Ha pasado un año desde que el terrorismo volviera a golpear a España. Un año en el que la actividad comunicativa del Estado Islámico ha descendido en la Red. Internet es un territorio cada vez más hostil para el terrorismo yihadista, en gran medida por la acción de YouTube, Facebook y Twitter. Sin embargo, España no puede cambiar su realidad histórica, somos «ocupantes legítimos de una tierra islámica», lo que nos ubica ahora y siempre en el foco de la amenaza, explica el profesor Manuel R. Torres Soriano, miembro del Consejo Académico del Instituto de Seguridad y Cultura, quien lleva años estudiando la gestión de la comunicación de los grupos yihadistas.

Torres Soriano pone de manifiesto en el  informe El estado de la yihad online un año después de los antentados de Barcelona y Cambrils el descenso en la actividad comunicativa de la organización terrorista como consecuencia directa de la degradación de la fortaleza organizativa del grupo. «El ISIS ha ido perdiendo control sobre el territorio a medida que ha sido expulsado de Siria e Irak, y con ello su capacidad de movilizar a personas, lo que tiene un reflejo directo en su capacidad para  elaborar productos propagandísticos de calidad y distribuirlos».

El de Barcelona y Cambrils es el peor atentado yihadista que ha tenido lugar en España después del 11-M; desde entonces, «España ha mantenido un rendimiento muy notable en comparación con la amenaza que han sufrido los países de nuestro entorno que se han visto golpeados por este terrorismo con mayor frecuencia. Hemos conseguido mantener unos niveles de neutralización de esa amenaza muy considerables y se reconoce a nivel internacional», dice Torres Soriano.

Lo que es, sin lugar a dudas, un elemento diferencial respecto a otros países de nuestro entorno con los cuales compartimos amenaza por ser miembros de la OTAN, por tener presencia miliar en países de mayoría musulmana. En definitiva, «por llevar una actividad contra terroristas». Además, en el caso español: «Somos Al-Ándalus, somos ocupantes legítimos de una tierra islámica, lo que no sólo es una razón adicional para situar a España en el foco de la amenaza, sino que además es un elemento permanente», que no se ve modificado por ningún tipo de decisión de política.

Los terroristas hacen uso de Internet para potenciar actividades como la comunicación interna, compartir información operativa, búsqueda de información, pero sobre todo la principal función es la de difusión de propaganda. La Red es el mecanismo idóneo para hacer llegar a su audiencia determinados mensajes que les permiten radicalizar, resultar más atractivos y aumentar su capacidad de movilizar a gente dispuesta a cometer atentados.

Hay una relación directa entre la pérdida de músculo organizacional y la pérdida de capacidad comunicativa»

Aunque Torres Soriano afirma que «hay una relación directa entre la pérdida de músculo organizacional y pérdida de capacidad comunicativa y eso se refleja en cómo las menciones a España han caído, precisamente porque el grupo tiene más dificultad para comunicarse».

Lo que sucede es que «en Internet encuentra una cierta capacidad de compensación» que se basa en «tratar de compensar esos retrocesos sobre el terreno proyectando una imagen de fortaleza que realmente no se corresponde con su realidad, pero que ante su audiencia de partidarios es reconfortante». Lo define como una «guerra sobre las percepciones». De manera que para tratar de debilitarlos en el ámbito de la comunicación no basta una derrota sobre el terreno sino también «erosionando esa imagen» ya que ellos siempre intentarán trasladar la idea de que a pesar de todo lo que comenta el enemigo, siguen activos. «Ellos hacen muchos esfuerzos para tratar de compensar ese declive pero luego existe la realidad tozuda de que en ocasiones ese deseo no se corresponde con su capacidad».

El deterioro de la célula se ha traducido en la pérdida de operativos cualificados: «Muchas personas que se dedicaban a alimentar ese aparato de propaganda han muerto o han sido detenidas», de ahí la incapacidad de sacar partido a sus propias acciones terroristas o incluso cometer errores a la hora de hacer reivindicaciones oportunistas. Algo que ha perjudicado gravemente su credibilidad. Una credibilidad que ellos habían tratado de alimentar y de fortalecer como consecuencia de varios años en los que se cuidaban «y mucho» a la hora de qué tipo de acciones terroristas se atribuían como propias y cuáles no. «De hecho, el Estado Islámico podía haberse atribuido muchas más acciones de las que ha hecho y precisamente no lo hacía para proteger esa credibilidad que le permitía que sus amenazas tuvieran un mayor poder coactivo para ser percibido como un comunicador fiable», asegura el profesor.

Ese hueco que ha dejado tras de sí, ha sido ocupado por una serie de iniciativas que no están vinculadas con el grupo sino que obedecen a la iniciativa de simpatizantes que a través de sus creaciones en Internet -vídeos, fotos, mensajes- tratan de lanzar amenazas para seguir manteniendo vivo ese mensaje. «Lo que pasa es que es una actividad comunicativa sobre la que Estado Islámico no ejerce control y por lo tanto en ocasiones sigue líneas de acción que le pueden perjudicar».

Por ejemplo, el caso más reciente es el de las amenazas contra el Mundial de fútbol en Rusia. «Proliferaron una cantidad de siglas de nombres que anunciaban ataques contra los estadios de fútbol y contra jugadores, que no eran amenazas elaboradas por Estado Islámico sino por esa red de partidarios espontáneos», que los medios de comunicación recogieron como si fuesen amenazas de la organización sin hacer esa diferenciación. Y eso aunque le ha dado cierto protagonismo mediático al terrorismo yihadista durante meses, «la realidad es que en cuanto ha acabado el mundial y no ha tenido lugar ningún incidente terrorista quien resulta perjudicado es Estado Islámico porque al final mucha gente que tampoco hace esas distinciones lo único que ven es que el grupo ha amenazado con atentados, que el grupo no ha sido capaz de llevar a cabo los atentados, y que por tanto el grupo simplemente se dedica a lanzar amenazas vacías».

En el último año plataformas como YouTube, Facebook o Twitter han tomado medidas para dificultar la comunicación en Internet de los terroristas

En el último año plataformas como YouTube, Facebook o Twitter han tomado medidas para dificultar la comunicación en Internet de los terroristas. Estas medidas, que «no son consecuencia tanto de un cambio de filosofía como del hecho de actuar de manera decidida en el cumplimiento de los términos del servicio», son de carácter automatizado que complementan la acción de personas que físicamente se encargan de revisar el contenido y evaluarlo antes de borrarlo o eliminar cuentas. Por ejemplo, prohíbe utilizar estas plataformas para transmitir contenido que incentive la violencia o mensajes de odio: «Eso ya existía antes, lo que pasa es que no había una voluntad clara de sancionar esas violaciones de los términos de uso y ahora sí se hace. No es que el espacio de las libertades de actuación se haya reducido sino que ahora existen mecanismos y voluntad de dejar fuera de estos espacios a aquellos que no están cumpliendo las normas de uso». Se han añadido toda una serie de procesos basados en inteligencia artificial que «pretenden abarcar con mayor efectividad, que no se ha tenido años atrás, en el sentido de que en ocasiones algunas de estas cuentas que difunden contenidos pro terroristas lograban burlar las medidas de control y eso supone un enorme reto para este grupo que los obliga a ser más imaginativos, a buscar la forma de sortear esa acción hostil».

Uno de los efectos que ha tenido esa acción de hostigamiento es que los terroristas ahora han empezado a bascular hacia otras plataformas que son menos populares pero que no son tan activas como las grandes a la hora de perseguir este contenido. «En esos espacios se sienten más cómodos y tratan de sacarle partido hasta que la empresa en cuestión tome cartas sobre el asunto. Quedaron atrás esos años dorados en los cuales ellos conseguían estar presentes en las principales redes sociales y difundir de manera impune sus mensajes y aglutinar miles de seguidores sin que eso le ocasionase ningún problema».

La propia estrategia de comunicación está muy vinculada al medio que se utiliza

La aparición continua de nuevas tecnologías no sólo marca el ritmo de la actividad comunicativa sino que modifica hasta el propio contenido del mensaje. La propia estrategia de comunicación está muy vinculada al medio que se utiliza: «Esto ya ha sucedido de manera reciente donde las redes sociales más populares que tienen un contenido eminentemente visual ha hecho que la propaganda yihadista haya apostado más por el  componente gráfico que por el propio texto escrito, y eso ha sido consecuencia de la propia naturaleza del medio utilizado». A medida que vayan apareciendo nuevos servicios que tienen sus características propias, la estrategia de comunicación también tratará de adaptarse a ese nuevo espacio que tienen que ocupar. «Los terroristas están en un ciclo continuo de innovación, no tienen más remedio que adaptarse a las herramientas que tienen a su alcance», concluye el experto.

«No podemos decir que el yihadismo está en su momento más débil, ya que si hablamos de yihadismo hablamos de todo el espectro de grupos que comparten esta ideología, y no es sólo Estado Islámico, que es un grupo que objetivamente está en un estado de debilidad si lo comparamos con el estado que tenía en 2015, aunque sigue siendo una organización con capacidad de protagonizar actos violentos de instigar a otros a que ataquen y utilizar la violencia. Luego hay toda una retahíla de organizaciones y de siglas vinculadas al yihadismo que en algunos puntos del planeta están muy fuertes y que suponen una amenaza de primer nivel». Torres Soriano sí cree que «hemos conseguido debilitar a uno de los actores principales de ese universo de grupos violentos», pero reconoce que «ni mucho menos está derrotado y en términos generales el yihadismo sigue siendo un problema muy importante y va a seguir siéndolo en los próximos años». Incide en «esa línea permanente de hacer frente a estos grupos y de no bajar nunca la guardia», ya que han demostrado que quieren seguir atentando y lo van a hacer si tienen la ocasión.