Los agentes de la Policía Foral de Navarra que acudieron minutos después de la agresión a los dos agentes de la Guardia Civil y sus parejas en Alsasua han ratificado hoy que tanto el sargento como el teniente identificaron «sin ningún genero de dudas» a Jokin Unamuno como uno de los agresores y que un grupo de entre 20 y 30 personas intentó evitar su detención. Los dos policías, el número 1150 y el 1143, han descrito la escena que se encontraron al llegar a las inmediaciones del bar ‘Koxka’ como de gran tensión y que llegaron a temer por su integridad física, el riesgo era «evidente», han dicho. Han apuntado que fie «claramente una paliza» lo que allí ocurrió y que el clima que se generó les obligó a pedir refuerzos. Han asegurado que encontraron al teniente en el suelo, con fuertes dolores en un tobillo y aturdido, seminconsciente, «no podía responder a nuestras preguntas».

Uno de los agentes ha destacado que le llamó la atención las huellas de zapatos «muy claras» que se veían en la camisa blanca del sargento, que también se encontraba alterado e intentando proteger a su compañero y sus parejas. Los dos se han referido al intento que decenas de personas hicieron para evitar que procedieran a detener a Jokin Unamuno, el acusado que se dirigió en primer lugar a los guardias civiles en el interior del ‘Koxka’ y que aseguró que lo hizo para recriminarles las multas que le habían puesto. Los policías forales han apuntado en las personas que estaban en el lugar lograron sacar a Unamuno del interior del coche patrulla y que posteriormente fue de nuevo detenido acusado de un delito de lesiones. Fue cuando se vivieron los momentos más tensos y en los que, según ha detallado uno de ellos, otro de los acusado, a quien ha identificado como Ohian Arnanz, les amenazó con agredirles levantando el puño cerrado con ademán de golpearles.

Han recordado que los presentes en todo momento se burlaron de ellos, les grabaron en vídeo con los teléfonos móviles y les instaron a dejar libre al arrestado y proceder a detener a los agentes de la guardia civil. «Nos pidieron que no actuáramos así ‘vosotros sois de aquí’ nos decían». Han declarado que sólo el sagento, el teniente y sus parejas les solicitaron ayuda «nadie más».

Uno de los agentes ha descrito que en este tipo de situaciones procuran que sus intervenciones sean lo más rápidas posibles, «las hemos vivido en muchas ocasiones» y que en Alsasua eran habituales; «cada vez que tenemos que actuar allí nos gritan y nos tiran vasos», ha apuntado. El segundo de los agentes en declarar ha descrito el clima que se encontraron como de gran tensión, «había gente que te miraba con asco», ha dicho.

«Yo eso no lo he dicho»

Previamente habían declarado como testigos de la acusación y la Fiscalía el propietario del bar Koxka y una de las camareras del local. El dueño del bar, Josu Muñoa, ha asegurado que él no vio ninguna agresión en el interior del local ni fue consciente de que se produjera fuera, en la calle, hasta que salió del local.  Ha descrito que se encontró con el teniente en el suelo y que le cedió su chaqueta para cubrirlo.

Muñoa ha reconocido que varios de los acusados sí eran clientes habituales del bar pero otros no. Entre los que no lo frecuentaban ha citado a Jokin Unamuno, el acusado que se dirigió en el interior del establecimiento al sargento agredido y al que ha dicho que le conoce «de vista» pero a quien sí ha situado aquella noche en su local.

También ha cuestionado que dijera en su momento, como se recoge en la instrucción, que algunos de los que participaron «supieran pegar» o incluso que la paliza fuera premeditada, «eso yo no lo dije». Uno de los agentes que ha declarado ha asegurado que probablemente el documento de la declaración del dueño del bar que aparece sin su firme «es una copia» y el original «le puedo asegurar que el testigo lo firmó».

También ha asegurado que tras la agresión, en este tiempo los jóvenes, al menos en algunos casos, acusados han continuado acudiendo al Koxka con normalidad y que nunca ha conversado con ellos sobre los sucedido la madrugada del 15 de octubre de 2015.

Preguntado por el clima que se vive en el municipio y el ambiente de amenazas descrito ayer por las parejas de los agentes, Muñoa ha afirmado que él también recibe «amenazas». En este sentido ha citado algunas llamadas que ha recibido en el local, «cantando el Cara al Sol o pidiendo mesa para cinco a nombre de Francisco Franco» o incluso pintadas.

Por su parte la camarera del Koxka ha asegurado que aquella noche no vio nada «que me llamara la atención» y que no fue consciente de la pelea ni en el interior ni en el exterior del bar. Ha asegurado que el teniente y su pareja sí frecuentaban en bar y que incluso en alguna ocasión coincidiendo con algunos de los acusados sin que recuerde que se viviera tensión entre ellos.  Ha añadido que no fue consciente de la dimensión de los sucedido hasta el día siguiente.

También ha asegurado que no recuerda haber visto a varios de los acusados, entre ellos, Adur Ramírez de Alda, en el local. El joven aseguró en su declaración que en el momento de la agresión se encontraba en su casa. Precisamente el tribunal ha aceptado hoy una imagen que la defensa de Ramírez de Alda había presentado y en la que se le ve durante la cena que aseguró que celebró la noche de autos. En ella se le ve con una camiseta negra. La novia del teniente le había identificado como uno de los agresores pero con una camiseta roja.