El líder del PP, Pablo Casado, ha recuperado a un antiguo mentor político, el que fuera consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid Alfredo Prada. Un jovencísimo Casado comenzó con él en la política madrileña y fue así como entró en el círculo de la entonces presidenta autonómica Esperanza Aguirre. El paso de Prada por la Comunidad de Madrid terminó como el rosario de la aurora. Fue uno de los espiados por la “gestapillo” que Francisco Granados montó supuestamente en el gobierno regional y ése, además, intentó implicarle en la trama Púnica durante la declaración que hizo ante el juez el pasado mes de marzo. Granados dijo entonces que Aguirre e Ignacio González habían costeado gastos de campaña electoral mediante contratos ficticios que se cargaban a la consejería de Justicia.

La acusación fue respondida por Prada con una querella contra Granados, pero su cargo como consejero le obligó a declarar ante la Comisión de Estudio de la Deuda de la Comunidad de Madrid para explicar el fracaso de la megacampus de la Justicia, un pozo sin fondo que se llevó más de 100 millones de euros y que ahora no es más que un secarral.

Granados le quiso implicar en el “caso Púnica”

Prada ocupará la presidencia de la llamada Oficina del Cargo Popular, creada en el congreso del PP que se celebró en febrero del año pasado y que tiene entre otros cometidos “dar cuenta al Comité de Derechos y Garantías de cualquier anomalía o irregularidad que pudiera detectar en el desarrollo de las funciones” de esos cargos públicos. Se trata de un órgano de control interno para supervisar el cumplimiento de todos los trámites y requisitos necesarios para acceder a un cargo, también orgánico, en representación del PP; aprobar el formulario homologado del resumen de la Declaración de IRPF y de Patrimonio; gestionar los registros de Actividades y de Bienes y Derechos Patrimoniales de los cargos y velar por el cumplimiento del régimen de incompatibilidades.

Con la creación de este órgano el PP intentaba dotarse de un mecanismo para detectar prácticas corruptas, que abre incluso la puerta a la delación anónima. En un principio se puso al frente de este cometido al ex vicealcalde de Madrid Manuel Cobo que renunció al poco tiempo por “motivos personales”, según alegó. Fue precisamente Cobo el que denunció la existencia de una “gestapillo” en el gobierno de la Comunidad de Madrid.

Prada fue durante algún tiempo responsable de la acción del PP en el Exterior, destinada a buscar el voto de españoles en el extranjero, aunque Mariano Rajoy acabó prescindiendo de él tras el congreso popular del 2012 sin muchas explicaciones.