la caída de siete puntos de participación en Vic, cuna del carlismo y ciudad de origen de las secretarias generales de ERC, Marta Rovira, y PDCat, Marta Pascal.

En la ciudad de Barcelona se produce una dura batalla. Se mantiene la participación y crece levemente en los barrios obreros, básicamente Sant Andreu y Sant Martí, pero ese leve crecimiento se repite en distritos tradicionalmente nacionalistas como Gràcia o el Ensanche. Y destaca el crecimiento en Sarrià, tradicional bastión de CiU pero uno de los ámbitos en los que espera crecer el PSC-Units, con tres puntos más de participación.

La debilidad del independentismo se reproduce en Girona, donde la participación en el conjunto de la circunscripción ha caído en tres puntos. En la capital se reproduce esta caída, y especialmente destacado es el descenso de la participación en el pueblo de Puigdemont, o en bastiones independentistas como el Empordà, con caídas del 2% en localidades como Begur. Lloret -con más población y mucha más procedente del resto de España- registra un crecimiento de un punto.

En Lleida es la única circunscripción en la que la participación crece en su conjunto, crecimiento que se reproduce en su capital, centro de las miradas durante la campaña por la polémica del traslado de las obras de arte de Sijena. Sin embargo, en capitales nacionalistas como la Seu d’Urgell -en manos del alcalde nacionalista Albert Batalla- la participación ha caído un 3,5%.

En Tarragona se reproduce el esquema, con una participación en crecimiento en las poblaciones tradicionalmente constitucionalistas como la capital, con un 2% más de participación, o Salou, donde crece en cuatro puntos. Por contra, baja la participación en la capital del Ebro, Tortosa, cuatro puntos por debajo de 2015, igual que Valls.