Pablo Casado se ha estrenado hoy ante los socios europeos del PP en una reunión que los partidos conservadores han celebrado en Viena. Y lo ha hecho lamentando que no se aplicara el mecanismo automático que permite la orden europea de detención y entrega contra el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, fugado en Bélgica. «Muchos españoles no entenderán que el autor del mayor ataque a la democracia española desde el golpe de Estado de 1981 esté moviéndose libre por distintos países», ha afirmado en una intervención preñada de advertencias respecto al peligro que el independentismo catalán supone para el proyecto europeo.

En una alocución íntegramente en inglés, ha explicado que el desafío separatista, lejos de ser una cuestión doméstica, afecta al corazón de Europa por entender que «si el radicalismo y el populismo gana en uno de los estados, la enfermedad se extenderá inmediatamente». Justo en vísperas de participar en Barcelona en la Junta Directiva Nacional del PP, ha acusado al secesionismo de cuestionar «la democracia española y también la europea». «Lo que estamos viendo estos días en Cataluña es un resurgimiento de la peor historia europea», ha insistido el líder del PP ante los representantes del Grupo del PPE, capitaneados por Manfred Weber.

Tras recordar la escalada de conflicto social que se está viviendo en muchas localidades catalanas, ha defendido que una democracia madura no puede permitir que una minoría «ataque sistemáticamente los derechos de los ciudadanos españoles que no comparten las tesis independentistas», informa Efe.

Además, por otro lado ha aludido a la cuestión migratoria para afirmar que no se pueden «facilitar servicios sociales ilimitados para todos» y que, a diferencia de otros, «no podemos mentir a los ciudadanos», insistiendo en la necesidad de un plan Marshall sobre el terreno que frene los flujos migratorios.