El 20S de 2017 el Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona ordenó una serie de registros en dependencias de la Generalitat y el domicilio de altos cargos del Departamento de Vicepresidencia que se convirtieron en la primera acción ejecutiva de la justicia para intentar frenar la celebración del referéndum ilegal del 1- O. La respuesta del independentismo fue inmediata, con la movilización de miles de personas ante el Departamento de Economía para impedir la actuación de la comisión judicial que estaba registrando la Conselleria. Y la actuación de los Mossos, determinante para que la concentración se hiciera con el control de la calle ante la impotencia de la patrulla de la Guardia Civil que acompañaba a la comisión.

En lo sucedido ese día se basa la acusación de rebelión por la que Pablo Llarena, el juez instructor del 1-O, ha mantenido en prisión desde entonces a los líderes de la ANC y Òmnium, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, a los que después se sumarían todos los miembros del Govern que no huyeron junto a Carles Puigdemont y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. En el bloqueo de esa comisión judicial y los destrozos a los coches de la Guardia Civil que los Jordis usaron como atril se sostiene la acusación de violencia que implica el delito de rebelión.

Hoy, el independentismo volverá a salir a la calle para reivindicar esa fecha clave en el procés, un día en el que los líderes secesionistas solo ven una movilización pacífica autogestionada que respondía al intento de «proteger» las instituciones» catalanas del «ataque» de la Justicia española. La CUP, cuya sede fue rodeada por la policía ese día, junto a la ANC y Òmnium, asumirán el protagonismo en una jornada que el Govern también quiere destacar, aunque en segundo plano.

Documental, conciertos y manifestación

A las 19.30 la Asamblea y Òmnium han convocado a la ciudadanía de nuevo frente a la Consejería de Economía «para reivindicar la libertad de expresión y manifestación pacífica» y la liberación de los Jordis en prisión incondicional desde el pasado 16 de octubre. Previamente, la CUP ha preparado una serie de actos, incluida la proyección del documental de Mediapro 20-S sobre los hechos de ese día y actuaciones musicales frente a su sede, además de una mesa redonda en la que participará el número tres de Ada Colau, Jaume Asens, junto a líderes de la CUP y el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri.

Los antisistema revivirán en esos actos el enfrentamiento vivido ese día cuando impidieron entrar a la Policía en su sede, por carecer de orden judicial para el registro. Un enfrentamiento que elevó la tensión ante la sede de la formación anticapitalista, sin que llegaran a producirse incidentes serios.

Sí los hubo frente a la Consejería de Economía, donde se concentró el grueso de la manifestación convocada por ANC y Òmnium en rechazo a las actuaciones ordenadas por la justicia. Los registros empezaron a las 8.30 de la mañana en Economía, Exteriores y Asuntos Sociales, Gobernación y el Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat (CTTI) y media hora más tarde la Guardia Civil detenía al número dos de Junqueras, Josep Maria Jové. Los detenidos llegarían a 14, incluido el actual vicepresidente, Pere Aragonés. El entonces portavoz, Jordi Turull, habla de «estado de sitio» pero pide «calma».

Horas de tensión frente a Economía

A partir de las 9 de la mañana empieza a concentrarse gente ante los departamentos de Economía, en Rambla Cataluña, y Exteriores, en Via Layetana. Pero es en el primero donde la concentración crece de forma más rápida, liderada entre otros por el diputado de ERC Joan Tardà, hasta el punto de que el responsable de la patrulla de Guardia Civil que custodiaba a la comisión judicial solicita apoyo a los Mossos d’Esquadra. La responsable de zona, la intendente Teresa Laplana, rechazó crear el perímetro de seguridad frente a la Conselleria, solicitado hasta en tres ocasiones por la Guardia Civil.

Cuando los Mossos finalmente acudieron a la sede de Economía, reconocieron que no podían garantizar la seguridad de la comisión judicial si salían por la puerta principal del Departamento, pero la Guardia Civil se negó a salir por la puerta trasera abandonando los dos coches patrulla en los que habían dejado armas sin custodiar. Finalmente, la secretaria judicial abandonó la Conselleria por la azotea, y los agentes de policía lo hicieron horas después, de madrugada, después de que los «Jordis» disolvieran la manifestación a medianoche.