Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) se convertirá el próximo 10 de noviembre en el nuevo presidente del PP catalán, responsabilidad que asume en uno de los momentos más complicados del partido. Lo sabe, reconoce que el 21-D «el golpe fue duro», por eso asegura que su primer objetivo será la recuperación anímica del partido. Pero después promete un rearme ideológico en toda regla desde los mismos parámetros que llevaron a Pablo Casado a la presidencia nacional, una batalla en la que Fernández se puso desde el primer momento al lado del nuevo líder.

Pregunta.- ¿El PP se plantea sumarse a la candidatura de Manuel Valls y renunciar a su marca en Barcelona?

Respuesta.- Es un debate que no está sobre la mesa. Nuestra intención es que los barceloneses que creen en una Barcelona cívica, segura, con impuestos moderados, que respeta la propiedad privada, tengan una candidatura y hoy por hoy la única que defiende esos valores es la del PP. El PP estará a la altura para ofrecer a los barceloneses, en la fórmula que sea necesaria, esos valores, porque a nadie se le escapa que las elecciones locales en Barcelona, en pleno procés, son un asunto de interés nacional. El PP estará a la altura de las circunstancias para defender los intereses de Barcelona, pero también los de Cataluña y de España.

P.- No descarta sumarse a esa candidatura.

R.- El escenario que ahora mismo contemplamos es presentarnos con nuestras siglas. En función de los acontecimientos lo iremos analizando. La política hoy es muy volátil, pero el escenario en el que trabajamos ahora es en formar una buena candidatura.

Vamos a continuar con una política de firmeza absoluta contra el separatismo, eso es innegociable y nos da igual los réditos electorales o la penalización que tenga»

P.- El próximo 10 de noviembre se convertirá oficialmente en presidente del PP catalán. ¿Cuál es su propuesta para recuperar un partido que ha sufrido mucho el último año y está bajo mínimos en Cataluña?

R.- Lo primero es la recuperación anímica, porque efectivamente el golpe ha sido muy duro. Lo segundo es un rearme ideológico potente. Vamos a continuar con una política de firmeza absoluta contra el separatismo, eso es innegociable y nos da igual los réditos electorales o la penalización que tenga; es nuestra obligación, pero tenemos que estar preparados para el post-procés. La herida en la convivencia va a estar abierta mucho tiempo, pero la dialéctica procesista no tanto, llegará un momento en que los catalanes vuelvan a pensar qué sanidad quieren, qué educación, en definitiva, qué modelo de sociedad quieren. Y hay muchísimos catalanes que se sienten de centro derecha, aunque esa ahora no sea su prioridad, sino la unidad de España o la ruptura. Nos dirigiremos a ellos con una agenda liberal conservadora potente y renovada para que la gente sepa que esa ideología suya está sobre la mesa.

P.- ¿Prevé elecciones autonómicas en Cataluña en breve?

R.- Sí, y dadas las circunstancias las deseo. Estoy convencido de que subiríamos, no mucho, pero lo suficiente para que la gente percibiera que el partido vuelve.

Tras la victoria de 21-D, Cs comete un error gravísimo, niega el espíritu del 6 y 7 de septiembre y rompe la unidad constitucional en Cataluña»

P.- ¿Cs no ha sabido rentabilizar el millón cien mil votos conseguido el 21-D?

R.- Cs comete un error estratégico grave: inmediatamente después del día 21 prioriza la opa hostil que Albert Ribera diseña a nivel nacional contra el PP, y que por cierto le sale de pena, porque ha acabado con Pedro Sánchez en la Moncloa y los separatistas dándole apoyo. Prioriza eso a la unidad del constitucionalismo aquí y, directamente, dejan de hablar con nosotros. Niegan el espíritu de los días 6 y 7 de septiembre, cuando nos sentábamos PSC, Cs y PSC y hablábamos de qué vamos a hacer juntos para parar esto. A partir del día 21 era “al PP ni agua” y eso es un error muy grave, porque se ha perdido la unidad constitucional.

P.- ¿Ese error es atribuible también a los socialistas?

R.- Los socialistas cometen un error mucho peor, se entregan directamente a los separatistas y no voy a ser tan injusto de comparar un error con otro. Pero no olvidemos que el error de Ciudadanos sirve de caldo de cultivo para el error posterior del PSC.

El pacto constitucional llevó a PP y PSOE a ceder cosas a los nacionalistas periféricos desde la convicción de que eso no supondría una traición, pero la traición llegó»

P.- ¿Cree que el discurso del PP hace un año, con el 1-O, fue un discurso acomplejado?

R.- No. El PP se vio sumido, y también le ha pasado al PSOE, en una coyuntura diabólica. El pacto constitucional de la transición consiste en una reconciliación por la que los dos grandes partidos se alternan colaborando con los nacionalistas periféricos. Eso durante muchos años provoca que se les cedieran cosas desde la convicción de que eso no supondría una traición, pero la traición llegó. De manera unilateral, ilegal y de carácter golpista. Todos los que habíamos protagonizado los acuerdos de la transición quedamos en un mal lugar, porque el separatismo se había hecho con instrumentos que el propio Estado le había cedido. Eso no es estar acomplejado, yo sigo reivindicando el pacto constitucional, pero debe ser reconstruido por etapas: la primera, desde la unidad constitucionalista para la derrota del separatismo y el supremacismo; y cuando sea derrotado podremos volver a sumar en un nuevo pacto constitucional.

P.- ¿Con una reforma constitucional?

R.- No estoy hablando de reforma, estoy hablando de recuperar el espíritu de la transición porque es evidente que a nadie le gusta esta situación de falta de convivencia.

P.- ¿Qué balance hace, un año después, de la declaración de independencia?

R.- Recuerdo esos días como la escenificación de una gran mentira, que al final ha tenido nefastas consecuencias para los que la impulsaron, no para la unidad de España. Se dijo a los que se sienten solo catalanes que con actos de desobediencia serían capaces de tumbar al Estado de Derecho. Creyeron que lanzando a las masas a la calle el Estado caería derrotado. Era mentira. Aquellos que ahora les digan a los separatistas que se puede hacer un referéndum de autodeterminación con imaginación -digamos Iceta-, yo les diré siempre la verdad, que no cabe, porque eso significaría la autodisolución de la nación española.

P.- ¿Y qué balance hace de la aplicación del 155?

R.- El 155 se hizo primando la unidad constitucionalista a la profundidad de su aplicación. No soy de la cofradía del santo reproche, en aquel momento la unidad de los tres partidos constitucionalistas era básica, dado el golpe que había. Es evidente que la aplicación del 155 tuvo insuficiencias de todos conocidas pero se primó esa unidad. En situaciones futuras quizá hay que primar otras cosas.

Torra se dedica a animar a la gente a la insurrección, este hombre no puede continuar ni un minuto más como presidente de Cataluña»

P.- ¿Es partidario de volver a aplicar el 155? ¿Cree que se dan las circunstancias?

R.- No es el deseo de nadie. Es un escenario no deseado, pero un gobierno no se puede declarar en rebeldía a un superior. Eso es causa de la destitución del que se declara en rebeldía. Quim Torra se dedica a animar a la gente a okupar instituciones públicas, a lanzarse a la desobediencia callejera, a la insurrección, en definitiva. Este hombre no puede continuar ni un minuto mas como presidente de Cataluña. Pedí a la mayoría independentista que pusieran a un demócrata como presidente, alguno tendrán, que acepte la ley, la separación de poderes y las normas básicas de convivencia.

P.- ¿El problema es Torra o todo el bloque independentista?

R.- De forma infructuosa intenté apelar a su conciencia democrática, ellos saben perfectamente que tienen a un presidente supremacista. El supremacismo es políticamente incorrecto en todo el mundo menos en Cataluña; aquí forman parte de lo políticamente correcto. Alguien que llama a sus compatriotas “bestias con forma humana” y acude a homenajes a pistoleros filonazis provocaría un escándalo en cualquier país de Europa y aquí, en nombre de la sacrosanta separación, tragan con lo que sea.

Los independentistas saben que tienen un presidente supremacista, pero en nombre de la sacrosanta separación tragan con lo que sea»

P.- ¿Comparte la tesis de Podemos y el PSOE de que Esquerra es un socio viable para pilotar el retorno del independentismo al marco constitucional?

R.- Están en una operación de convertir a Junqueras en el nuevo Jordi Pujol, que sería un error. Establecen un paralelismo perverso por el cual, como Pujol fue encarcelado en una dictadura, ahora Junqueras también, cuando Junqueras ha sido encarcelado en una de las mejores 19 democracias del mundo según The Economist.

P.- Ese paralelismo lo hace Esquerra.

R.- Sí, pero aceptar eso, y el PSOE podría tener esa tentación, es peligrosísimo porque da gasolina a los que intentan decir que en España estamos prácticamente en un régimen feudal. PSOE y Podemos pueden creer que buscar vías de distensión con el independentismo puede ayudar a rebajar esa tensión. La historia nos demuestra que no: Companys no le declaró la independencia a una monarquía, se la declaró a la república. El separatismo se acelera cuando ve debilidad, no cuando ve fortaleza. Cuando ve determinación y firmeza democrática ven que no pueden pasar de un límite, ya lo han podido comprobar. En cambio ahora se les está dando esperanzas que además son falsas.

Companys no le declaró la independencia a una monarquía, se la declaró a la república, el separatismo acelera cuando ve debilidad»

P.- Albiol decía hace poco que la derrota del PP del 21-D no es atribuible al PP catalán sino al contexto generado por el 155.

R.- El algoritmo matemático que reparte responsabilidades en las derrotas aún no existe. En una situación así las responsabilidades son compartidas, hay una parte de responsabilidad de la coyuntura, una parte del Gobierno y una parte nuestra, porque yo estaba en ese equipo.

P.– ¿Cuál será la fórmula para paliar la parte de responsabilidad del PP catalán en unas autonómicas que parece que no van a tardar?

R.- Esa coyuntura diabólica nos hizo perder credibilidad como partido útil contra el independentismo. Los mismos que ganábamos elecciones generales y municipales luego hemos vivido este mal ciclo y ahora nos toca recuperarnos. Los fundamental es recuperar la credibilidad como partido, la utilidad contra el independentismo y esa agenda liberal conservadora que atraiga a nuevos votantes y recupere a los que se fueron de forma circunstancial.

P.- ¿Temen una opa de Cs a sus cuadros locales en las próximas municipales en Cataluña?

R.- Esto salió después del 21-D. Solo puedo tener palabras de agradecimiento profundo a la lealtad, principios y valores de nuestra gente porque no he visto que se haya ido ni uno. Hay mucha gente en política que tiene valores, y en el PP son la mayoría, gente que sabiendo que las perspectivas son malas continúan con nosotros.

P.- ¿Han hablado con el PSC para que el pacto en Badalona por el que ahora gobierna un socialista tenga una traslación en las próximas elecciones?

R.- Con el PSC cerré un acuerdo en Tarragona que es el que sigue vigente y lo mismo deberían haber hecho a la inversa en Badalona y Castelldefels. El PP sí es responsable, a mi jamás se me habría pasado por la cabeza pactar con la CUP y ERC para echar a Ballesteros. Esperemos que hagan lo que nosotros hicimos en Tarragona, garantizar la estabilidad dando apoyo al más votado.