El ‘tren’ ha partido oficialmente hoy del Parlamento Vasco con la encomienda acordada por la Cámara: redactar el primer borrador del futuro nuevo estatuto del País Vasco que supere el de Gernika de 1979. En él viajan cinco expertos, cuatro hombres y una mujer, designados por las formaciones políticas vascas, expertos juristas y catedráticos a los que se les otorga un plazo de ocho meses para regresar con la encomienda de texto articulado cumplida. No lo hacen con las manos vacía ni parten de cero. A su dilatado conocimiento se suma el documento de bases en el que  tendrán que inspirarse y que está lejos de agrupar la deseable transversalidad ideológica existente en el Parlamento vasco.

El riesgo de que el tren del nuevo estatus vasco descarrile parece elevado. El citado documento de bases en el que se tendrán que inspirar los expertos ha sido pactado y aprobado casi en su totalidad únicamente por PNV y EH Bildu. Sólo en el apartado relativo a los derechos sociales que deberá recoger el nuevo estatuto cuenta con el respaldo de Elkarrekin Podemos. Ni el PSE ni el PP han apoyado el documento que inspirará este primer borrador. La comisión constituida a tal efecto deberá tener finalizado el texto finales de mayo o comienzos de junio, semanas después de la celebración de las elecciones municipales y forales, y antes de la finalización del periodo de sesiones en 2019.

El documento deberá recoger el derecho a decidir, la diferencia entre nacionalidad y ciudadanía vasca y una justicia vasca propia

El citado documento de bases, aprobado antes del verano y que ahora los expertos deben trasformar en artículos, define cómo deberá ser el País Vasco en el futuro. En él se aboga por una nueva relación “de igual a igual” con España y definiendo a Euskadi como un estado confederal. También deberá institucionalizar el derecho a decidir de la sociedad vasca, articular la diferenciación entre ciudadanía y nacionalidad vasca y la constitución de un sistema judicial propio y una seguridad social vasca.

Bases nacionalistas

A los cinco expertos, (Mikel Legarda (PNV), Iñigo Urrutia (Bildu), Arantza Elizondo (Podemos) Alberto López Basaguren (PSE) y Jaime Ignacio del Burgo (PP)) no se les encomienda en ningún caso que determinen qué aspectos de la propuesta de bases requeriría una modificación de la Constitución o cuáles serían incompatibles con el actual marco legal al carecer de encaje constitucional. Se le insta a que lleve a cabo una labor “en congruencia y de conformidad” con la propuesta de bases aprobada por el Parlamento Vasco y que sólo fue respaldada por PNV y Bildu -con la excepción del apartado de derechos sociales que también apoyó Podemos-.

En la encomienda aprobada hoy sí se apunta que se deberían buscar posibles “puntos de conexión” con los votos particulares que en su momento presentaron socialistas, populares y Podemos respecto al texto de las dos formaciones nacionalistas. Sin embargo se advierte de que cualquier modificación que se quiera incorporar al articulado deberá salvaguardar y respetar los principios recogidos en el documento matriz.

La encomienda se produce en un clima de fractura entre las formaciones nacionalistas y no nacionalistas

La decisión del PNV de reiterarse en el texto de bases que acordó con Bildu contrasta con las recientes declaraciones del lehendakari Iñigo Urkullu quien apeló a la necesidad de ensanchar acuerdos y consensos con otras formaciones para garantizar la viabilidad del proyecto. Urkullu siempre ha abogado por la transversalidad y el encaje constitucional del documento como única vía para que el nuevo estatuto vasco pueda finalizar con éxito su tramitación. Amplios sectores del partido consideran que el riesgo de que el nuevo estatuto pueda terminar su recorrido con un nuevo portazo equiparable al recibido por el ‘Plan Ibarretxe’ debería ahora ser evitado.

La aprobación del nuevo estatus vasco fue uno de los ejes que quedó expresamente excluido del acuerdo de Gobierno que PNV y PSE mantiene y que les hace gobernar en coalición el País Vasco. El tensionamiento en torno a esta cuestión entre socialistas y nacionalistas es evidente y hoy, una vez más, se ha escenificado en la Cámara de Vitoria. El portavoz del PSE, José Antonio Pastor, ha lamentado que en el encargo hecho a los expertos se priorice que se ciñan al texto de bases pactado por los nacionalistas en lugar de urgir a la búsqueda de la transversalidad.  También ha lamentado que se relegue lo que hasta hace poco era una prioridad, el “respecto al ordenamiento jurídico” que debería inspirar el futuro articulado del estatuto vasco. Tanto el PP como Podemos han cuestionado la búsqueda de la “unilateraldiad” que se ha impuesto por PNV y Bildu y la insuficiente aspiración de consensos en una cuestión tan relevante. Desde EH Bildu se ha recordado que ellos junto al PNV representan a la mayoría dela sociedad vasca y por ello basar en el pacto que ambos alcanzaron para poner letra al futuro estatuto es democrático.