El Vaticano ha cerrado un acuerdo “provisional” con China para definir una hoja de ruta en la cuestión de designación de obispos. Según ha informado la oficina de prensa de la Santa Sede, el convenio es fruto de la reunión mantenida este sábado en Pekín entre el subsecretario para las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, Monseñor Antoine Camilleri, y el viceministro de asuntos exteriores de la República Popular China, Wang Chao, en el marco de las negociaciones entre los dos estados para solventar las cuestión de los nombramientos a nivel episcopal.

“El acuerdo provisional antes mencionado, que es el resultado de un gradual y recíproco acercamiento, viene estipulado después de un largo proceso de negociaciones ponderadas y prevé evaluaciones periódicas de su implementación”, ha informado el Vaticano. Y agrega: “Se trata de la nominación de los obispos, una cuestión de gran importancia para la vida de la Iglesia, y crea las condiciones para una colaboración bilateral más amplia. Se espera que este acuerdo favorezca un camino de diálogo fructífero y con visión de futuro para contribuir institucional y positivamente a la vida de la Iglesia Católica en China, para el bien del pueblo chino y la paz mundial”.

El portavoz del Vaticano, Greg Burke, ha señalado que el objetivo del acuerdo es “pastoral”. “El objetivo del acuerdo no es político, sino pastoral, para permitir a los fieles tener obispos que están en comunión con Roma pero al mismo tiempo reconocidos por las autoridades chinas”, ha comentado, al tiempo que ha reiterado el carácter no definitivo del mismo: “Este no es el final del proceso. Es el inicio”.

La Santa Sede cierra un acuerdo “provisional” con el régimen de Pekín para definir una hoja de ruta sobre la designación de obispos

El Vaticano no ha especificado la modalidad en que se designarán los obispos cuando entre en vigor el acuerdo. Según informó la revista sobre información católica American, citando fuentes del Vaticano, el convenio establecería que tanto China como la Santa Sede pudieran tener voz en el asunto, si bien se habría reconocido que el Papa debe tener la última palabra.

Esas mismas fuentes habrían afirmado que en cualquier caso se trataría de “un acuerdo provisional” que se revisará en varios años. Además, habrían manifestado que la Santa Sede reconocería que “no es un buen acuerdo” aunque sería el único posible en el contexto actual que pondría rumbo a una mejora del diálogo con la súperpotencia asiática.

La cuestión del nombramiento de obispos en China es muy compleja. Desde la llegada al poder de los comunistas, que expulsaron al nuncio apostólico, China únicamente ha permitido el culto católico por medio de la Asociación Patriótica Comunista China, un departamento leal al gobierno chino que rechaza la autoridad de la Santa Sede en el nombramiento de obispos y en el gobierno de la Iglesia.

Clandestinidad

Los obispos legítimos que permanecen fieles al Papa viven una situación cercana a la clandestinidad, permanentemente asediados por las autoridades comunistas. En la situación actual, todo obispo reconocido por el Gobierno chino debe ser miembro de la asociación patriótica, y muchos obispos nombrados por el Vaticano que no son reconocidos o aprobados por el gobierno chino han enfrentado persecución.

En cualquier caso, la rúbrica de esta resolución no sella el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Gobierno de Xi Jinping, rotas desde 1951, dos años después de la instauración del régimen comunista.