Era la principal sospechosa para la Guardia Civil. Ana Julia Quezada, la pareja del padre de Gabriel Cruz, encontrado muerto este domingo, estaba en el punto de mira de los agentes desde que encontrara, junto a una depuradora, una camiseta blanca con ADN del niño. A los investigadores no les cuadró nada: el lugar estaba a cuatro kilómetros del punto de desaparición y la prenda apareció seca en una zona en la que se habían producido fuertes precipitaciones en las últimas horas.

Ana Julia no fue detenida por precaución. El niño podía estar vivo. La Guardia Civil, sin embargo, comenzó a seguir sus pasos esperando a que cometiera un error. Lo hizo este domingo, cuando las autoridades la siguieron hasta un pozo, del que habría sacado el cadáver para introducirlo en el maletero de su coche, según informan distintos medios. Vecinos han captado el momento de la detención, en el que se puede apreciar a la sospechosa gritando: «¡No he sido yo!».

La pareja del padre de Gabriel Cruz, de 8 años, parecía tratar de construir una coartada. La camiseta con ADN del niño la encontró el sábado 3 de marzo. Dos días antes, durante una conexión en directo con La Mañana de TVE, había interrumpido una entrevista con su pareja para intervenir, justo cuando la periodista preguntaba si al niño le habían enseñado a gritar cuando se le acercara un desconocido. Se puede ver en el siguiente vídeo, a partir del minuto 6:

«Esa misma mañana estuvimos desayunando y salió la conversación. La abuela y yo. Le dijimos: ‘Tú si ves un desconocido corre, eh, no te pares’. Y mira por donde, ese mismo día desapareció el niño», dijo Ana Julia ante una sorprendida periodista que, por entonces, no sabía ni quién era ni qué papel jugaba en la historia.

«Gabriel sólo no se iría. No se alejaba, se marchaba de casa media hora y volvía. Le decías una hora y volvía. Se comía una manzana o una fruta y se marchaba con los amigos. Pero es que ese día no volvió, ese día Gabriel no volvió», insistía más tarde, de nuevo interrumpiendo al padre del menor, cuando ya se especulaba con la posibilidad del rapto, del cual ahora es la principal sospechosa.

La desaparición

Gabriel Cruz desapareció el pasado 27 de febrero en Níjar, Almería. Dos días antes de que Ana Julia interviniera en televisión. Ese día, salió de casa de su padre pasadas las tres de la tarde para ir a la de un vecino, un trayecto habitual, de aproximadamente 100 metros, que nunca llegó a completar.

La familia denunció su desaparición ese mismo día, sobre las 8 de la tarde, activando un dispositivo de búsqueda que coordinó a autoridades y voluntarios, llegando a reunir a más de 400 efectivos.

Se había mudado

Ana Julia Quezada había llegado por primera vez a la zona hacía algo más de cinco años, junto a su ex pareja. Ambos, que residían en Burgos, la frecuentaban como lugar de vacaciones. Finalmente, se trasladaron definitivamente hace tres años y montaron un bar. La relación se rompió poco después, según informa El Español.

La mujer, de origen dominicano, comenzó a salir entonces con Ángel David, el padre de Gabriel Cruz, con el que se encontraba el día de la desaparición del menor.