De todos los ministros que ha designado el presidente del Gobierno, la nueva titular de Justicia, Dolores Delgado, es la que más temores despierta en el cuartel general del Partido Popular. Génova teme que Delgado, íntima amiga del ex juez Baltasar Garzón, indulte a éste una vez sustituya al popular Rafael Catalá, en funciones hasta la mañana de este jueves cuando se proceda a la toma de posesión de los nuevos miembros del Consejo de Ministros.

Dado el grado de enfrentamiento mutuo entre Garzón y el PP, no descartan que éste intente volver a la carga contra ellos, después de sentirse legitimado por una sentencia, aún no firme, pero que condena civilmente a Génova por partícipe a título lucrativo en la campaña de las municipales de 2003 en Pozuelo y Majadahonda. Un Mariano Rajoy sin la protección relativa que le da el escaño en el Congreso de los Diputados -que dejará posiblemente en breve-  podría convertirse en una pieza fácil para la Justicia, bien por los casos de corrupción o por denuncias como la que ha presentado el presidente de la Generalitat, Quin Torra, por negarse el gobierno del 155 a publicar el pretendido nombramiento de dos consejeros encarcelados y otros dos fugados.

“Golpe de efecto” del Gobierno

Garzón, al que también solicitó el indulto la asociación Medel, que agrupa a 15.000 magistrados, jueces y fiscales de la Unión Europea, nunca quiso recibir esta medida de gracia de un gobierno de Rajoy, cosa que jamás pasó por la mente del ejecutivo popular. “Un indulto de este Gobierno me denigraría. Nunca lo hubiese aceptado. Sería un insulto y además, una contradicción, porque yo no he cometido ningún delito”, dijo a “El País” en julio de 2014.

Condenado por el Tribunal Supremo a once años de inhabilitación por las escuchas a los abogados de los imputados por la Gürtel, consiguió que hasta el cabecilla de la Gürtel, Francisco Correa, pidiera para él la medida de gracia en una de sus declaraciones ante la Audiencia Nacional. Ésta puede estar más cerca que nunca y constituir un golpe de efecto del ejecutivo de Pedro Sánchez, cuyo margen de maniobra para sacar adelante nuevas leyes e iniciativas es escaso dado que cuenta tan sólo con la exigua fuerza de 84 diputados y ha heredado los Presupuestos Generales del Estado de Mariano Rajoy.

Defensa de la justicia universal

La amistad de Dolores Delgado con Garzón viene de antaño. Trabajaron codo con codo en la Audiencia Nacional. Ambos comparten su defensa a ultranza de la denominada justicia universal y fueron muy críticos con la reforma que hizo el PP para limitarla. Su férrea amistad con el ex juez, llevó a la nueva titular de Justicia a acompañarle al Tribunal Supremo cuando fue juzgado pro querer abrir una causa general por los crímenes del franquismo junto con los magistrados Fernando Andreu o Santiago Pedraz, ya  enfrentarse con el que era su jefe, el fiscal delSupremo Javier Zaragoza por la apertura de las fosas.

El ex juez estrella fue condenado en febrero de 2012 por interceptar las conversaciones que mantuvieron los cabecillas de la trama Gürtel con sus abogados en la prisión madrileña de Soto del Real. Meses después, el ‘superjuez’ solicitó su indulto aunque este fue denegado.
Seis años después, la Audiencia Nacional ha condenado a los líderes la primera época de esta red de corrupción y ha validado la instrucción de Baltasar Garzón condenando al PP. De ahí, que en el partido de Rajoy crean ahora que es momento idóneo para indultar a un adalid de la izquierda como es el ex juez de la Audiencia Nacional. Sobre todo, porque los populares confían en que el Tribunal Supremo corrija una sentencia que consideran desmesurada.