Los aliados quieren parar los pies a Rusia. Aunque de momento lo hacen con palabras. Los líderes del Reino Unido, EEUU, Alemania y Francia han hecho pública una declaración conjunta insólita en la que condenan el ataque con gas nervioso de Salisbury, que sufrieron el ex agente Serguei Skipral y su hija Yulia, como «un atentado contra la soberanía del Reino Unido». Añaden que es muy probable que Rusia esté detrás del envenenamiento.

Theresa May, Donald Trump, Angela Merkel y Emmanuel Macron suscriben el texto, que ha sido dado a conocer desde Downing Street. Responde al intento del Reino Unido de lograr el respaldo de la comunidad internacional en este ataque ocurrido el pasado 4 de marzo.

La primera ministra británica anunció el miércoles que su gobierno va a expulsar a 23 diplomáticos rusos del país, la medida más contundente de estas características en tres décadas. Rusia asegura que va a proceder en breve de forma similar.

“El uso de un agente nervioso, desarrollado en Rusia, constituye la primera acción con un agente químico ejecutada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial», señalan los líderes occidentales en su comunicado. Según el propio creador del llamado novichok, sus efectos son devastadores y el daño podría haber sido mucho mayor.

La OTAN no reproducirá lo que hace Rusia, tanque frente a tanque, misil frente a misil, dron frente a dron», dice Stoltenberg

Desde Bruselas, el secretario general, Jens Stoltenberg, ha suscrito también la gravedad del ataque en términos similares. «No queremos una nueva guerra fría», ha dicho el secretario general, pero mostró el apoyo de los aliados a Londres. Este acto, según Stoltenberg, “debe tener consecuencias”, pero la respuesta no será similar a la de Moscú. “La OTAN no reproducirá lo que hace Rusia, tanque frente a tanque, misil frente a misil, dron frente a dron. No queremos una carrera armamentística, que no puede traer ganadores”, ha remarcado.

En la declaración de las potencias occidentales, se destaca que lo sucedido en Salisbury «es un ataque a la soberanía británica y supone una violación de la convención de armas químicas y de la ley internacional». Añade la nota: «Supone una amenaza a la seguridad de todos nosotros».

Los cuatro firmantes de la declaración coinciden en que «no hay alternativa a la explicación» de que Rusia es responsable del envenenamiento, y recuerdan que Moscú «no ha dado una respuesta a los requerimientos del Reino Unido, lo que acentúa su responsabilidad».

En el comunicado, se apela a Rusia para que responda al Reino Unido sobre el ataque y entregue todos los detalles sobre el agente nervioso (llamado novichok) a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas de La Haya. Concluyen los cuatro aliados: «Nos preocupa que es un patrón de comportamiento irresponsable por parte de Rusia. Pedimos que Moscú asuma sus responsabilidades como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y garante de la seguridad y la paz internacional».

Precisamente en la reunión del Consejo el miércoles por la noche, el Reino Unido recibió un apoyo mayoritario al presentar su tesis de que Rusia ha perpetrado esta acción en su territorio.

La representante de EEUU, Nikki Haley, fue contundente: «Déjenme dejar algo claro. EEUU se solidariza completamente con el Reino Unido. EEUU cree que Rusia es responsable del ataque con un gas nervioso de uso militar». Esta firmeza de EEUU supone un giro en la actitud del presidente Trump con respecto al Kremlin, y su líder, Vladimir Putin.