El pulso es abierto y con todas las consecuencias. La profunda división interna por la que ahora atraviesa Podemos en Navarra suma un nuevo episodio con el anuncio hecho hoy por su anterior secretaria general, Laura Pérez, de tomar medidas legales contra la actual dirección de la formación tras haber decretado la Comisión de Garantías Democráticas su suspensión de militancia de modo cautelar. Está acusada de haber incumplido gravemente el código ético de la formación.

Contra Pérez, hasta ahora portavoz de Podemos en el Parlamento de Navarra, se ha instruido un amplio expediente para determinar su habría incumplido sus obligaciones éticas en beneficio propio al promover una moratoria en la exigencia de la certificación de actitud personal propuesta por el Departamento de Educación para poder ejercer como docente en la administración pública.

Hasta su llegada a la política en 2015 Pérez había ejercido como profesora de euskera asumiendo, en su condición de interina, sustituciones en algunos centros escolares públicos. La consejería de Educación planteó la exigencia de un certificado para todos los docentes interinos, el llamado Master de Formación Pedagógica y Didáctica que sustituía al anterior certificado de actitud, el CAP. Educación había fijado el 7 de junio de 2017 como plazo para acreditar estar en posesión del certificado para poder continuar estando en las listas de interinos y figurar en las listas de sustituciones.

La dirección le acusa de haber promovido para beneficio propio una moratoria de una exigencia educativa para no decaer en las listas de sustituciones

La investigación se remonta al 16 de junio de 2017, cuando UPN promovió en el Parlamento foral una iniciativa en para aprobar una moratoria en la exigencia del certificado. En la misma comisión, Pérez, que no ejercía como portavoz de Educación, solicitó a su grupo actuar como tal. En aquella comisión Podemos defendió una enmienda que planteaba una moratoria de hasta 2 años para acreditar la certificación de aptitud y que logró que fuera aprobada. La citada enmienda, sin embargo, no fue tenida en cuenta por la consejería de Educación que continuó con sus planes y el 20 de junio hizo público que quienes no habían acreditado el máster en Formación Pedagógica decaían de las listas de sustituciones.

Filtración «tergiversada y deliberada»

Hoy Pérez se ha defendido asegurando que la Orden Foral se conoció en junio de 2017 y desde enero ella estaba cursando el certificado de actitud profesional, por lo que transcurrido ese año de formación volvería a entrar en las listas de educación de este año 2018. Como la legislatura termina en mayo de 2019 ni la moratoria ni la exclusión de las listas le afectaba. Ha añadido que se limitó a defender la postura aprobada por el Círculo de Educación y por la totalidad de los sindicatos de enseñanza y en ningún caso el sentido del voto hubiera modificado su situación personal.

La ex secretaria general ha denunciado que ni la dirección de Podemos ni el grupo parlamentario previeron esa supuesta incompatibilidad ni le apercibieron al momento y en cambio actúan ahora «seis meses después como justificación para la expulsión». En su opinión la medida responde a un acoso contra quienes promueven posiciones críticas en el seno de Podemos. Considera que la filtración «tergiversada y deliberada» del expediente de expulsión busca una «condena pública», y sembrar la sospecha de «corrupción».

Pérez denuncia una campaña de «acoso y derribo» contra quienes mantienen posiciones críticas en el seno de Podemos

Ha manifestado que se intenta “derribar” y desacreditar con “la máquina del fango” a quienes con lealtad al partido y al cuatripartito han mantenido posturas críticas y “han defendido políticas más rupturistas dentro de Podemos, así como la democracia interna»: “Han ido demasiado lejos y por eso no me queda más remedio que agotar los cauces internos y emprender acciones legales para mi defensa».

La ex dirigente de Podemos en Navarra también ha querido transmitir un mensaje de calma al cuatripartito que gobierna Navarra. Actualmente Geroa Bai, Izquierda-Ezkerra, Bildu y Podemos mantiene la mayoría de la cámara por un solo escaño, al controlar 25 de los 50 asientos de la Cámara. Una mayoría que correría peligro si finalmente Pérez se desliga de Podemos. Ante los periodistas ha garantizado que va a seguir ejerciendo sus funciones como parlamentaria porque tiene, como el resto del grupo de Podemos, un mandato popular respaldado por 46.000 personas.